Saltar al contenido

El último contrato – Adrián Henríquez

 Sinopsis del libro 

A sus cuarenta y dos años Alex Méndez lleva más de una década aceptando contratos exclusivos. Es el asesino latinoamericano más cotizado por gobiernos, cárteles y mafias.
Alex acepta su último contrato por el valor de veinte millones de dólares.
La misión: asesinar a un exgeneral del desaparecido gobierno de Saddam Hussein, quien se oculta en Cuba, junto con el coronel cubano encargado de su protección.

Como en cada contrato, Alex prepara un plan B, C y D… aunque para este, el reclutamiento de una bailarina y prostituta cubana que trabaja en los Cayos de Santa María, será la clave del éxito… o del fracaso.
***
¿Qué serías capaz de hacer por cien mil dólares?

Descarga aquí los libros originales y apoya a los autores.


Ficha técnica del  libro

  • Título: El último contrato (Spanish Edition)
    Autores: Adrian Henriquez
    Tamaño: 1.04MB
    Nº de páginas: 567
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro Gratis El último contrato – Adrián Henríquez

No, ni la más remota posibilidad, las horas y horas de entrenamiento, sumando y
restando contingencias, plan A, B, C, D…, toda la planificación para prever los
diferentes escenarios en los que se desarrollaría el acercamiento, fueron
simplemente tirados a la basura en menos de cinco minutos (que fue lo que duró
la conversación), ahora solo tenía unas pocas opciones:
Uno: Abortar. Algo que sabes no va a pasar…
Dos: Activar el plan B. Tampoco hay que llegar a ese extremo… aún.
Tres: Continuar con lo previsto, hacer algunas modificaciones y pasar al plan
“Anzuelos con Tetas”.
***
¿Este viejo se pensará que soy de su propiedad…? Jimena se repitió la pregunta
al observar como Alex miraba las manos arrugadas de Gilberto sobre su fino
cuello, entonces tuvo la respuesta bien clara: sí, es exactamente eso, soy de su
propiedad.
—Negocios —respondió Alex, este mantuvo su mirada sobre Jimena, el mensaje
era evidente, quien fuera Gilberto y su arrogante tono le importaban una mierda
—. Soy fotógrafo submarinista, y me atraen mucho las barreras coralíferas de
Cuba… me encantaría visitarlas.

¡Fotógrafo submarinista! Claro, ahora muchas cosas tenían sentido. Jimena
miró los enormes bíceps y la montaña de trapecios que sobresalían desde sus
hombros, levantándole el chaleco de fotógrafo. Era evidente desde su punto de
vista… el de una bailarina profesional que conocía cada musculo del cuerpo
(sobre todo como entrenarlo hasta el extremo), que para mantener aquel cuerpo
Alex debía correr varias millas, nadar diariamente unos seis kilómetros… y por
lo menos alimentar a los tiburones ballenas con sus propias manos.
¿Qué cosas piensas Jimena? ¿Estás nerviosa? ¿Ya se te olvidó que los
tiburones ballenas lo que comen es una basura de plancton…? Con ese tamaño
y ese cuerpo y se alimentan de… ¿Qué cosas te pones a pensar? ¡Yo te digo!
—Sin dudas Cuba tiene muchas cosas hermosas, no solo sus playas, también sus
mujeres —Gilberto le acarició el rostro a Jimena, no sigas haciendo el ridículo,
pareces… no, eres un viejo celoso haciendo todo un maldito show.
Podría parecer un viejo celoso y todo lo demás, pero el mensaje se lo dejó muy
claro al fotógrafo, y Jimena no tuvo más remedio que asimilarlo:
La podrás usar por unas noches… pero al final es mía.
—No solo las mujeres, también tiene hombres muy hermosos.

¡Toma! ¡Bueno, bueno… bang! La vida está llena de sorpresas.
Jimena no pudo aguantar la risita que se le escapó. Por su parte, Gilberto se
quedó sin palabras al comprender que debió de haberlo interpretado todo mal
desde el principio. Por parte de Alex no hubo ni la más mínima reacción, el
hombre parecía haberse puesto una máscara de porcelana, no regalaba ninguna
expresión que no fuera la de puro cinismo.
—Claro, por supuesto… hombres también.
Sin tener muy claro qué más decir o hacer, Gilberto, sorprendido por las nuevas
revelaciones, decidió que era momento de irse.
—Pues todo un placer, espero que disfrute de sus vacaciones… o negocios.
—El placer es todo mío, y, por cierto, si antes tuve mis dudas, ahora estoy
seguro de que este negocio será muy placentero.
En cuanto Gilberto les dio la espalda, Alex siguió cada movimiento del coronel
sin perderse un detalle. Por su parte, Jimena tuvo otra sensación, en vez de estar
ante un felino, comprendió que estaba mirando de frente a un megalodón.
Y lo de hacerte el gay… mmm, no lo creo, esa mentira se la meterás a otra.
Alex le sonrió con discreción, era evidente que le había leído los pensamientos.

***
Alex hizo un rápido recuento. Lo reconoció desde que cruzó el pasillo para
dirigirse directo hacia ellos. Gilberto iba acompañado por un guardaespaldas que
se quedó a varios metros… no tan lejos como para acudir en ayuda de su jefe si
notaba que algo iba mal.
Cambió su mirada y aparentó perderse en los ojos de Jimena —tarea que no le
era muy difícil—; por su parte, el gigantón no se perdía ningún movimiento de
Gilberto. En su línea de trabajo, Alex tenía que dominar su vista periférica como
si fuera otra de sus habilidades (era tan importante como nunca fallar un disparo,
ya que podía significar la diferencia entre la vida o la muerte), fue así como,
gracias a una pulida cafetera, localizó al segundo guardaespaldas, y este a su vez,
con un rápido movimiento de los ojos, le delató la ubicación del tercero.
Perfecto, cuenta con una escolta de tres.

Los tres eran enormes, y por su apariencia parecían gritar a los cuatro vientos:
somos guardaespaldas (no menos de seis pies de altura y unas doscientas libras
cada uno). De seguro miembros élites de las Avispas Negras —las Tropas
Especiales cubanas—. En cuanto Gilberto se marchó, ellos lo siguieron con
discreción a la vez que establecían un perímetro de seguridad sin que nadie lo
notara.
Sí que son buenos.
Fue la voz de Jimena lo que detuvo sus apuntes mentales.


Leer  ebook en online dando clic abajo

Si  lo que quieres es leerte   el libro en  linea  pues dejame decirte  que lo puedes hacer  dan clic en el  botón de abajo  y te redirige  hacia  donde podras  leerlo  sin ningún  problema  y ya muchos  lo   lo tiene  o lo están leyendo en este momento.

 online


PDF


EPUB


Más  libros del mismo autor

Descarga aquí los ebooks originales y apoya a los autores.