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El corsario: Una historia de sexo sobre el mar (Pdf o Epub)

Ficha

Título: El Corsario
Autores: Sandra R. Lame
Editorial: Planetalector Chile
Fecha: 30 dic 2019
Tamaño: 0.29MB
Idiomas: Español
ISBN-10: 1651402809
Literatura: Libros de Aventuras
Páginas: 354
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

¿Que podría uno imaginar sobre el sexo a comienzos del año 1700?
¿Y arriba de un corsario perdiéndose en el profundo océano de las pasiones humanas?

Tal vez no haya que pensar mucho para entender que las cosas suenan muy divertidas…
y este libro viene a corroborarlo.
Porque el amor en alta mar es más perverso y la aventura mucho más mágica.

Una historia en donde el Corsario son tus miedos y el agua tus emociones.

No importa que tan oscuras sean tus intenciones, este es un viaje que todo el mundo debería hacer.

Leer el primer capítulo:

Corría el año 1704 y en la isla de Tortuga, la actividad se centraba en el comercio de especias.
La ciudad de Tortuga y capital de la isla, era la más masificada al ser el puerto principal desde
el que partían y llegaban las mercancías de todo el mundo.

La sociedad estaba formada por tres estratos sociales, altamente diferenciados. La clave
privilegiada, la armada imperial y el resto de seres, que vivían como podían.
Este último estrato social, muy numeroso y hacinado, intentaba sobrevivir a costa de sus
artimañas para manejar los bienes ajenos.

En Tortuga, se reunían toda clase de gentes de mal vivir. Los Corsarios, Bucaneros y Piratas no
eran molestados por el ejército y las autoridades, siempre que se comportaran y a cambio de un
pequeño tributo de sus tesoros y asaltos en los mares del sur.
Aquel día soleado del mes de Octubre, se celebraba la fiesta nacional de Tortuga, en donde
todas las Damas, flanqueadas por los nobles Señores, Duques, Marqueses y hasta Condes, se
pavoneaban con sus mejores ropas y joyas, ante el mísero pueblo y las autoridades civiles y
militares, altamente engalanadas.

Todo parecía transcurrir con la mayor calma, a excepción de pequeñas peleas entre los
mocosos mas humildes y pequeñas escaramuzas entre algunos adultos, cuando de repente, se
escuchó un alto por la guardia portuaria, tras los gritos que una noble Dama que anunciaba que la
habían robado.

Enseguida se vio como los soldados, corrían en pos del ladrón, abriéndose un amplio pasillo
entre las gentes humildes. El ladrón era un mocoso que corría como alma que lleva el diablo, pero
que en pocos minutos quedó rodeado completamente.
Se creó un círculo en el que el jovenzuelo, dudaba a que lado correr, mientras el círculo se
cerraba más y más.

Pronto, todo el mundo se fue acercando a la soldadesca, que encerraban al pobre incauto, que
incapaz de saber que hacer, sacó la joya que llevaba escondida en su pantalón sucio y desastrado
y mostrándola a los soldados, gritó :
—¿Es ésto lo que buscáis verdad? Bien, lo devolveré y me entregaré.
La joya de alto valor con diamante enorme, era mostrada en alto por el pilluelo, que tenía una
gritona voz.

—Si alguien se acerca, la pisotearé… así que se la entregaré al oficial de mas grado, pero
siempre que no den un paso más.
Al parecer, los soldados detuvieron su avance de achicamiento del círculo y esperaron a que el
comandante estuviera ante ellos. Para qué se iban a arriesgar, si ya tenían capturado a truhán y
además podía perderse la joya.

Algunos de los Corsarios que aquella mañana deambulaban por la isla, se acercaron para
curiosear igual que los desastrados siervos, como daba fin aquella cacería tan desigual.
El comandante de la plaza, se acercó al anillo formado por sus hombres, que le dejaron entrar
abriendo el círculo cada vez mas opresivo para el pobre desgraciado, que aún portaba el anillo en
alto.Sir Dark, sonrió al ver lo que se avecinaba para el pobre infeliz, pero se dió cuenta de un
pequeño detalle del ser que dentro de poco estaría encerrado en las mazmorras. Miró a su derecha
y con un gesto imperceptible, hizo que dos de sus hombres de confianza se acercasen al círculo de
los soldados.

El pequeño truhán vigilaba a los soldados y a la vez los movimientos de estos individuos. Al
mirar a su izquierda, vió a uno de los Piratas mas temidos y a la vez respetados en la isla, al
menos en los bajos fondos.
Se dió cuenta de que el llamado Saderectus, estaba cerca de su posición y casi entre los
soldados, que apenas podían contener a la multitud, en su apriete por ver más y más.
Ya el comandante estaba dentro del círculo, sonriendo al excitado ladronzuelo y tendiendo su
mano para que éste, depositara la mergancía hurtada.

El jovenzuelo bajo su mano para entregarlo y entregarse, pero su mano izquierda pasó entre sus
ropas y elevando las dos manos juntas, miró al comandante, dijo :
—Comandante, sé que he obrado mal. Sólo lo necesitaba para poder comer. Pero se lo
entregaré a vos.

Todo parecía ya concluido y los soldados aflojaron la tensión, concentrándose mas en su
comandante, que se sentía pletórico y eufórico.
Todo parecía controlado, cuando de repente aquel truhán bajando las manos hasta casi tocar las
del comandante, las elevó de golpe y lanzó la joya a lo alto…que ascendió y ascendió, como si
fuese a llegar al cielo.

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El Corsario – Sandra R. Lame.epub
El Corsario – Sandra R. Lame.pdf