Saltar al contenido

La cazadora de astros

Genero: Juvenil

 Sinopsis del libro 

Una novela magnética y deslumbrante  que cuenta la apasionante y desconocida vida de Remedios Varo, compañera de Lorca y Dalí y exiliada en México.

Una poetisa descubre que la enigmática La cazadora de astros pdf mujer a quien acaba de conocer, y que se llama a sí misma «cazadora de astros», es la pintora surrealista que falleció treinta años antes. A partir de entonces, sus vidas se entrecruzarán en un espacio mágico y poético, donde compartirán unas ansias de libertad que van más allá del tiempo. Con sesenta años de diferencia, pintora y poetisa son, al fin y al cabo, una misma mujer.

Descarga aquí los libros originales y apoya a los autores.


Ficha técnica del libro

  • Título: La Cazadora De Astros
    Autores: Zoé Valdés
    Tamaño: 0.97MB
    Nº de páginas: 312
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro de La cazadora de astros en pdf o epub Gratis

Dejó de amarlo para idolatrarlo.
Jacqueline Lamba, la mujer de Breton, también la atemorizaba con su rigor, sus palabras que
pesaban como una bolita de azogue circulando y golpeando en el interior de una vena tupida.
Remedios no le era simpática, sin embargo, no cesaba de repetir a los otros elogios sobre la pintora:
—Remedios es maravillosa, alegre, inteligente, creativa… Me cae muy bien esa chica, y ella lo
sabe, que me cae como una onza de oro, aunque hablemos poco entre nosotras. Se la ve intimidada,
pero es normal, porque es demasiado joven.

Remedios siempre se quitó cinco años de edad; los surrealistas se sentían atraídos por la eterna
adolescencia, sobre todo en las mujeres. Ella nunca abdicó de su pose de femme-enfant, y fingía ser
más ingenua de lo que en realidad era, por el cómodo papel que le habían ajudicado, tallado a su
medida.
—Llegará el tiempo en que las ideas de la mujer se afianzarán a expensas de las de los hombres…
—Ah, cómo y qué bien mentía Breton; lo que más fastidiaba a Remedios era esa última frase «a
expensas de las de los hombres».
Por siempre jamás.
No podía considerar como amiga a ninguna de esas mujeres. Entre ellas se debatían por llamar la
atención de los hombres. Nunca le interesaron demasiado las mujeres, salvo una, una que llegó por
aquellos años, y fue una luz que no sólo iluminó sus ideas, sino también su obra y su existencia.
Se trataba de una joven inglesa, de melena desenfrenada, que pronto se transformó en su querida
Leonora Carrington, una auténtica artista.

A la mañana siguiente le anunció de nuevo a Péret que tenía que salir a llevar un dibujo a la revista
Minotauro. Se lo enseñó, se titulaba El deseo, a su marido le gustó, sin más.
—Es una mezcla de tus amores. Salvador Dalí, Max Ernst, René Magritte, Wolfgang Paalen y
Victor Brauner… A propósito de Brauner…
Remedios intuyó por dónde iría la discusión.
—No son mis amores, son mis artistas, a los que admiro y sigo, e inevitablemente influyen en mi
obra, lo acepto con placer.
—¿Y Brauner?
—Todavía es un amigo, sólo eso, por el momento. ¿Más?
—No más. Puedes marcharte. ¿Nos veremos en la reunión o me olvido de ti?
—No me olvides nunca o lo pasarás mal. Te lo advierto, si te deshaces de mí lo pasarás muy mal.
Iré a la reunión, si es ése tu deseo.
«Sí, yo asistí a aquellas reuniones donde se hablaba mucho y se aprendían varias cosas; alguna vez
concurrí con obras a sus exposiciones… Estuve junto a ellos porque sentía cierta afinidad.»
Ciertamente, jamás habría pensado que en el futuro ella sintetizaría su experiencia surrealista con tan
cortas y frías frases en uno de sus cuentos.
Péret la martirizaba con sus exigencias, la obligaba a sentirse como clavada en una plancha de
metal como si ella fuera un trozo de madera ondulada, y la estuvieran estirando hasta partirla en dos,
o fragmentándola en múltiples pedacitos.

Él no hacía esfuerzo alguno por hacerse agradable. Péret no sólo se vestía mal; además no le
agradaba asearse a menudo y vivían como mendigos: cenaban gracias a la caridad de los amigos y
debían sumas de dinero astronómicas.
Ella tuvo que ponerse a trabajar duro para poder pagar las deudas, y para que la situación
mejorara, porque Benjamin se negaba a rentabilizar su fama como poeta, reivindicaba el derecho
rotundo de ser un bohemio, perennemente.
«No es fácil vivir de la pintura en París. La cazadora de astros epub Tuve muchas otras especialidades, entre ellas fui locutora
que traducía conferencias para latinoamericanos. Algunas veces no tomaba más alimento en todo el
día que una tacita de café con leche. A ésa la llamo “la época heroica”. Creo que un gran número de
artistas hemos pasado por ella.


Leer  ebook en online dando clic abajo

Si  lo que quieres es leerte   el libro en  linea  pues dejame decirte  que lo puedes hacer  dan clic en el  botón de abajo  y te redirige  hacia  donde podras  leerlo  sin ningún  problema  y ya muchos  lo   lo tiene  o lo están leyendo en este momento.

 online


PDF


EPUB


Más  libros del mismo autor

La cazadora de astros

Descarga aquí los libros originales y apoya a los autores.

Si en verdad te gusta nuestros libros comparte con un botón de abajo nos ayudará a seguir creciendo muchas gracias por compartir!!!