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Rebelión en la granja (Pdf o Epub)

Ficha

Título: La Granja de los Animales
Autores: George Orwell
Editorial: Galaxia Gutenberg
Fecha: 05 feb 2020
Tamaño: 0.37MB
Literatura: Libros de Aventuras
Páginas: 278
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Novela escrita por el británico George Orwell, publicada en el año 1945. Es una de las novelas más famosas escritas en el siglo XX. Su trama nos presenta la historia de una comunidad rural en la que surge una rebelión en una granja habitada por animales, dicha rebelión es comandada y organizada por los mismos animales, quienes se rebelan ante la explotación del hombre.
A través de la novela te darás cuenta de todas las consecuencias de dicha rebelión y de cómo los animales se organizan para administrar la granja sin la ayuda del hombre. Una novela simbólica, crítica y mordaz, la cual no te dejará satisfecho hasta la última página.

Leer el primer capítulo:

Durante los primeros minutos los animales apenas si podían creer en su buena
fortuna. Su primera acción fue galopar todos juntos alrededor de los límites de la
granja, como para asegurarse de que ningún ser humano se escondía en ella; luego
volvieron a la carrera hacia los edificios para borrar los últimos vestigios del odiado
reino de Jones.

Irrumpieron en el cuarto de los enseres que se hallaba en un
extremo del establo; los frenos, los anillos, las cadenas de los perros, los crueles
cuchillos con los que el señor Jones acostumbraba a castrar a los cerdos y corderos,
fueron todos arrojados al pozo.

Las riendas, los cabestros, las anteojeras, los
denigrantes morrales fueron tirados al fuego en el patio, donde en ese momento se
estaba quemando basura. Igual destino tuvieron los látigos. Todos los animales
saltaron de alegría cuando vieron arder los látigos. Snowball también tiró al fuego
las cintas que generalmente adornaban las colas y crines de los caballos en los días
de feria.

-Las cintas, dijo, deben considerarse como ropas, que son el distintivo de un ser
humano. Todos los animales deben ir desnudos.
Cuando Boxer oyó esto, tomó el sombrerito de paja que usaba en verano para
impedir que las moscas le entraran en las orejas y lo tiró al fuego con todo lo
demás.
En muy poco tiempo los animales habían destruido todo lo que podía hacerles
recordar al señor Jones. Entonces Napoleón los llevó nuevamente al depósito de
forraje y les sirvió una doble ración de maíz a cada uno, con dos bizcochos para
cada perro. Luego cantaron Bestias de Inglaterra del principio al fin siete veces y
después de eso se acomodaron para la noche y durmieron como nunca lo habían
hecho anteriormente.

Pero se despertaron al amanecer como de costumbre y, acordándose
repentinamente del glorioso acontecimiento, salieron todos juntos a la pradera. A
poca distancia de allí había una loma desde donde se dominaba casi toda la granja.
Los animales llegaron apresuradamente a la cumbre y miraron a su alrededor a la
clara luz de la mañana. Sí, era de ellos: todo lo que podían ver era suyo. En el
éxtasis de ese pensamiento, brincaban por todos lados, se arrojaban al aire en
grandes saltos de alegría.

Se revolcaban en el rocío, arrancaban bocados del dulce
pasto de verano, coceaban levantando terrones de tierra negra y aspiraban su
fuerte aroma. Luego hicieron un recorrido de inspección por toda la granja y
miraron con muda admiración la tierra de labrantío, el campo de heno, la huerta, la
laguna. Era como si nunca hubieran visto esas cosas anteriormente, y apenas
podían creer que todo era de ellos.

Regresaron entonces a los edificios de la granja y, vacilantes, se pararon en silencio
ante la puerta de la casa. También era suya, pero tenían miedo de entrar.

Un
momento después, sin embargo, Snowball y Napoleón embistieron la puerta con el
hombro y los animales entraron en fila india, caminando con el mayor cuidado por
miedo de estropear algo. Fueron de puntillas de una habitación a la otra, recelosos
de alzar la voz, contemplando con una especie de temor reverente el increíble lujo
que allí había;

las camas con sus colchones de plumas, los espejos, el sofá, la
alfombra de Bruselas, la litografía de la Reina Victoria que estaba colgada encima
del hogar de la sala.

La Granja de los Animales – George Orwell.epub
La Granja de los Animales – George Orwell.pdf