Saltar al contenido

El corazón de Aldabia – Pat Casalà

 Sinopsis del libro 

Aladi Hustrasga era el segundo en la línea de sucesión al trono de Aldabia, juerguista empedernido, chulo, despreocupado e irresponsable que pasaba los días de fiesta en fiesta sin escatimar con el alcohol, drogas o sexo. Hasta el asesinato de su hermano en palacio. De la noche a la mañana se convierte en el heredero legítimo al trono y se ve obligado a abandonar su vida disoluta para adoptar su nuevo papel en la línea sucesora monárquica. Intenta eludir esa realidad, pero nada evita su destino.

Isabelle Stoner se ha criado en las montañas junto a su padre adoptivo tras el cruel asesinato de sus padres. Es una chica camaleónica, instruida en defensa personal y supervivencia, inteligente y preparada para cualquier situación. Su nuevo trabajo es un reto para ella. Va a convertirse en la escolta del príncipe y a fingir ser su novia. Dormirá en su habitación, será su sombra y apenas tendrá derecho a la intimidad.

Descarga aquí los libros originales y apoya a los autores.

Ninguno de los dos está preparado para conocerse. Ella marca sus límites. Él es irresistible. Pero ambos deberán unir sus fuerzas para salvar no solo el reino, sino sus propias vidas.


Ficha técnica del  libro

  • Título: El corazón de Aldabia
    Autores: Pat Casalà
    Tamaño: 1.37MB
    Nº de páginas: 470
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro de El corazón de Aldabia – Pat Casalà
en pdf o epub Gratis

El sudor le perla la frente y tuerce un poco los labios apretando los
músculos faciales.
—Te he traído algo de ropa. —Señalo la bolsa que he dejado en el suelo
—. Estoy deseando irme de aquí para tenerte solo para mí en palacio. Mis
padres han anulado nuestra agenda para la próxima semana y quieren que
viajemos a Estados Unidos cuando te recuperes.
—Me encanta la idea. —Compone una sonrisa tensa—. Aunque me
gustaría pasar unos días a solas contigo. ¿Y si te enseño mi casa de la
montaña? Hugh lleva un tiempo viviendo en Benextu y podríamos desaparecer
de la vida pública durante mi convalecencia. La casa es muy segura, mi padre
adoptivo es un paranoico de la seguridad y ha instalado un sistema infalible.
—Lo hablaré con mis padres, a ver si les convenzo.
—Nos iría bien pasar unos días a solas, sin la presión de palacio, sin tus
padres, sin interrupciones… —Suena un poco alterada, como si algo la
preocupara en exceso—. Hay muchas cosas que todavía no sabemos en uno
del otro. Necesitamos estar seguros de esa confesión de ayer, Aladi. Son
palabras muy fuertes.

—¿Sabes qué me contó Aldario? —Le acaricio la mejilla derecha con
mucha suavidad—. Para él Tina representaba todo lo que deseaba en este
mundo. Sabía que estaba enamorado de ella por las reacciones de su cuerpo al
estar a su lado, por esas contracciones en el estómago de anticipación al
acudir a una cita, por la respiración acelerada, los latidos aumentados, los
pensamientos desbocados. —Mi dedo se para en sus labios—. Y luego están
las horas sin ti, cuando te imagino en algún lugar y tu falta me pesa en el
corazón como si lo aplastara con la añoranza.
—Pero apenas nos conocemos…
—Has tardado cinco semanas en dejarme llegar a tus labios. Las
suficientes para saber cómo eres y que no quiero plantearme el futuro sin ti.
—Yo tampoco quiero hacerlo. —Su sonrisa se ensancha, acercándose a
mis labios—. Mi cuerpo reacciona igual al tuyo y esta noche no he dormido
porque me he acostumbrado a tenerte a mi lado.

—¿Lo ves? —Le guiño un ojo—. Lo nuestro es amor.
—Con mayúsculas.
Tarda unos segundos en deshacerse del todo de la tensión, pero acaba
sacudiendo mi cuerpo con un beso apasionado.
14
Isabelle
Hace frío en las montañas cuando el jeep enfila dirección a mi casa. Cierro un
segundo los ojos mientras bajo un poco la ventana para respirar el aire puro
de este maravilloso paraje que me ha visto crecer. En palacio lo echo mucho
de menos, me faltan los sonidos vivos de la naturaleza, el olor de la
vegetación en cada una de las estaciones, la explosión de colores que motea el
exterior y la sensación de paz al caminar por los bosques envuelta en el sonido
de la fauna que lo habita. Y lo que más añoro es mi habitación, echarme en la
cama con un libro entre mis manos mientras escucho una música suave,
acompañada de la perfecta armonía de ese lugar que emana luz.
—Me gustan los bosques aldabianos —musita Aladi colocando la cara al
lado de la mía—. De niño había acampado alguna vez con la escuela, aunque
con toda la parafernalia de guardaespaldas normal en mi vida.
—Es de lo más molesto tener siempre escolta. —Me giro un poquito para
mirarle a la cara—. Me parece asfixiante.
—¡Dímelo a mí! —Compone una mueca pícara y me planta un beso que
me vacía de aire los pulmones. Cuando se separa inhalo con fuerza, buscando
llenarme otra vez de vida, pero reconozco que no consigo recuperarme con
facilidad—. ¡Es una gran putada! Aunque a veces los escoltas tienen su punto.
—Es increíble que hayas convencido a tus padres para venir. —Acerco
mis labios a los suyos porque soy incapaz de no besarle de nuevo. Este
pensamiento reverbera por mi interior con una cadencia ansiosa. Admitir su
significado me asusta demasiado—. Nos irá bien pasar dos días a solas
alejados de palacio, de tu agenda, de las obligaciones…
—Ser la novia de un príncipe no es tan molón como pensabas.

¿A qué
no?
—Nunca he creído en cuentos de princesas. —Le doy un toque de
frivolidad a mi voz, cierro la ventana, me aparto de él y apoyo la cabeza en el
asiento con un suspiro que solo busca una brizna de cordura—. Mi idea de
felicidad es vivir aquí, al aire libre, sin responsabilidades como las tuyas.
—Pero te has enamorado de mí…
—… y eres el futuro rey de Aldabia. —Asiento con una espiración
profunda—. Llevo varios días repitiéndome lo absurdo de la situación. No
debería haber sucedido.
Me abraza por los hombros acercándome mucho a su cuerpo.
—Es demasiado tarde para dar marcha atrás. A veces el destino juega
con nosotros y nos sorprende. —Siento su calor y me estremezco por la
intensidad de esas palabras—. No esperaba encontrar a alguien como tú, pero
me alegro de tenerte en mi vida, Bell. No sabía cuánto te necesitaba hasta que
te conocí.


Leer  ebook en online dando clic abajo

Si  lo que quieres es leerte   el libro en  linea  pues dejame decirte  que lo puedes hacer  dan clic en el  botón de abajo  y te redirige  hacia  donde podras  leerlo  sin ningún  problema  y ya muchos  lo   lo tiene  o lo están leyendo en este momento.

 online


PDF


EPUB


Más  libros del mismo autor

Perdida en la niebla - Pat Casalà

Perdida en la niebla – Pat Casalà

Descarga aquí los ebooks originales y apoya a los autores.