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Siempre tuya (Pdf o Epub) – (01)

Ficha

Título: Siempre tuya
Autores: Amy Meyer
Serie: I de Indómitas
Editorial: Páginas de Espuma
Fecha: 04 ene 2020
Tamaño: 0.51MB
Idiomas: Español
Literatura: Libros de amor
Páginas: 350
ASIN: B0814RR51F
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Locamente enamorada de un hombre mayor que ella, aprendió lo que era el amor desde que era una adolescente, sin embargo, siempre fue un amor prohibido. Ahora que ha conseguido ser modelo decide cambiar el rumbo de su vida alejándose de su mentor y dejándose querer por su fotógrafo.

La lucha entre dos machos alfa para conseguir el amor de una mujer…
La difícil elección entre la pasión y el amor…
El sexo arrebatado, entregado, impulsivo …
El deseo sutil, suave, dulce…
Todos tenemos que elegir en la vida… ¡ella también!

Leer el primer capítulo:

CAPÍTULO 1
—¡No!
Esa fue la respuesta de Shara ante la invitación que Belinda había hecho a Dereck. Y eso que
todavía no le había contado que estaba acompañado por otra mujer.
—¿Qué te cuesta? Tomáis un café, aclaráis vuestras cosas y…
—Yo no tengo nada que aclarar con él.

Rose observaba la escena sin participar en ella. Hillary había abandonado sus pinceles y
tomado asiento en la mesa donde se servía un humeante café con croissants y mantequilla al estilo
más artesanal.
—Yo creo que sí que tienes cosas que aclarar con él, de hecho, es que en su momento no
aclaraste nada, ni con el uno ni con el otro.
Rose tomó nota mental… Dos hombres y su hija sola, estaba muy claro, el diagnóstico era
confusión amorosa.

—En primer lugar déjame que sea yo la que decida si tengo algo que aclarar o no, y en
segundo lugar te recuerdo que no puedo trabajar en un sitio más de una semana sin que llegue a
oídos de Donald y me inviten amablemente a largarme… así que ¿cómo crees que puedo hablar
algo con Dereck cuando antes o después tendré que trabajar de nuevo con Donald?

—Pues se lo cuentas a Dereck. Le explicas como están siendo las cosas, como ese hombre te
está cercando para que no tengas más remedio que aceptarlo…
En la cabeza de Rose sonó una voz de alarma… Donald… ¿dónde había escuchado antes ese
nombre?

—¿Estamos hablando de un acoso? —Se atrevió a preguntar a su hija y a Belinda que parecían
haberse olvidado de su presencia. Ante las caras atónitas de ambas añadió: —Si mi hija está
siendo acosada de alguna manera, tengo derecho a saberlo.

—No es un acoso. —Respondió Shara con una rapidez que estremeció a su madre.
—Sí lo es. —La corrigió Belinda. —Si no puedes trabajar donde desees porque alguien en
alguna parte de Minesotta se entera y mueve sus hilos para que te echen estás siendo acosada, no
sexualmente, desde luego, pero tiempo al tiempo.
—Belinda, no es así, es cierto que no me lo está poniendo fácil pero puedo trabajar con él en
cuanto quiera, y tengo la seguridad de que no me pondrá un dedo encima si yo no lo deseo.

Hillary veía la cara confundida de Rose y la indignación de Shara. La entendía, ella no quería
que su madre se marchara a España preocupada, incluso era posible que sugiriera a su amiga
viajar con ella para apartarse de todo aquello.
—¿Y por qué tienes esa seguridad, conoces bien a ese señor? —Preguntó Rose sabiendo que,
evidentemente, debía conocerlo bien para afirmar con tanta rotundidad que no le pondría una mano
encima.

Las tres chicas guardaron un incómodo silencio que no pasó desapercibido por Rose. Hillary
pudo ver como los ojos de Shara se humedecieron. Odió a Belinda por provocar aquella
situación.
—Rose, tu hija y él fueron muy buenos amigos, pero Shara decidió que había llegado el
momento de dar por terminada esa amistad y él insiste en que trabaje para él.— Shara la hubiera
besado por salvarla de otra respuesta más explícita. Rose seguía mirando a su joven hija.

Siempre tuya – Amy Meyer.epub
Siempre tuya – Amy Meyer.pdf

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