Saltar al contenido

La Vuelta al Mundo en 80 días (Pdf o Epub)

Ficha

Título: La vuelta al mundo en 80 dias – Julio Verne
Autores: Emy Roberto
Editorial: HARLEQUIN
Fecha: 09 feb 2020
Tamaño: 0.76MB
Genero: Libros de Aventuras
ISBN-10: 1537668218
Páginas: 389
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

El flemático y solitario caballero inglés Phileas Fogg abandonará su vida de escrupulosa disciplina para cumplir con una apuesta con sus colegas del Reform Club, en la que arriesgará la mitad de su fortuna, comprometiéndose a dar la vuelta al mundo en sólo ochenta días usando los medios disponibles en la segunda mitad del sigloXIX, siguiendo el proyecto publicado en el Morning Chronicle, su diario de lectura cotidiana. Lo acompañará su recién contratado criado francés y tendrá que lidiar no sólo con los retrasos en los medios de transporte sino con la pertinaz persecución del detective Fix, que ignorando la verdadera identidad del caballero se enrola en toda la aventura a la espera de una orden de arresto de la corona inglesa, en la creencia de que antes de partir, Fogg robó el banco de Londres.

Leer el primer capítulo:

Lo mismo que vos, a Bombay.
Mucho mejor. ¿Habéis hecho ya este viaje?
Muchas veces respondió Fix. Soy agente de la Compañía Peninsular.

Entonces, ¿conocéis la India?
Pero… si… respondió Fix, que no quería aventurarse mucho.
¿Y es curioso este país?
Muy curioso. Mezquitas, minaretes, templos, faquires, pagodas, tigres, serpientes, bayaderas. Pero debemos esperar que tendréis tiempo de visitarlo.

Así lo espero, señor Fix. ¡Ya comprenderéis que no es permitido a un hombre de entendimiento sano pasar la vida saltando de un vapor aun ferrocarril, y de un ferrocarril a un vapor, con el pretexto de dar la vuelta al mundo en ochenta días! No, toda esta gimna-sia terminará en Bombay, no lo dudéis.

¿Y se encuentra bien mister Fogg? Preguntó Fix con el acento más natural del mundo.
Muy bien, seíior Fix. Y yo también, por cierto. Como lo mismo que un ogro en ayunas. Es el aire del mar.
Pero nunca veo a vuestro amo sobre el puente.
Nunca. No es curioso.

¿Sabéis, señor Picaporte, que este pretendido viaje en ochenta días pudiera muy bien ocultar alguna misión secreta… una misión diplomática por ejemplo?
A fe mía, señor Fix, que yo nada sé, os lo decla-ro, ni daría media corona por saberlo.

Desde este encuentro, Picaporte y Fix hablaron juntos con frecuencia.

El inspector de policía tenía empeño en trabar intimidad con el criado de mister Fogg. Esto podría serle útil en caso necesario. Le ofrecía a menudo en el bar del «Mongolia» algunos vasos de whisky o de paleale, que el buen muchacho aceptaba sin ceremonia, y hacía repetir para no ser menos, pareciéndole el señor Fix un caballero muy honrado.

Entretanto el vapor marchaba con rapidez. El día 13 se divisó la ciudad de Moka, que apareció dentro de su cintura de murallas ruinosas, sobre las cuales se destacaban algunas verdes palmeras.

A lo lejos, en las montañas, se desarollaban vastas campiñas de cafeta-les. Fue para Picaporte un encanto la vista de esa ciu-dad célebre, y aun ¡e pareció que con sus murallas cir-culares y un fuerte desmantelado, que tenía la configuración de una asa, se asemejaba a una enorme taza de café.

Durante la siguiente noche, el «Mongolia» cruzó el estrecho de BabelMandeb, cuyo nombre árabe signi-fica la «Puerta de las lágrimas»; y al otro día, 14, hacía escala en «Steamer Point» al Nordeste de la rada de Adén. Allí era donde debía reponerse de combustible.

Grave e importante asunto es esa alimentación de la hornilla de los vapores a semejantes distan-cias de los centros de producción. Sólo para la Compañía Peninsular es un gasto anual de ocho-cientas mil libras. Ha sido necesario establecer depósitos en varios puertos, saliendo el costo del carbón en tan remotos lugares a tres libras y pico la tonelada.

El «Mongolia» tenía que recorrer todavía mil seis-cientas cincuenta millas para llegar a Bombay, y debía estar tres horas en «Steamer Point» a fin de llenar sus bodegas.
Pero esta tardanza no podía perjudicar de ningún modo el programa de Phileas Fogg. Estaba prevista. Además, el “Mongolia”, en lugar de llegar a Adén el 15 de octubre por la mañana, entraba el 14 por la tarde. Era un adelanto de quince horas.

Míster Fogg y su criado bajaron a tierra, porque aquél deseaba visar el pasaporte. Fix los siguió procu-rando no ser observado. Cumplidas las formalidades Phileas Fogg volvió a bordo a proseguir su interrum-pida partida de whist.

Pero Picaporte se detuvo, según su costumbre, callejeando en medio de aquella población de somalí-es, banianos, parsis, judíos, árabes, europeos, que componen los veinticinco mil habitantes de Adén. Admiró las fortificaciones que hacen de esa ciudad el Gibraltar del mar de las Indias, y unos magníficos alji-bes en que trabajaron ya los ingenieros del rey Salo-món.

La vuelta al mundo en 80 dias – – Emy Roberto.epub
La vuelta al mundo en 80 dias – – Emy Roberto.pdf