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Hoffland, mis reglas

Genero: Drama

 Sinopsis

Toda historia amorosa tiene 2 partes.
Ella no pudo resistirse a sus reglas, ya escuchaste su versión de la historia.
¿Estás lista para conocer la otra?

¿Estás lista para conocer al Demonio Hoffland?

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Ficha técnica

  • Título: Hoffland, mis reglas
    Autores: Jazmín Riera
    Serie: III de Las Reglas Del Boxeador
    Tamaño: 1.42MB
    Nº de páginas: 650
    Idioma: Español

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Lentamente me aproximé a ella, quien se quedó como una estaca en el sitio.
—Si mi padre nos ve de esta forma, puede pensar… —susurró cuando estuve frente a
ella. Había algo de Abby que me atraía fuertemente y no estaba seguro de
qué. ¿Era muy malvado meditar que ese uniforme le quedaba pintado?
—Por eso, debes darme algo ahora o bien no te voy a dejar ir. —Las palabras
salieron de mi boca suaves y prácticamente sin filtro.

—¿Qué deseas? —preguntó con voz débil, sus ojos relucieron ante esa
pregunta. Y me sentí un lobo que tiene a su presa justo donde la quiere tener.
Observé sus labios por unos segundos, después de nuestra salida solo podía
meditar en apreciar besarla. Tan solo probarla…
—Un beso —susurré viendo su reacción, abrió los ojos ligeramente y
dejó escapar un tanto de aire.
—Pensé que eras de los que los hurtaban, no de los que solicitaban —dijo
levantando el mentón y dejando entrever la fierecilla que tenía adentro. Oh, no
me retes, pequeña. No tienes una idea de de qué forma me agradan los retos.
—Solo te estaba avisando… no solicito las cosas… —contesté prácticamente en un
susurro, no se movió y la tensión entre los 2 era tan fuerte que no recordaba
la última vez que me había sentido de esta forma ya antes.
La voz de Jeff entrando al vestuario nos hizo alarmar, mas en vez de

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alejarla, la aproximé a mí y la metí conmigo en las duchas. No la dejes escapar
tan simple.
—Harry, ¿has visto a Abby? —preguntó desde el otro lado. La pequeña
rubia estaba apretada contra los azulejos húmedos y mi cuerpo. Tan tensa y también
incómoda que me hacía entretener todavía más.
—No la he visto —contesté mirándola fijamente, tenía el semblante tan cerca
de ella que podía olisquear con perfección el perfume a vainilla que me volvía ido.
Cuando Jeff se fue sin más ni más del vestuario, Abby procuró escapar, mas sin
pensarlo demasiado la volví a acorralar entre la pared y mi cuerpo.
—No vas a escapar de mí tan simple —susurré para entonces pegar mis labios a
los de ella; para mi sorpresa la rubia me prosiguió el beso sin demasiadas
vueltas.
Sabía que te traía desquiciada, rubia. La boca de Abby era algo que jamás había

probado ya antes, suave, sustanciosa y… No pude proseguir puesto que mi toalla se estaba
deslizando.
—Mierda, la toalla —susurré sujetando la lona con molestia. Abby vio la
escena y me apartó de ella con las mejillas rojas. ¿Qué carajo? ¿Desde
en qué momento tenía una erección con un simple beso?
—No puedo pensar que hayas hecho eso —habló moviendo su pelo con
calor. Sonreí sin más ni más trabando su salida con un brazo.
—¿Hacer qué? ¿Besarte? —pregunté viendo su boca en la distancia, deseaba
besarla nuevamente. Di un paso más cerca, mas se tensó.
—Aléjate, Hoffland, esto no es jocoso —comentó balbuciendo, estaba
verdaderamente inquieta y esto era nuevo para mí. Ninguna muchacha se ponía de esta forma
conmigo. ¿Estaría equivocado? Decidí dar un paso cara atrás para darle
espacio.

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