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Anatomía de un segundo

 Sinopsis

Sólo un segundo ha necesitado Catherine MacDonnell para saber que el hombre con el que va a casarse no es quién creía. Ese duque supuestamente insolente y desganado resulta ser asimismo una incalculable ayuda para la Scotland Yard, de forma especial sus conocimientos médicos. En un momento, Huxley Hamilton

se ha dado cuenta de que su matrimonio será de todo menos inapetente y insípido. Y todo por los desvaríos de su futura mujer de localizar un asesino con sus “artes adivinatorias”. Un segundo es lo que tardan los dos en detestarse y quererse por igual. Pero hay algo que los dos desean, y es apresar al asesino que llena de cadáveres las calles de Londres, y semeja que solo lo conseguirán si unen sus fuerzas

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Ficha técnica

  • Título: Anatomía de un segundo
    Autores: Y también. Wolf
    Tamaño: 1.03MB
    Nº de páginas: 689
    Idioma: Español

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Catherine asintió, a sabiendas de que era verdad. Cualquiera de ellas era una
potencial víctima para el asesino, que, de seguro, no discriminaba.
Al moverse, Catherine tocó el hierro de la cama, teniendo entonces una de
sus sensaciones místicas. Cuando abrió los ojos, se apuró a consultar.
—Disculpe, ¿vio alguna vez a Pauline discutir con un hombre? Debe de ser
alto, de enormes dimensiones.
—Debe de ser Héctor, un borracho que había sido púgil. En ocasiones le
llamamos a fin de que amenace a los clientes del servicio si no pagan, y nos solicita un
porcentaje. Recientemente Pauline y discutían de manera frecuente, deseaba algo con ella,
mas Pauline no acostumbraba a entremezclar las cosas. ¿Tienen alguna idea de quién puede
estar haciendo esto?

—De instante, no. Una última pregunta. ¿Se quejó alguna vez de dolor de
dientes?
—La semana pasada fue al barbero a que le quitasen uno, le dolía mucho.
Huxley no perdió el tiempo, le abrió la boca a la chavala, verificando
que, ciertamente, uno de los premolares le faltaban, justamente el género de
diente que habían encontrado en la nuca de la víctima precedente.
Hasta la vista y se halló con esa cosa Catherine, que le preguntaban
sobre ello, el asintió con los suyos propios. Entonces, Catherine se dio
cuenta de la complicidad que había surgido entre ellos.
—Gracias — le respondió la chavala, quién abandonó la habitación con
velocidad.
—¿Habéis… visto a ese hombre? —preguntó Irons algo atribulado ante
las habilidades de la mujer.

—Algo de este modo. No creo que sea el asesino, mas he querido descartarla.
Huxley, ¿el diente…?
—Así es. El diente que hallamos en la nuca de la otra víctima creo que
pertenece a esta —expuso el duque con determinada preocupación.
—Esto desea decir que la tenía echado el ojo la próxima cuando mató
a la primera —dedujo Irons caviloso.
— El diente era una pista —murmuró Catherine iluminándose.
—Una pista improductiva. Es imposible descubrir a quien pertenecía el
diente, esto es Londres por el amor de Dios —farfulló Huxley.
—¿Crees que esta contiene alguna pista? — se atrevió a consultar
Catherine.
—Sin duda, ese extraño símbolo puede serlo. De todas y cada una formas, al hacerle
la necropsia la examinaré a fondo por si acaso hay algo más.
—Manténgame informado en todo instante. Gracias por su cooperación
—dijo Irons por último.

Catherine precisaba salir de allá a toda prisa, aquel fragancia a sangre seca se
le había metido en la nariz, aparte de sentir demasiadas cosas que la
abrumaban. Sin duda, el espíritu de la chavala proseguía rondando por allá y era
la única a quien podía asistir.
—Vámonos ya.
Pronunció aquellas palabras sin pensarlas demasiado, precisaba respirar
aire limpio y si bien en las calles contaminadas de Londres no lo había en
exuberancia, le bastaba con que fuera sin aroma de sangre.
—¿Estás bien?

Huxley se percató de la liviandad de su semblante enseguida.
—Lo voy a estar cuando salgamos —respondió plisando la falda de su
vestido.
Por suerte, Jensen habían llegado con sus cosas antes que el policía lo
hiciera, y pudo vestirse con algo considerablemente más aceptable que lo que llevaba la
noche pasada.
Él asintió, dejando paso a los agentes que habían venido para recoger el
cuerpo de la chavala.

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