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La voz ausente

Genero: Ciencias

Sinopsis del libro 

Las cosas no siempre son como parecen, y cuanto más cerca aparenta estar el mundo de cierta calma, mayor suele ser la tormenta que se gesta en lo inesperado. Un rayo acaba en segundos con la ensoñación de Pablo Rouviot después de disfrutar de un concierto de violín de una de sus pacientes: su mejor amigo, José, “el Gitano”, fue encontrado al borde de la muerte en su consultorio con un tiro en la cabeza.

Todo parece indicar un intento de suicidio. Pero Pablo siente que no es así: algo en lo más profundo de su ser le dice que la verdad es otra, y una vez más debe jugarse la vida para llegar al la voz ausente pdf grado cero de un presente imposible de poner en palabras. Llevado por un impulso que lo empuja al límite de lo irracional,

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el licenciado Rouviot, con la ayuda de su fiel compañero, el subcomisario Bermúdez, se interna en una trama incierta, un universo críptico y siniestro, con leyes propias, en el que el devela – miento de un secreto familiar lo deja cara a cara con un enemigo oscuro, inteligente y peligroso. Casi sin darse cuenta, se sumerge en una historia en la que deberá poner en juego sus herramientas analíticas para esclarecer la investigación policial, sin sospechar que a cada paso se irá convirtiendo en una potencial víctima.

Vértigo, erotismo, juegos riesgosos que tienen a la muerte como protagonista hacen de  un thriller psicológico trepidante que genera en el lector sensaciones tan extremas como desconocidas. Un libro que confirma definitivamente a Gabriel Rolón como uno de los narradores más sólidos y efectivos a la hora de bucear en las turbulentas aguas de las pasiones humanas.


Ficha técnica del  libro

  • Título: La voz ausente
    Autores: Gabriel Rolón
    Tamaño: 1.43MB
    Nº de páginas: 802
    Idioma: Español
    Servidores: Google drive, Zippyshare, y Onedrive
  • Formato: Pdf,Epub,Mobi y más.

Descargar libro Gratis La voz ausente – Gabriel Rolón

Él la escucha gemir, siente cómo su potencia aumenta y eleva su pelvis
intentando llegar lo más profundo que puede. Entonces, ella implora, casi con
dolor.
—Quedate ahí.
Él obedece. Son apenas unos segundos de tensión, de quejidos breves,
hasta que un grito atávico se impone sobre la melodía del concierto número
tres de Brahms y el cuerpo femenino se estremece en espasmos involuntarios.
Un suspiro final da cuenta de que Sofía ha llegado al clímax y, en ese
momento, él siente cómo un líquido suave y caliente le rodea el pene.
Asombrado, lo avasalla la necesidad de moverse en busca de su orgasmo,
pero ella lo detiene, al tiempo que se levanta y se acuesta a su lado.
—¿Qué querés?
No puede responder. Teme decir algo que arruine el momento, pero ella
insiste.
—Decilo, Pablo. ¿Qué querés?
Sintiendo cómo la excitación le recorre el cuerpo, él se anima a preguntar.

—¿Qué puedo pedirte?
Por toda respuesta, Sofía le muerde los labios y lo inunda con su aliento a
sexo.—
Lo que quieras. Por hoy, sólo por hoy, soy toda tuya.
Una profunda respiración es toda su réplica. Entonces, decidido a
adueñarse de ella, la toma de la nuca y le besa el cuello. Luego baja hasta que
su lengua se impregna del olor y el gusto de Sofía, y comprende que no sólo
su voz sabe a oboe. Toda ella es una armonía única, una partitura que no
había tocado jamás. Luego, la gira hasta ponerla boca abajo. Ella, entregada,
vuelve natural cada uno de esos movimientos. Pablo recorre con los labios
cada rincón de su cuerpo, hasta que se sienta sobre ella y duda, pero la voz de
Sofía derriba todas sus barreras.

—No pares, no dejes que aparezcan mis miedos.
Y sin pensarlo la penetra por atrás, con movimientos suaves y lentos hasta
que, minutos después, la respiración de Sofía da cuenta de que lo está la voz ausente epub
disfrutando. Es un momento único y eterno al que cede sin oponer ninguna
resistencia. Y, como si todo le estuviera permitido, desata la furia de su
deseo. La aprieta, le muerde la espalda hasta dañar su piel rosada, intenta
controlarse, pero ya es tarde. Al cabo de un tiempo sin tiempo, la voz lo
incita una vez más.
—Ahora sí, dámela, quiero escucharte acabar.
Y derribado ya todo límite, se acelera, hasta que siente como si la vida
misma escapara de su cuerpo, y el grito que escucha esta vez nace de él y
borra todo resto de conciencia.
– XI –
Hace varios minutos que le acaricia el pelo mientras la mira. Ha sido un
encuentro mágico, diferente a cualquier otro que hubiera tenido nunca.
Todavía tiembla, como si la convulsión dolorosa del orgasmo se negara a
abandonarlo.
Sofía, por su parte, lo observa con una emoción que le cuesta contener e,
inesperadamente, asoma un llanto que se niega a soltar.
—¿Qué pasa? —le pregunta él.
La joven estira su mano y le recorre la boca.

—Yo sabía que así tenía que ser.
—¿Qué cosa?
—El amor. —Intenta una sonrisa—. No te asustes, no soy una loca que va
a hervirte el conejo.
—No me asusto —responde categórico—. Además, ni siquiera tengo un
conejo.
Ella está emocionada.
—¿Te acordás que te dije que soñaba con desear y ser deseada? Bueno,
me refería a esto. A rendirme a mis sensaciones y entregarme, a pesar del
miedo, a la pasión de alguien que se adueñe de mí, aunque sea por un
instante. —Pausa—. Gracias.
—Gracias, ¿por qué?
—Por el momento más fuerte de mi vida, y por hacerme sentir que puedo
abandonarme a la voluntad de un hombre, sabiendo que va a llevarme a la
frontera del dolor, pero sin soltarme la mano. ¿Sabés? Yo nunca me entregué
de esta manera, y creo que pude hacerlo porque en todo momento me sentí
cuidada. —Menea la cabeza—. Igual, no espero que me creas.
—¿Y por qué no iba a creerte?
—No lo sé. Imagino que cualquier mujer que la primera vez se anime a
tanto debe estar dispuesta a ser prejuzgada.
Pablo la mira y tiene la sensación de no haber visto jamás un rostro más
hermoso.

—Conmigo no corrés ese riesgo. Entiendo que esto ha sido sólo un
encuentro, y no sé si va a repetirse. Pero sé que algo tan fuerte sólo puede
nacer de la verdad. Por eso, te pido que te relajes. Creo todo lo que me digas.
—¿En serio? Entonces, dejame decirte algo que quizás no sea cierto, pero
que siento verdadero: creo que podría enamorarme de vos.


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