Saltar al contenido

Tener un cuerpo (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Tener un cuerpo
Autores: Brigitte Giraud
Editorial: 13insurgentes
Fecha: 25 dic 2019
Tamaño: 0.73MB
Idiomas: Español
Literatura: Libros de Aventuras
Páginas: 289
ISBN-13: 978-8494547874
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Estructurada en cinco capítulos, que se corresponden con cinco períodos clave de la vida de la narradora, «Tener un cuerpo» sigue el recorrido vital de una mujer, que coincide en muchos aspectos con el de la propia Brigitte Giraud, desde que es niña hasta que, tras un período de duelo por un suceso traumático, emerge del pozo en el que se había sumido.

Lo original de esta obra es que la narración de todos los hechos que jalonan esa vida (por citar solo algunos, la primera menstruación, las primeras relaciones sexuales, un aborto, un accidente de moto, el nacimiento de su hijo, los intentos frustrados por quedarse embarazada de nuevo, la pérdida de un ser querido y el duelo que sigue a la misma) se centra en cómo los siente y percibe el cuerpo.

Leer el primer capítulo:

Se van extendiendo unas placas rojas que queman, que inflaman la piel, que reptan hasta llegarme
a las mejillas. Soy un bogavante metido en agua hirviendo que lanza alaridos por dentro, incapaz
de mover los miembros. Solo puedo respirar mediante un esfuerzo terrible, busco el aire que
vendrá a mitigarme el fuego de la garganta.

Oigo la palabra escarlatina. Oigo a mi madre que va y
viene, me doy cuenta de que se sienta al borde de la cama y me pone un guante de felpa húmedo en
la frente. La fiebre está en la fase más alta, a ratos lo veo todo negro. Mi padre comenta cómo
progresa la infección y no oculta que está preocupado. Se mueve en contrapicado encima de mi
cama y confía ciegamente en la penicilina.

Cuando llega la enfermera, mis padres me llevan al sofá del salón. Seguramente no quieren
que entre en el dormitorio, donde mi cama está pegada a la cama de matrimonio. El tabique entre
las dos habitaciones se puede correr y se abre con un ruido de trueno que acompaña ese paso de la
oscuridad a la luz. Me tiendo bocabajo, tenso las nalgas, que me acaban de dejar al aire, estoy
dispuesta a apretar los dientes porque sabido es que soy una niña valiente.

Es un pacto tácito, es
instintivo. Ya entonces me llevaba de la mano el orgullo. Tengo que ser cómplice de mis padres
cueste lo que cueste.

Los tres coaligados en la casa de la dignidad. Cuando el algodón helado se
apoya en la piel, me preparo para recibir el dolor que me entronizará. Pero es que duele de
verdad; ¿se percatan de eso los adultos? Noto cómo entra el líquido, denso, y luego se esparce.
Tengo que pasar por ese trance para que me quieran, convertirme en una heroína. Cruzo por todas
las etapas para llegar al último escalón del podio, y mi recompensa es una piruleta de menta que
la enfermera me da todos los días.

Tengo que padecer en total trece inyecciones, siete de un lado y
seis del otro. Esa es la ventaja de tener dos nalgas. Sin embargo, no es el dolor en la carne lo que
me resulta más penoso, sino la vergüenza de estar desnuda, con el camisón levantado, delante de
mis padres y con las nalgas al aire.
Al principio no sé que tengo un cuerpo. Que mi cuerpo y yo no vamos a separarnos nunca. No sé
que soy una chica y no veo la relación entre ambas cosas.

Al principio hago lo que me dicen, me estiro los calcetines hasta arriba, no acaricio a los
animales desconocidos, no acepto los caramelos de los señores por la calle. No me doy cuenta de
nada. Dibujo en el cristal empañado. Amaso la plastilina, hago muñecos y serpientes, montones de
serpientes que enrollo entre las manos. No pienso. Como, juego, duermo.Me subo a los bancos de la glorieta; subo al tobogán al revés, por la parte de atrás, me cuelgo de

las rodillas. Pongo el cuerpo a prueba, de pantalón corto mejor que con falda; salto desde el
peldaño más alto de las escaleras; bajo a los sótanos y aseguro que no tengo miedo; desafío las
prohibiciones de mis padres; abro las puertas de una patada contundente; hago un arma con un
palo y con el cuchillo que le pido prestado a Robi. Soy consciente de que lucho, no sé contra qué.
Prescindo de lo femenino, aunque sin saber lo que hago. De lo delicado, de lo sensible. Soy un
buldócer, una roca pequeña que no llora cuando se despelleja las rodillas. Que se guarda muy
adentro la humillación de haberse caído de la bicicleta. Voy con las manos en los bolsillos, digo
«vale», digo «vale, vale».
Fideo, dice mi madre, que no sospecha nada, anguilita, pero es un gusano. Animalito, sal del
caparazón. Pero tiene garras, es un animal salvaje, un tigre de Bengala que ruge. No, hija, no
debes morder, tienes que dejar de andar a cuatro patas.

Mi madre sabe que tengo un cuerpo, quiere vestirlo, enseñarlo sin exponerlo, protegerlo y al
tiempo realzarlo. Me hace un vestido de volantes y con un cuello complicado. Me paso mucho rato
delante del espejo mientras junta los trozos de tela, mientras clava las agujas. Decide por mí un
destino de chica, y la ropa que me hace me queda demasiado ajustada, más que envolverme me
asfixia. Sin saberlo me impide moverme, respirar, poner el mundo en entredicho.
Me escapo, rechazo esa historia.

Aqui abajo les dejare los enlaces directos para su descarga gratis:

Tener un cuerpo – Brigitte Giraud.epub
Tener un cuerpo – Brigitte Giraud.pdf

Si te a gustado el libro de Tener un cuerpo (Pdf o Epub) ala mejor te pueden gustar estos otros: