Saltar al contenido

Relatos (Pdf o Epub) – Juani Hernández

Ficha

Título: Una visita inesperada: Cinco relatos de Extrarradio
Autores: Juani Hernández
Editorial: Independently published
Fecha: 26 dic 2019
Tamaño: 0.75MB
Idiomas: Español
ISBN/ASIN: B082R5KQ9N
Literatura: Libros de Aventuras
Páginas: 345
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Desde que me inicié como autora han sido varios los relatos que he escrito, la mayoría de ellos formando parte de antologías, colaborando en una buena causa o por iniciativa propia, para plasmar en el papel esas pequeñas ideas queme asaltan y que no quiero que se pierdan.

Están escritos en distintas épocas de mi vida, con distintas temáticas: desde la Guerra de Secesión a la fantasía, pasando por una historia de amor en Navidad e incluso una pequeña fábula que escribí para animar a una amiga que no conseguía ser madre (y que finalmente tuvo a su retoño).

Mi intención es reunirlos y que podáis disfrutar de ellos. Ojalá os enamoren. Son retazos inconexos, historias de amor sin relación entre sí, pero con un eje en común: mi sentir.

Leer el primer capítulo:

Soy Guzmán Zabaleta
oy Guzmán Zabaleta, para servirle a Dios y a usted. Aunque, en realidad, mi nombre le dirá
poco, soy un hombre cualquiera. Nací allá por 1880, en Castrillo, un pueblecito perdido en
los bosques de León, y soy el mayor de cuatro hermanos al que la ausencia de su padre le
ha hecho ser el cabeza de familia. Me esfuerzo en que vayan por el buen camino,

no siempre con
buen tino, pero por ellos no me pesa el partirme el lomo de sol a sol, trabajando la tierra de otros
con estas manos que se hicieron solo para sostener la azada,

y sin más retribución en la vida que
dejar un jornal encima de la mesa y, tras un duro día de trabajo, poder bajar al pueblo a visitar la
taberna.
No se piense usted, que nada tiene que ver con el vicio al morapio; lo mismo me da vino que
pajarete o mosto. La única razón tiene nombre de mujer: Marianela.

Creo que la he querido toda mi vida… Contaba yo con tres años cuando sus padres llegaron al
pueblo a hacerse cargo de la casa de comidas. La imagen de aquella recién nacida de rizos
dorados me dejó embobado, sacudiendo mi sentir de crío. Y la tontuna de la adolescencia dio
paso a mi amor de hombre, por ella, siempre por ella. Pero en silencio.

Hemos compartido agua bendita algún que otro domingo en misa de doce, y más de un baile en
las fiestas patronales, y sentir sus manos suaves entre estas llenas de callos y asperezas hace que
mi corazón se cierre y mi cara vista una máscara que oculte lo indigno que me siento de ella. Sin
embargo, no puedo renunciar a su sonrisa, es lo único que evita que mi alma se oscurezca, y es por
eso por lo que voy cada día a la casa de comidas para verla. Simplemente verla.

Porque ha habido días que, para mi fortuna, se ha sentado conmigo a charlar, aunque menos de
los que a mí me gustaría, no he de mentir. Pero la mayoría me conformo con verla desde mi mesa,
mientras es Don Genaro quien departe con mi hermano y conmigo. Don Genaro…

Un hombre
cuyas faltas del pasado le ha convertido en el hombre respetable que es hoy, aunque la vida, sin
embargo, no lo ha tenido en cuenta. Hace bien poco que le ha golpeado donde más le duele, pues a
punto ha estado de perder a la niña de sus ojos al tener que confesarle que, en realidad, no era su
hija.
No es menester escandalizarse, pues su historia es como la de muchos en estos tiempos que
corren. Don Genaro y su ya difunta esposa servían en una casa, allá en la capital. La hija de los
señores, ingenua al haber vivido entre algodones sin ver más allá de los muros de su palacete,
quedó encinta de no se supo quién, pues nadie reclamó verla en los meses que la mantuvieron
enclaustrada en su habitación para que no se destapara el escándalo, y la muchacha se llevó a la
tumba la identidad de ese hombre, el mismo día que dio a luz.

No es difícil imaginar que el padre de la joven pretendía dejar a la criatura en la inclusa en
cuanto naciera, pero que aquella bastarda fuera la causante de la muerte de su única hija…
Según pude saber por Don Genaro, cuando la gran estima en que me tiene lo animó a narrarme
con detalle lo acontecido, el señor se transformó en el mismísimo Satanás a causa de la rabia que
lo cegaba.

Entre varios criados tuvieron que sujetarlo para alejarlo de la recién nacida, pues, en
su enajenación, por su boca no salían más que alaridos que anunciaban sus deseos de acabar con
su vida. Fue entonces cuando la señora, en un gesto de caridad cristiana y sin querer que lo que
habitaba de su hija en aquella niña también muriera, la envolvió en una manta, cogió un puñado de
joyas y se la puso en brazos.

Relatos – Juani Hernandez.epub
Relatos – Juani Hernandez.pdf

Si te a gustado el libro de Relatos (Pdf o Epub) - Juani Hernández ala mejor te pueden gustar estos otros: