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Dispara, yo ya estoy muerto (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Dispara, yo ya estoy muerto
Autores: Julia Navarro
Editorial: Gaël Beaulie
ASIN: B00HTJUODS
Fecha: 09 feb 2020
Tamaño: 4.38MB
Genero: Libros de Historia
Páginas: 378
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Dispara, yo ya estoy muerto es una historia llena de historias, una gran novela que esconde muchas novelas y que, desde su enigmático título hasta su inesperado final, alberga más de una sorpresa y emociones a flor de piel.

Hay momentos en la vida en los que la única manera de salvarse a uno mismo es muriendo o mata..

Leer el primer capítulo:

Sus padres murieron de viejos en Jerusalén y allí les
enterró convencido de que el día del Juicio Final, Dios les
distinguiría entre todos sus hijos.

A Wädi le resultó un misterio que un fraile hiciera tan
buenas migas con un anglicano como Moore, pero cada
vez tenía más claro que, o bien él no sabía nada de
frailes, lo cual más bien era cierto, o acaso fray Agustín
fuera un fraile especial, lo cual le parecía más cercano a
la realidad.

El caso es que, recomendado por fray
Agustín, Fred Moore le contrató en su imprenta.
Comenzaba a trabajar al filo de la una y la tarde se
convertía en noche cuando terminaba.

Cada viernes que
Wädi acudía a la mezquita no podía dejar de dar gracias
a Alá por su buena suerte. El sueldo que recibía en la
imprenta le parecía justo, y a mister Moore no le
importaba que no fuera a trabajar hasta mediodía con tal
de que sacara adelante todo lo que le encomendaba.

A
media tarde, Elizabeth, la esposa de Alfred Moore, le
ofrecía una taza de té que él no rechazaba. Los Moore no
tenían hijos. «Si Dios no ha querido bendecirnos con
ellos, sus razones tendrá», le dijeron.

No obstante, la
señora Moore ayudaba cuanto podía a fray Agustín
cocinando pasteles para que los repartiera entre los
niños. Mister Moore era extremadamente discreto y no
hacía comentarios que no tuvieran que ver con la marcha
de la imprenta, pero su esposa era menos rígida en
cuanto a la discreción.

Una tarde en que ella le entregó
un paquete voluminoso con cuadernos para la escuela,
Wädi comentó que se los llevaría al fraile antes de
regresar a su casa. Le sorprendió la respuesta de la
señora Moore.

—Es mejor que los lleves mañana, ¿quién sabe
dónde puede estar fray Agustín?
—Bueno, supongo que le encontraré en el convento
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de los franciscanos —respondió Wädi, extrañado por lo
que acababa de escuchar.

—No, allí no le encontrarás… Bueno, fray Agustín no
se lleva bien con sus hermanos franciscanos…
—Entonces ¿dónde puedo encontrarle?
Elizabeth se encogió de hombros mientras dudaba si
debía o no darle una respuesta.

—No lo sé…, en realidad duerme en cualquier parte…
Incluso en ocasiones se queda en la misma escuela. Él…
bueno, él no es un fraile como los demás, ni siquiera sé
si continúa siendo fraile… ¿No te ha contado nada?
Por el rostro de sorpresa de Wädi comprendió que
ignoraba todo sobre el fraile.

—Mi esposo se enfadará por mi indiscreción… En fin,
no es que nosotros sepamos mucho de fray Agustín, sólo
sabemos que tuvo problemas en España y que dejó el
convento, al parecer decidió venir a Tierra Santa a expiar
sus pecados, sean cuales sean. Hay quien dice que fue
expulsado de la orden…

—Pero lleva el hábito de los franciscanos —alegó
Wädi.
—Lleva un hábito viejo y remendado. Pero hay
muchos penitentes que también se ponen hábito —
explicó Elizabeth.

—Pero alguien sabrá sobre él…
—No, te aseguro que nadie sabe demasiado sobre
fray Agustín. Hace unos años apareció en Jerusalén y
desde entonces vive de la caridad.
—Pero… bueno, ustedes le conocen…

—Salvó a mi marido. Una noche, mi esposo se quedó
hasta tarde trabajando en la imprenta. Cuando salió para
regresar a casa se dio cuenta de que alguien le seguía,
aceleró el paso, pero un hombre le asaltó exigiendo que
le diera cuanto llevara encima.

Dispara, yo ya estoy muerto – Julia Navarro.epub
Dispara, yo ya estoy muerto – Julia Navarro.pdf

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