Saltar al contenido

El poder del perro (Pdf o Epub)

Ficha

Título: El poder del perro
Autores: Don Winslow
Editorial: Gemma Albarracín
Fecha: 09 feb 2020
Tamaño: 2.22MB
Idiomas: Español
Genero: Libros de Aventuras
Páginas: 278
ISBN-10: 8499083862
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Década de los setenta: el gobierno de Estados Unidos emprende una lucha sin cuartel contra el narcotráfico en México. Art Keller, un joven agente de la DEA de origen hispano, no tarda en obtener resultados y acabar con el patrón local. Un error fatal. El nuevo heredero del imperio del narcotráfico es Adán Barrera, y ambos saben cómo ha llegado a serlo. Encadenados a la misma guerra, se encuentran Nora Hayden, una hermosa prostituta de alto nivel adiestrada para hacer enloquecer a los hombres; el padre Parada, un cura católico confidente de ésta y empeñado en ayudar al pueblo,

y Billy Boy Callan, un chico taciturno, convertido en asesino a sueldo por azar. Narcovaqueros, campesinos, mafia al puro estilo italoamericano, una jauría de

irlandeses armados, policías corruptos, un soplón con el sugerente sobrenombre de Mamada y un santo milagrero conforman el universo de este thriller épico, coral y sangriento sobre la búsqueda de la redención.

Leer el primer capítulo:

comida, en la siguiente copa, en el siguiente polvo:
somos felices ahora. La mujer siempre está construyendo el nido. Todo lo que hace
en realidad es recoger ramitas, hojas y mierda para el nido.

Y el nido no es para ti,
paisan. El nido ni siquiera es para ella. El nido es para el bambino.
Siobhan empieza a cocinar más, y a Callan no le gusta al principio (echa de
menos las multitudes, el ruido y la cháchara), pero después se va acostumbrando. Le
gusta el silencio, le gusta mirarla mientras come y lee el periódico, le gusta secar los
platos.

—¿Por qué coño secas los platos? —pregunta O-Bop—. Cómprate un
lavavajillas.
—Son caros.
—No —contesta O-Bop—. Vas a Handrigan’s, eliges un lavavajillas, lo descargan
del camión y Handrigan consigue el seguro.
—Secaré los platos.

Pero una semana después, O-Bop y él han salido para ocuparse de sus negocios y
Siobhan está en casa, cuando suena el interfono y dos tipos suben con un lavavajillas.
—¿Qué es esto? —pregunta Siobhan.
—Un lavavajillas.

—Nosotros no hemos pedido un lavavajillas.
—Escuche —dice uno de los tipos—, hemos subido este trasto hasta aquí, y no
vamos a bajarlo. Además, no pienso decirle a O-Bop que no he hecho lo que me dijo
que hiciera, de manera que sea buena chica y déjenos enchufarle el lavavajillas,

¿vale?
Ella les deja, pero es un motivo de discusión cuando Callan vuelve a casa.
—¿Qué es esto? —pregunta Siobhan.
—Un lavavajillas.
—Sé lo que es. Te estoy preguntando qué coño es.
Le voy a dar una paliza al cabrón de Stevie, eso es lo que es, piensa Callan.

—Un regalo de estreno de casa —dice en cambio.
—Es un regalo de estreno de casa muy generoso.
—O-Bop es un tipo generoso.

Es robado, ¿verdad?
—Depende de lo que quieras decir con robado.
—Lo devolveremos.
—Eso sería complicado.
—¿Qué tiene de complicado?

No quiere explicar que Handrigan ya habrá presentado una reclamación por él, y
por tres o cuatro más iguales, que ha vendido a mitad de precio para estafar a la
aseguradora.

—Es complicado, punto —dice.
—No soy estúpida, ¿sabes?
Nadie le ha dicho nada, pero lo capta. Solo por vivir en el barrio (ir a la tienda, ir
a la tintorería, tratar con el instalador del cable, el fontanero), nota la deferencia con
que la tratan.

Son pequeñas cosas: un par de peras de propina tiradas en la cesta, la
ropa lista mañana en lugar de pasado, la cortesía insólita del taxista, del hombre del
quiosco, de los obreros de la construcción que no ríen ni le dedican improperios.

—Me fui de Belfast porque estaba harta de gángsters —le dice por la noche en la
cama.

Callan sabe a qué se refiere. Los provos se han convertido en poco más que
matones, controlan en Belfast casi todo lo que… casi todo lo que O-Bop y él
controlan en la Cocina. Sabe lo que le está diciendo. Callan quiere suplicarle que se
quede.

—Estoy intentando salirme —dice en cambio.
—Salte, punto.
—No es tan sencillo, Siobhan.
—Es complicado.
—Exacto.

El antiguo mito de marcharse por el morro es solo eso, un mito. Puedes irte, pero
es complicado. No puedes hacerlo por las buenas. Hay que hacerlo poco a poco, de lo
contrario despiertas suspicacias peligrosas.
¿Y qué hará?, piensa.

¿Para ganar dinero?
No ha ahorrado mucho. Es la queja sempiterna de los hombres de negocios: entra
mucho dinero, pero también sale mucho. La gente no lo entiende.

Hay la parte de
Calabrese y la parte de Peaches, para empezar. Después los sobornos, para dirigentes
sindicales, para polis. Después hay que ocuparse de la banda.

Después O-Bop y él se
quedan el resto, que todavía es mucho, pero no tanto como parece.

Y ahora tienen que
colaborar en el fondo para la defensa de Big Peaches… Bien, no hay suficiente aún
para retirarse, ni siquiera para abrir un negocio legal.

El poder del perro – Don Winslow.epub
El poder del perro – Don Winslow.pdf