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La viña del odio (Pdf o Epub)

Ficha

Título: La viña del odio
Autores: Sarah Wall
Editorial: Books Factory
Fecha: 12 ene 2020
Tamaño: 0.75MB
Idiomas: Español
ASIN: B083QG967Y
Literatura: Libros de amor
Páginas: 321
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Cristina es la heredera de la poderosa familia Monferrat, propietaria de una de las más importantes bodegas del país.Cree tener una vida maravillosa junto a su marido Raúl y sus hijas Mia y Mara.Sin embargo, tras unos difíciles momentos personales, abre los ojos para descubrir la inimaginable realidad que le rodea. Nada es lo que parece.Todo lo que ella creía idílico es en realidad una farsa. Entre esos

viñedos se guardan secretos del pasado que comprometen su legado.La verdad se oculta entre las vides con el centenario olivo como testigo.¿Quieres saber qué esconde con tanto celo la familia Monferrat?Una novela donde pasado y presente están muy unidos condicionando inevitablemente el destino de Cristina.¿Estás preparado para la mejor cata de vino literario que jamás hayas probado?

Leer el primer capítulo:

Cris compareció a la cita con Verónica. Esperó una hora a que llegase, y justo cuando se
disponía a irse, hizo acto de presencia.
—No llegas puntual, ya me iba…
—Disculpa el retraso. No recordaba el tráfico que había en la ciudad, llevo algunos años
viviendo en Madrid…

—Tú dirás… No tengo demasiado tiempo.
—¿Es cierto que estás casada con Raúl? ¿No estáis divorciados desde hace unos años?
—¿Perdona?
—Cuando empecé con él, hace casi cinco años, sabía que estaba casado, sin embargo, me
explicó que se estaba separando y, poco tiempo después, le concedieron el divorcio.
—Llevamos casados siete años y medio. Nunca nos hemos separado.
—Eso no es posible. Nos casamos hace dos años y pico en Madrid. Tenemos un hijo de tres
años: Álex.

—Verónica, creo que está bastante claro: nos ha engañado a las dos. Como a dos imbéciles…
Seguro que cuando estaba en casa conmigo, tú pensabas que estaba de viaje por Oriente Medio o
Norteamérica o donde quiera que te haya dicho.
—¡Joder! —Verónica se echó las manos a la cabeza, horrorizada—. ¿Mi matrimonio no es
válido entonces? ¿Llevo todo este tiempo viviendo una mentira? ¡Maldito cabrón!
—Yo llevo casi ocho. Qué quieres que te diga… Pronto será libre, porque esta misma mañana
he puesto el tema en manos de mis abogados. Voy a pedir el divorcio y espero que me lo concedan
lo más rápido posible. ¿Eras tú la que llamaba por las noches y no contestaba?

—Sí, era yo. No me atrevía a hablar. Sospechaba que Raúl estaba con otra y me fijé que tu
número de teléfono era uno de los más marcados de su agenda. De saber que seguía casado…
—Tenemos dos hijas pequeñas, ¿qué les digo? ¿Que papi es un cabronazo y que tienen un
hermanito nacido de una relación adúltera? Me sabe mal por ti y no tengo nada en tu contra, de
veras, Verónica, pero tú y yo no tenemos nada más que hablar. Si ves a Raúl dile que no se nos
acerque. Deseo que os vaya muy bien, aunque si yo estuviera en tu lugar saldría corriendo. Creo
que ha demostrado con ambas que es muy mala persona.

Cris se levantó y se marchó. Solo deseaba llegar a casa y abrazar a sus pequeñas. Esa noche
durmieron las tres juntas en la cama que Raúl había compartido con ella hasta hacía pocos días.
***
Decidió trabajar desde casa esa semana. Se acercaba la peor época del año para el negocio y
tenía muchos frentes abiertos que debía dejar bien atados. Estar volcada en sus proyectos la
ayudaría a seguir adelante. Al menos a mantener la cabeza centrada en otras cuestiones.
Pablo se presentó a mediodía, preocupado.

—¿Qué pasa, Cris? Llevas unos días esquivándome y sé que algo te ocurre. ¿Es por lo de tu
padre?
Cristina se vino abajo. Le contó todo lo que estaba pasando con su marido.
—¡Será hijo de puta! —exclamó—. ¿Cómo ha podido hacerte algo así?

Lejos de sentirse afortunado por saberla libre, se sentía desdichado por ella y podía sentir sudolor. Sus marcadas ojeras no dejaban lugar a dudas de su sufrimiento. Le habían destrozado el
corazón y su proyecto de vida. Aunque él fuera un cabrón, cosa de la que Pablo no tenía dudas,
nunca pensó que no la tratara como se merecía.

Estuvo consolándola durante horas… Ella no dejaba de llorar. Era una mujer fuerte, pero todo
era muy reciente y doloroso. Pese a sus sospechas, nunca pensó que fuera capaz de hacer algo así.
No es que su marido le pusiera los cuernos…, se había casado con otra, aunque ese segundo
matrimonio solo fuera papel mojado.
—Sabes que aquí estoy para lo que necesites. No hace falta que te lo diga.
—Gracias… Pensaba contártelo, pero no encontraba el momento… Es que es tan difícil de
digerir todo esto…

—Puedes llamarme a la hora que quieras. Cuenta conmigo en todo momento.
—Eres el mejor hombre que he conocido… Qué pena que no llegáramos a más.
A Pablo se le encogió el alma al oír esas palabras que Cris comentó en voz alta y que no eran
más que un lamento. Es lo que él hubiera querido, ser el todo de ella, su mitad exacta, su universo.
Contuvo las ganas de besarla, abrazarla; no era el momento. Y en el caso de ser correspondido,
siempre le hubiera quedado la duda de haberse aprovechado de su estado vulnerable.
Ya salía por la puerta cuando vieron llegar el coche de Raúl.

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La vina del odio – Sarah Wall.epub
La vina del odio – Sarah Wall.pdf