Saltar al contenido

La chica del tren

Genero: Drama

Sinopsis del libro 

¿Estabas en el tren de las 8.04? ¿Viste algo sospechoso? Rachel, sí. Rachel toma siempre   de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas…

y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece? Tú no la conoces. Ella a ti, sí.

Descarga aquí los libros originales y apoya a los autores.


Ficha técnica del  libro

  • Título: La chica del tren
    Genero: Drama

    Tamaño: 1.74MB
    Nº de páginas: 789
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive

  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro de La chica del tren en pdf o epub Gratis 

En el pasado ha conseguido
convencerla de que no involucrara a la
policía, pero si sigo así…

Las nueve y cuarto. A no ser que el
pelirrojo comience a trabajar muy tarde,
hoy ya no lo voy a ver. Ahora está
lloviendo con más intensidad y no me
veo capaz de aguantar otro día
deambulando por Londres sin propósito
alguno. El único dinero que tengo es un
billete de diez libras que le he pedido
prestado a Cathy, y necesito hacer que
me dure antes de reunir el valor
necesario para pedirle un préstamo a mi
madre.

Desciendo la escalera con la
intención de cruzar la estación e ir al
andén opuesto para coger un tren de
vuelta a Ashbury cuando, de repente,
veo a Scott con el cuello del abrigo
alzado. Está saliendo del quiosco que
hay frente a la entrada de la estación.
Corro tras él y lo alcanzo en la
esquina, justo delante del paso
subterráneo.

Cuando lo cojo del brazo
se da la vuelta de golpe, sobresaltado.
—Por favor, ¿podemos hablar un
momento? —le pregunto.
—¡Por el amor de Dios! —me gruñe
—. ¿Qué cojones quieres ahora?
Yo retrocedo con las manos alzadas.
—Lo siento —digo—. Lo siento.
Sólo quería pedirte perdón y
explicarte…

El aguacero ha dado paso a una
auténtica tormenta. Somos las únicas
personas que están en la calle, ambos
empapados hasta los huesos. Scott
comienza a reírse. Alza las manos y
suelta una carcajada.
—Está bien. Vamos a casa —dice
—, aquí nos vamos a ahogar.

Scott pone agua a hervir y sube un
momento al piso de arriba a buscarme
una toalla. La casa está menos ordenada
que hace una semana, y el olor a
desinfectante ha sido reemplazado por
algo más terroso.

Una pila de periódicos
descansa en un rincón del salón y hay
tazas sucias en la mesita de centro y la
repisa de la chimenea.
Scott reaparece con la toalla.
—Es un basurero, ya lo sé. Mi
madre me estaba volviendo loco,
limpiando y ordenando tras de mí todo
el rato. Tuvimos una pequeña discusión.
Ahora hace unos días que no viene. —
Su móvil comienza a sonar. Él le echa
un vistazo a la pantalla y luego vuelve a
guardárselo en el bolsillo—.

Hablando
del rey de Roma. Nunca descansa.
Lo sigo hasta la cocina.
—Lamento lo que ha sucedido —
digo. Él se encoge de hombros.
—Lo sé. De todos modos, no es
culpa tuya. Quiero decir, habría ayudado
que no fueras…
—¿Una borracha?
Está de espaldas a mí, sirviéndome
el café.

—Bueno, sí. Pero de todos modos
tampoco tenían nada para acusarlo. —
Me da la taza y nos sentamos a la mesa.
Advierto que uno de los marcos de las
fotografías que hay sobre el aparador lo
han colocado boca abajo. Scott sigue
hablando—. Encontraron cosas en su
casa (pelo, células de piel), pero él no
niega que ella hubiera estado ahí.
Bueno, al principio sí lo hizo, pero
luego admitió que Megan había estado
en su casa.
—¿Por qué mintió?
—Exacto. Admitió que ella había
estado en su casa dos veces, sólo para
hablar. No dijo acerca de qué por lo de
la confidencialidad entre médico y
paciente. El pelo y las células de piel
los encontraron en la planta baja. Nada
en el dormitorio. Él jura que no estaba
teniendo una aventura, pero es un
mentiroso, así que…

—Scott se pasa la
mano por los ojos. Su rostro parece
como si se hubiera replegado sobre sí
mismo y tiene los hombros hundidos.
Parece haberse encogido—.   un rastro de sangre.
—¡Oh, Dios mío!
—Sí, del mismo tipo que la de
Megan. La policía no sabe si puede
conseguir el ADN porque la muestra es
muy pequeña. No dejan de decir que
podría no ser nada.


Leer  ebook en online dando clic abajo

Si  lo que quieres es leerte   el libro en  linea  pues dejame decirte  que lo puedes hacer  dan clic en el  botón de abajo  y te redirige  hacia  donde podras  leerlo  sin ningún  problema  y ya muchos  lo   lo tiene  o lo están leyendo en este momento.

 online


PDF


EPUB


Más  libros del mismo autor

Descarga aquí los libros originales y apoya a los autores.

Si en verdad te gusta nuestros libros comparte con un botón de abajo nos ayudará a seguir creciendo muchas gracias por compartir!!!