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Delfines en el cielo (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Delfines en el cielo
Autores: Rafael Odalis Bautista Ventura
Editorial: 13insurgentes
Fecha: 01 ene 2020
Tamaño: 0.71MB
ASIN: B07YYMTLLK
Idiomas: Español
Literatura: Libros de Aventuras
Páginas: 321
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Hay amores que están destinados a no ser, aunque vivan para siempre.

Hay soulmates que solo nacen para entrar en nuestras vidas y enseñarnos algo, pero no para permanecer en nuestras vidas, aun las amemos con el alma. También están los karmamates que nos vienen a enseñar una lección de vida, tal vez provengan de otras vidas pasadas, para completar un ciclo que debemos repetir para sanar el karma que hemos dejado, a veces se quedan para siempre, otras hasta que cumplen su propósito en nuestras vidas, no siempre tienen que ser una pareja, a veces vienen en forma de tu mejor amigo, para algunas personas esos son los peores.

Hay que aprender a cerrar ciclos con los soulmates y los karmamates, o te verás obligado a repetirlos una y otra vez, en una vida o la otra, hasta que te desprendas de una vez por todas de ese karma que arrastras.

El hilo rojo del destino no siempre está amarrado a quien creemos es nuestro verdadero amor, a veces está en la persona que menos esperas, incluso a veces puede cortarse y cambiar de destino, y muchas veces no importa lo que hagas no podrás escapar aunque lo cortes.

Leer el primer capítulo:

Yo había luchado muy poco contra todo eso, por no decir nada en lo absoluto, y en su lugar me
había rendido y le había dado cabida en mi vida sin refutar. No era el indicado para Esther ni para
nadie. Pero el destino te muestra la lección una y otra vez hasta que la apruebes.

Yo había de alguna manera creado esa ilusión en Esther, y creo que de alguna manera también le
amaba, pero era muy cobarde como para aceptarlo, y de ninguna manera quería arruinarla a ella ni
nuestra amistad.
Yo pensaba más en aquellas cosas que no había tenido nunca, en lo que no había recibido de niño,
en lo que no me habían dado mis padres, o la gente. Y mientras le des mente e importancia a lo
que te falta y no a lo que tienes o te sobra seguirás estando triste. Yo en el fondo siempre estaba
triste.

Para cuando iba de regreso a la mesa las chicas habían roto el hielo, estaban conversando y
sonriendo entre ellas como si se conocieran de hace tiempo. Así que me mantuve lejos un rato
para dejarlas hablar, tal vez ambas lo necesitaban. Mientras esperaba, decidí hacer algunas cosas
en mi celular para aprovechar el tiempo. Me entretuve tanto que ya estaba sumamente distraído y
sumergido en lo que hacía, no sé cuánto tiempo pasó para cuando una vieja amiga que hace mucho
tiempo no veía se posó frente a mí y me arrebató el celular en modo de broma. Nada más y nada
menos que Camila Wayne.

Solo así te puedo ver – Dijo mientras me arrojaba el celular al pecho.

Yo tomé el celular de prisa para evitar que cayera al suelo, luego la abracé y le di un beso en la
mejilla que tardó unos segundos.

¡Cuánto has crecido! ¡Estas hermosa! – Le dije mientras la hacía girar para observarla bien. –

De repente recibí sin esperarlo un fuerte empujón en el hombro. Lo último que sentí fue un
puñetazo en mi cara. Un tal Damián Jordan se había lanzado contra mí y me había partido la cara
sin explicación alguna.

*Damián*

Después de la conversación que tuve con Carmen decidí llamar a Camila y desayunar juntos. Ella
eligió el lugar. Un lugar muy bonito cerca de la universidad a la que había empezado a asistir
hacía poco. No conocía el lugar para nada, así que estuve de acuerdo. Lo que menos esperaba esa
mañana era armar una bronca en ese lugar por haberla encontrado muy acaramelada con un chico
más joven que yo.
Arme tremendo espectáculo, le partí la cara al chico sin siquiera preguntar qué estaba pasando.
Para ser sincero hasta yo estaba sorprendido y decepcionado de mí mismo. Nunca había
reaccionado así antes.

Lo peor de todo es que en ese lugar estaba Carmen, y para sumar más, el chico al que le había
partido la cara era su nuevo novio.

¡Eres un idiota! – Gritaron las tres chicas al unísono. Una de ellas, Esther Vinilady era la mejor
amiga del chico.

Las tres se apresuraron a socorrerlo, yo quedé como lo que era, el malo de la película. Las tres
estaban enojadas conmigo, y tenían razones para estarlo.

¡Lo siento! – Dije, no encontraba otras palabras que decir.

Carmen se acercó a mí y me llevó a un lado aparte para reclamarme. No sabía que decir, me sentía
avergonzado de mí mismo, ni siquiera sabía por qué lo había golpeado.

¿Estás loco? – Dijo muy enojada. – ¿Desde cuándo andas golpeando personas?

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