Saltar al contenido

Las chicas desaparecidas de París (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Las chicas desaparecidas de París
Autores: Pam Jenoff
Editorial: Ediciones K
Fecha: 29 dic 2019
Tamaño: 1.82MB
Idiomas: Español
ISBN/ASIN: 9788491394242
Literatura: Libros de Historia
Páginas: 267
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

De la autora best seller de El vagón de los huérfanos llega una nueva novela basada en hechos reales de la Segunda Guerra Mundial
Las chicas perdidas de París es una emotiva historia de amistad y traición durante la Segunda Guerra Mundial, inspirada en hechos reales, de la autora best seller internacional Pam Jenoff.

1940: Con el mundo en guerra, Eleanor Trigg lidera un misterioso grupo de agentes secretas femeninas en Londres. Doce de estas mujeres son enviadas para ayudar a la Resistencia francesa.
Nunca regresaron a casa.

1946: Al pasar por la Estación Central, en Nueva York, Grace Healey encuentra una maleta abandonada escondida debajo de un banco. La maleta contiene una docena de fotografías, cada una de una mujer diferente.
En busca de las mujeres reales de las fotos, Grace se siente cada vez más atraída por su misterioso destino. Y a medida que profundiza en los secretos del pasado, descubre una historia de amistad, valentía impensable y, en última instancia, de la más despreciable de las traiciones.

Leer el primer capítulo:

De no haber sido por el segundo error más grande que Grace Healey cometió en su vida,
jamás habría encontrado la maleta.
A las nueve y veinte de la mañana de un martes, Grace debería estar viajando rumbo sur, en
dirección al centro, a bordo del primero de dos autobuses, desplazándose desde la pensión donde
vivía, en Hell’s Kitchen, hacia la oficina del Lower East Side donde trabajaba. Y, efectivamente,
estaba de camino al trabajo.

Pero ni mucho menos cerca del barrio que ahora asimilaba como su
hogar. Corría por Madison Avenue, intentando acorralar sus rizos en un moño bajo. Se quitó
rápidamente el abrigo, a pesar del frío reinante, para poder despojarse de la chaqueta de lana de
color verde menta. No quería que Frankie se diese cuenta de que iba vestida exactamente igual
que el día anterior y pensase lo impensable: que no había pasado por casa.

Grace se detuvo para examinar su imagen reflejada en el escaparate de una tienda de todo a
cinco centavos. Le habría gustado que estuviera abierta para poder comprarse unos polvos y así
camuflar las marcas del cuello, y pedir también una muestra de perfume para disimular el hedor de
coñac del día anterior, que se combinaba con el aroma, delicioso aunque incorrecto, de la loción
para después del afeitado de Mark,

un olor que le provocaba vértigo y vergüenza cada vez que lo
aspiraba. En la esquina había un borrachín, sentado en el suelo y gimoteando en sueños. Viendo su
palidez grisácea y carente de vida, Grace experimentó un sentimiento de solidaridad. De un
callejón emergía el ruido metálico de un cubo de basura, que parecía seguir el ritmo del sonido
sordo que latía en su cabeza. Era como si Nueva York entera estuviera demacrada y de resaca. O a
lo mejor le parecía eso porque ella sí que lo estaba.

Las ráfagas del gélido viento de febrero cruzaban Madison y agitaban con furia las banderas
que ondeaban en lo alto de los rascacielos. Un periódico viejo y arrugado bailaba alrededor de la
alcantarilla. Al oír que las campanas de Saint Agnes daban las nueve y media, Grace apretó el
paso y al acelerar, percibió la humedad de la piel en contacto con la ropa. La Grand Central

Terminal se alzaba imponente delante de ella. Un poco más allá, en cuanto llegara a la calle 42,
giraría a la izquierda y en Lexington cogería un autobús directo hacia el centro.
Pero al acercarse a la intersección con la calle 43, vio que la circulación estaba

interrumpida. Había tres coches de policía atravesados, acordonando Madison e impidiendo el
paso hacia el sur. Un accidente de coche, se imaginó Grace de entrada en cuanto vio el Studebaker
negro cruzado en la calle y el humo que salía de su capó.

Las calles de Midtown estaban
últimamente más llenas de coches que nunca, compitiendo por hacerse un hueco entre autobuses,
taxis y camiones de reparto. No daba la impresión de que hubiera más vehículos implicados. En la
esquina había una sola ambulancia. Pero los médicos no corrían de un lado a otro con urgencia,
sino que permanecían apoyados en el vehículo, fumando.

Aqui abajo les dejare los enlaces directos para su descarga gratis:

Las chicas desaparecidas de Par – Pam Jenoff.epub
Las chicas desaparecidas de Par – Pam Jenoff.pdf