Saltar al contenido

Lo que el cielo une (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Lo que el cielo une
Autores: Graciela Nicolas
Editorial: 13insurgentes
Fecha: 01 ene 2020
ASIN: B082Z7R5L7
Tamaño: 1.60MB
Idiomas: Español
Literatura: Libros de amor
Páginas: 267
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Siglo XIX, Lucero de Olazábal y Valiente Vallejos se sienten atraídos uno por el otro apenas se conocen en el Paseo de la Alameda.

Ella es una joven de veinte años cuya única misión parece ser la de casarse y tener hijos con Alonso Mendía y Oviedo, un joven soltero y acaudalado de la alta sociedad.
Él, un hombre de treinta años cuyo origen es pobre pero que, a fuerza de sacrificios y junto a su amigo Sebastián, lograron explotar unas minas, producto de una herencia familiar que, al cabo de unos años, se enriquecieron.

Valiente adquiere la “Casa de la Colina”, una finca extensa en San Silvestre a sugerencia de Doña Chila, una anciana vidente y sanadora chamánica quien le augura que allí conocerá a la mujer de su vida. Doña Julia de Castañeda, una rica y joven viuda se convierte de inmediato en su amante hasta que Valiente se cruza con Lucero y ya nada lo detendrá para que sea suya.

Ambos protagonistas vivirán una intensa historia de amor, con la ayuda y beneplácito de Sor Inesita y Martina, madrina y amiga íntima de Lucero respectivamente y el apoyo incondicional de Sebastián.

Pero también habrá personas que se opondrán como: los padres de la joven, Don Juan y Doña Ana María, quienes siempre imaginaron un matrimonio por conveniencia social y económica, propios de la época y la de su prima Victoria, quien siempre la envidió y, sobre todo, con la permanente acechanza de Doña Julia que no se resignará, fácilmente, a perder a quien considera su hombre.

Doña Chila los introduce en conocimientos espirituales acerca de la Ley de la Reencarnación y les confirma que sus almas estaban destinadas a encontrarse por dicha Ley Espiritual y que, posiblemente, se reencuentren en el futuro. Temerosos de que, al morir, no puedan volver a vivir ese amor, elaboran un plan para volverse a encontrar.

Siglo XXI, finalmente, la visión de Doña Chila se cumple: las almas de los enamorados encarnan en Esmeralda y Félix y otras de aquel tiempo también.

¿Podrán reencontrarse y reconocerse? ¿Volverá a repetirse la historia o por libre albedrío, el rumbo será distinto?

Leer el primer capítulo:

¿Lo serás conmigo, entonces? —Preguntó sonriéndole.
—¿Lo dudas? —La miró con intensidad—. ¿Y tú a mí?
—Por supuesto, a diferencia de tu experiencia, mis padres se amaron mucho y en mi casa
reinaba la armonía, el respeto y la fidelidad. Me consuela saber que, al menos, ambos partieron
juntos, sé que les hubiera sido muy duro si uno de ellos sobrevivía al otro. Crecí en ese ambiente,

y, aunque intenté formar una pareja sólida y duradera con Thomas, nunca lo logramos.
—Trabajaré con él a partir del lunes con más asiduidad. Ya nos reunimos, parece un tipo
capaz, un tanto hosco y desconfiado. En algún momento se enterará de lo nuestro ¿No hay
problema?
—Por mí, ninguno, lo nuestro se murió mucho antes de conocerte, eso sí, no sé cómo lo
tomará, es muy orgulloso y conservador, aparte de lo que ya viste.
—En ese caso, habrá un poco de tensión al principio, pero nada que el tiempo no acomode.
—Me encanta tu forma de resolver las cosas, todo es muy sencillo para ti.
—¿Por qué lo dices, tú eres de embrollarte?

—A veces mi cabeza funciona muy aceleradamente y me confunde. Cuando estuve en México,
tuve un sueño, de los raros que tengo últimamente, donde yo no era yo pero, sabía que era yo ¿Me
sigues? —Félix asintió— Me vi en un jardín con plantas y flores. Era mi jardín, yo cultivaba esas
especies y me acordé que ese era un sueño de mi adolescencia, la razón me hizo elegir una carrera
que me dio todo: prestigio, dinero y realización personal, pero que nunca me hizo sentir plena. Sin
embargo, me pienso en ese jardín, cultivando esas plantas y, de solo pensarlo, mi corazón se
desboca.

—Déjalo que se exprese, él no se equivoca. La mente nos ayuda pero el corazón guía. A mí
siempre me gustó la arquitectura, así que mi profesión es una realización personal que me
entusiasmó y me entusiasma mucho

Dijo tomándole la mano y besándola—. Quiero contarte
que, con mi padre estuvimos en San Silvestre viendo una finca que había pertenecido a nuestros
antepasados. Pretendo comprarla y remodelarla, me entusiasma el desafío de ponerla en
condiciones y que vuelva a su antiguo valor. Algún día iremos, quizás allí puedas hacer tu jardín,
hay mucho espacio.

—¿San Silvestre? Ese nombre me es conocido… No sé dónde lo escuché.
—Está a unas horas de aquí ¿Te cuento algo muy curioso? Cuando estuvimos recorriendo la
zona, me pasó algo extraño. Me parecía que estuve allí antes, es más, sabía dónde estaban las
dependencias de la casa ¡Aún sin haber estado nunca! Saqué muchas fotos y, te juro que, cuando
las miro, me invade…

Lo que el cielo une – Graciela Nicolas.epub
Lo que el cielo une – Graciela Nicolas.pdf

Si te a gustado el libro de Lo que el cielo une (Pdf o Epub) ala mejor te pueden gustar estos otros: