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Destinados

 Sinopsis

Una apuesta con sus amigas.
Un embarazo por sorpresa.

Meredith era una muchacha normal hasta el momento en que la vida le dio un vuelco con solo 14 años. Aquella noche con Marcus, el muchacho más popular del instante, no salió como aguardaba y ahora era madre de 2 pequeñas gemelas que no conocían a su padre.

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Cuatro años después, el destino vuelve a unir a Meredith y Marcus.
¿De qué manera reaccionará Marcus al enterarse de que ha sido padre? ¿Qué van a sentir al volverse a ver? ¿Serán entre ellos completamente honestos o bien van a preferir guardar más secretos?

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Por inercia estampo el móvil contra la puerta al tiempo que alguien
da golpecitos en ella. Me levanto restregándome los ojos con la manga de la
camiseta y abro la puerta.
―Mamá ―miro cara abajo. Las 2 pequeñas me miran llorosas y me
agacho para observarlas mejor.
―Eh, ¿por qué razón estáis tristes? ―intento sonreír un tanto y sutilmente hago
una pequeña mueca.
Las gemelas me miran con ojos refulgentes y haciendo pucheritos.
―Has peleado con Stefan.
―¿A que sí? ―interviene Amanda.
Voy a responder cuando Yasmina me interrumpe:
―¡No deseamos que os peleéis!
Las abrazo enseguida y suelto una lágrima que enseguida me seco. No
deseo que me vean plañir.
―Niñas, en ocasiones los mayores discuten para reparar las cosas. Así que no
os preocupéis por el hecho de que ya somos amigos otra vez ¿eh?
Recuerdo estas palabras dichas hace unos años por mi madre cuando
mis progenitores discutían. ¡Cuánto la echo de menos!
Las peques sonríen entonces aliviadas.
―¿Y en qué momento vendrá Marcus?
―¿Marcus? ―repito su nombre con temor.
―¡Nos afirmó que venía el día de hoy a casa para vernos!
Oh, no. Es cierto, pienso enseguida, debo inventarme una disculpa ya.
―Anda, cenaremos.
Vale, no se me ocurre nada que decirles. ¿Qué les diré? ¿Que
Marcus no cumple sus promesas? Les defraudaría. Y dejo que me defraude
a mí, mas no a mis pequeñas.

Mientras nos hallamos en el comedor reina el silencio. Tan solo
escuchamos y vemos los dibujos animados a fin de que las pequeñas coman
apacibles. Con ello eludo que prosigan preguntando y me ahorro inventar las
contestaciones.
―Nina va a venir mañana para charlar contigo ―me anuncia Desy al rato.
Asiento con la cabeza.
Tengo curiosidad por saber qué hizo Stefan una vez que le dejase tirado
en la entrada con el fajo de billetes en la mano. Lo peor de todo es que ahora
me arrepiento de haberle tratado tan mal, debería llamarle y solicitarle perdón.
Cenamos enseguida y también Irene decide ocuparse de acostar a las gemelas.
Mientras tanto, Desy y estamos en mi cuarto un rato como prácticamente todas las
noches ya antes de acostarnos.

―¿No me preguntarás por Stefan?
La miro de reojo tumbada sobre mi cama, se balancea en la silla del
escritorio.
―Me afirmó que sí que desea continuar teniendo contacto con nosotras y con
las pequeñas ―dice sin parar de sonreír―. No sé tía, quizá Marcus con el
tiempo decida…
―¿Decida qué? ―le interrumpo de mala gana―. ¿Darme otro fajo de
billetes? No, gracias.
―Pero Mere, no seas de esta forma. ¿Por qué no los admites? Marcus debe asistirte y
lo ha hecho al fin y a la postre ―prefiero no responder y dejo que continúe―.
Además, el plan de Nina de regresar a verle tras 4 años era para
que Marcus te ayudase a nivel económico y lo ha hecho ¿no?
Me levanto súbitamente con lágrimas en los ojos.

―¡No deseo solo su dinero, Desy! ¡¿No lo comprendéis?! ―me mira sin
entender mi postura―. ¡Desy! ¡Me he enamorado de él! ¡No puedo admitir
solo su dinero y no regresar a saber de él!
Ella se levanta entonces y me abraza llorando asimismo sobre mi hombro.
―Te comprendo, de veras ―me susurra―. Pero Mere, no se puede ir en
contra del destino.

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