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Jaque (Pdf o Epub) (01)

Ficha

Título: JAQUE
Autores: Mirian G.Blanco
Serie: I de EL JUEGO DE CLAYTON
Editorial: Books Factory
Fecha: 01 ene 2020
Tamaño: 1.27MB
ASIN: B07Z8C8P3W
Idiomas: Español
Literatura: Libros de amor
Páginas: 289
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Cuando Regina Jones conoce a Marc Clayton, su vida da un giro tan inesperado como arriesgado.
Marc es intenso, impredecible y lleva la palabra peligro marcada a fuego por todo su cuerpo.
Armas, persecuciones policiales, conflictos entre bandas, asesinatos…

Ella sabe que tiene que mantenerse alejada de él, pero su corazón no se lo permitirá. Porque con Marc, Regina descubrirá que no todos los héroes llevan capa y aprenderá a impartir justicia a la manera de Clayton. Y con Regina, Marc descubrirá el verdadero amor y se verá obligado a cambiar las tácticas de su juego porque, ahora, su prioridad será proteger a la reina.

Leer el primer capítulo:

―Es más guapa por dentro ―dije sin dejar de sonreír mientras la observaba trabajar.
―Sí, si está aquí haciendo esto es porque tiene buen corazón ―volvió a hablar la anciana―. Tu
madre estaría orgullosa de ti, Marc. Si existiera más gente como tú, el mundo estaría mucho mejor.
Ahora no tengo miedo de dejar esta vida, sabiendo que tú y los chicos del barrio estáis luchando
por conseguir un mundo mejor ―dijo y yo me giré para observarla con una sonrisa.
―Si el dinero no es suficiente para comprar medicinas, avisadme y os traeré más.
La anciana apoyó su mano en mi hombro y me dio unos toques cariñosos.
―Gracias, muchacho. Sin ti, los niños no podrían ir a la escuela y los viejos como yo no
podríamos comprar las medicinas que nos hacen falta.

Sonreí ampliamente, mientras la observé ponerse en la fila.
Cuando volví mi atención a Regina, me di cuenta de que me estaba mirando. Su mirada hizo que
me diera un vuelco al estómago y que mi corazón empezara a palpitar a una velocidad vertiginosa.
―¡Regina!, ¿puedo ayudarte? ―preguntó uno de los niños y ella no dudó ni un segundo en alzarlo
en brazos y subirlo al maletero de la furgoneta.

A ella le daba igual que el niño estuviera empapado y sucio. Como había dicho la anciana, si
Regina seguía a nuestro lado, a pesar de haber vivido situaciones peligrosas, era porque tenía un
buen corazón.
El niño le dio un beso en la mejilla y ella empezó a reír.
¡Uff!

Definitivamente, no quería tener un hijo con Regina… ¡quería tener muchos niños con ella!
Volví a sonreír como un tonto mientras me masajeaba las sienes. Tenía que dejar de pensar de
aquella forma o terminaría asustando a Regina.
¡Dios!

Nunca creí en el amor a primera vista, sencillamente no creía en el amor, hasta que conocí a
Regina. Creía que la gente enamorada exageraba sus sentimientos, pero… ¡joder! El amor era una
sensación increíble, mágica.
Inspiré fuertemente y, sin dejar de observar a Regina, pensé nuevamente en algo que no dejó de
rondarme la cabeza todo el día: Marco Abante.

«Luego… hablaremos seriamente. Tengo una duda que necesito aclarar», recordé la frase que le
dije.
Nunca había sentido celos de nada ni de nadie. Pero aquella rabia, unida al estremecimiento del
miedo e impotencia, se parecía sospechosamente a los celos.

¿De qué conocía Regina a ese hombre? ¿Y por qué estaba tan segura de que Marco caería en sus
redes?
De repente, como si ella me hubiese leído la mente, desvió su atención del niño para observarme
a mí. Escruté sus ojos brillantes y su semblante alegre. Pero cuando ella apartó el cabello a un
lado, observé en su cuello marcas de dedos.

Inconscientemente, apreté los puños con fuerza al ser consciente de la puta realidad. No podía ser
un egoísta. Yo no podía ofrecerle una vida segura a Regina, ni tampoco formar una familia conella.
Si ella nunca me hubiera conocido, tal vez nunca se hubiera enterado de que en las empresas de su
padre había violadores.
«Si nunca la hubieras conocido, ella seguiría desprotegida. Acuérdate, la gente mala puede estar
en cualquier parte y aparecer en cualquier momento», habló la voz de mi interior y, entonces,
recordé la conversación de Olivia y Dark.

Era cierto. Todo pasaba por algo y si el destino decidió ponerme a Regina en mi camino, fue por
algo.
Iba a cuidarla. Iba a hacerla feliz. Iba a protegerla…
¡Joder!
¡Iba a hacer cualquier cosa que estuviera a mi alcance para mantenerla a salvo!
*****
Cuando terminamos de repartir el dinero, volvimos directamente al Cine. Había conseguido que
Regina se olvidara de lo que sucedió en Pacific Heights, porque no dejó de hablar de los niños de
mi barrio y de lo sorprendida que se había quedado al descubrir lo que hacíamos con el dinero.
Literalmente, no dejó de hablar durante los quince minutos de trayecto.

En cambio, yo no pude pronunciar ninguna palabra. Simplemente me limité a asentir con la cabeza
porque, cada vez que observaba las marcas de los dedos de Hugo en el cuello de Regina, la cólera
hervía en mi interior.

JAQUE – Mirian G.Blanco.epub
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