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Entre leyendas

 Sinopsis del libro 

Gloria está confusa. El primer día de su entrada en la universidad se encuentra Raúl, su amor secreto de sus años de instituto. Ella, la tímida y sensata Gloria, está inmersa en el miedo y la duda de lo que podría suceder si se entregara al deseo que tantos años lleva ocultando en su corazón. Mientras, su extrovertida amiga Clara la anima a que se deje llevar por la nueva vida que las espera. Pero también está David, que se ha quedado prendado por los ocultos encantos de Gloria.

La excusa de un trabajo de clase llevará a Gloria a viajar con sus compañeros por España, a través de las leyendas de una mágica Granada, la de la bella Zaira, princesa de al-Ándalus, o a Santa Cruz de Tenerife, donde una hermosa aborigen guanche enloquecía de amor a los hombres de la isla.
Amor, o simple amistad; vivir, o también soñar. Estas son las claves del viaje de Gloria. Pero es un viaje hacia el interior de sí misma que la cambiará para siempre

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Ficha técnica del  libro

  • Título: Entre leyendas
    Autores: Lourdes Tello
    Tamaño: 1.60MB
    Nº de páginas: 698
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro Gratis Entre leyendas – Lourdes Tello

A las cinco de la tarde ya paseábamos todos por el barrio de los
pescadores. En mi caso, intentando ignorar la presencia de Blanca y de Raúl
y fracasando estrepitosamente en el intento. Los observaba conversar entre
ellos y con los demás. Ángel se mostraba encantado por la presencia de
Blanca, y a las chicas no les importaba demasiado su presencia. Ella siempre
había tenido don de gentes, y la universidad no la había cambiado. Muy por
el contrario, se la veía más hermosa y vivaracha, su sonrisa era aún más
resplandeciente y sus curvas más pronunciadas. En aquel momento Blanca
era para mí como los molinos de viento para Don Quijote: un tremendo
gigante contra el que luchar, salvo que yo no me sentía ni tan valiente ni tan
fuerte. Clara se mantenía cerca para ayudarme en los instantes en que me
sentía decaer. La apatía me ganaba terreno según avanzaba la tarde. Intenté
concentrarme en la visita al lugar y lo logré a duras penas.

Su pasada tradición ballenera era palpable en el ambiente; sus casitas
blancas y alineadas, pintorescas y de gran belleza. Contemplamos también las
vistas desde la capilla de San Martín y desde el mirador del Chano.
Cansados por el largo viaje y la caminata, mis compañeros decidieron ir a
cenar por la zona. Entramos en un bar céntrico, de aspecto tradicional y
asequible. Yo no tenía hambre. Al contrario, notaba un vacío en el estómago
que dudaba que me permitiese probar bocado. Pero ellos pidieron unas
raciones y unas bebidas mientras David formaba los grupos.
—Ángel, pide unas patatas bravas y, porfa, pide algo de pescado y sidra,
ya que estamos.
—Ok, David, ¿os apetece algo más? —preguntó Ángel, complacido por la
elección.
—Por mí no, gracias —dije.
Había hablado por primera vez en toda la tarde. No había podido separar
los ojos de Raúl y Blanca, a la que se veía totalmente feliz. Ver cómo ella
cogía la mano de Raúl entrelazada con la suya, y a él no retirarla, me sumía
en una profunda tristeza. Raúl no me había mirado ni una sola vez, y la
última ocasión en la que se había dirigido a mí había sido en el coche, cuando
Clara le cortó. Me sentía engañada y ofendida, pero Clara tenía razón: yo no
podía perder el curso y el proyecto me gustaba muchísimo. Si él podía
aguantarme, yo no sería menos; al fin y al cabo, ya estábamos a tres de
diciembre, pronto sería Navidad y dejaríamos de vernos por un tiempo.

Recordar la Navidad me puso aún más triste. Habíamos hecho infinidad de
planes para nuestros días libres. Íbamos a ir a la sierra, adornar nuestro árbol,
decorar el belén, pasear por la plaza Mayor para comprar caretas de lobo,
nieve en espray, confeti… Comprar nuestros regalos navideños. También
soñábamos con salir en Nochevieja y, por supuesto, con ir a la Cabalgata de
Reyes. Aquellos planes ahora se veían lejanos, como si nunca hubiesen
existido. Aún tenía que decidir si la culpa era del beso o, por el contrario,
había sido Raúl el que siempre me había mentido.
Cuando la comida estuvo en la mesa y todos sentados, David empezó a
exponer sus planes. Al día siguiente comenzaríamos con el plan de trabajo,
que en definitiva era el mismo que en Tenerife. Por las mañanas
trabajaríamos en grupos separados, y por la tarde contrastaríamos notas de
interés para definir el estudio. Los grupos serían tres: Patricia y Ana, Clara y
yo, y Raúl, Ángel y David. Ana protestó. Ella no creía justo que el grupo de
Raúl tuviese también a Ángel y lo reclamaron para ellas. Además sospechaba
que a Patricia no le hacía demasiada gracia que Ángel estuviera tan cerca de
Blanca, que aun cayéndoles bien, era una rival muy peligrosa.

—Me siento halagado, os peleáis por mí. —Ángel rio.
—Vale, Ana, Ángel se va con vosotras —dijo David, resignado.
—No es por tu cerebro, Ángel, lo que queremos de ti es tu cuerpo. —Ellas
reían.
Al menos algunos en la mesa disfrutaban del viaje y de la cena.
Cuando los grupos estuvieron formados y el trabajo distribuido, David
invitó a Blanca a acompañarlos a él y a Raúl durante su investigación. Le
dijeron que aunque estarían trabajando no dejaría de ser un recorrido
turístico, que seguro disfrutaría. Ella se mostró entusiasmada por la idea.
—¡Claro, será genial! Igual hasta os puedo ayudar.
Mi estómago se revolvió y tuve que salir corriendo en dirección al servicio
con el fin de no vomitar delante de todos. Clara vino detrás de mí para
tranquilizarme. Después de echar lo poco que había comido en todo el día me
acerqué al lavabo para lavarme y refrescarme.
—Tranquila, tranquila —decía mi amiga—, tú puedes con esto.
—No, no puedo estar sentada con ellos como si nada pasase. Me voy al
hotel. Quédate, por favor, y diles que me encontraba mal y que me fui.
—No, yo voy contigo.

—¡No! No quiero que Raúl sepa lo afectada que estoy por su culpa. Haz lo
que te he pedido, por favor.
—De acuerdo, pero llámame cuando llegues a la habitación. ¿Lo harás?
—Sí, no te preocupes, cuenta con ello.


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