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Limónov (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Limónov
Autores: Emmanuel Carrère
Editorial: BOOKET
Fecha: 01 ene 2020
ASIN: B018KLG6LM
Tamaño: 1.36MB
Idiomas: Español
Literatura: Libros de Historia
Páginas: 335
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

«Limónov no es un personaje de ficción. Existe y yo lo conozco», advierte Emmanuel Carrère.
Esta novela biográfica o biografía novelada reconstruye la vida de un personaje real que parece surgido de la ficción. Un personaje desmesurado y estrafalario, con una peripecia vital casi inverosímil, que le permite al autor trazar un contundente retrato de la Rusia de los últimos cincuenta años y al mismo

tiempo aventurarse en una indagación deslumbrante sobre las paradojas de la condición humana. Poeta y pendenciero en su juventud, Limónov frecuentó los círculos clandestinos de la disidencia en la Unión Soviética, se vio obligado a exiliarse y aterrizó en Nueva York, donde vivió como un vagabundo, fue

mayordomo de un millonario y escribió novelas autobiográficas. Siguió haciéndolo cuando se marchó a París y allí alcanzó notoriedad pública con una escandalosa novela sobre sus andanzas neoyorquinas por el lado salvaje. De allí pasó a los Balcanes, donde apoyó hasta las últimas consecuencias la causa serbia, y regresó después a la Rusia poscomunista para fundar un partido nacional bolchevique que fue prohibido. Él acabó en la cárcel, acusado de tentativa de golpe de Estado, y allí escribió más libros, tuvo una experiencia mística y al salir se convirtió en opositor a Putin.

Leer el primer capítulo:

Puede ocurrir, por supuesto, que le enganche, que al llegar al
final del cuarto capítulo llame sin avisar a la puerta del gran jefe y le diga que en medio de tantos
rollos sin sustancia ha descubierto al nuevo Henry Miller. Pero puede ocurrir también que el tío se
encoja de hombros y sin pensarlo dos veces deposite el texto encima de la pila de los manuscritos
rechazados. Si por lo menos pudiera verle, saber qué cara tiene ese fulano cuyo gusto, humor,

capricho, decidirán si Eduard Limónov escapará o no de la masa indistinta de los perdedores…
¿Y si fuese ese joven que entra en el portal con el paso ligero del que conoce la casa? Traje,
corbata, gafas finas sin montura, una auténtica jeta de cretino… Es para volverse loco.

Según el número de vasos que Jenny encuentra por la mañana en la mesa baja delante de la
chimenea, sabe si hay que preparar uno o dos desayunos. Porque Steven vuelve a menudo
acompañado y despierta una ardiente y dolorosa curiosidad en Eduard. Me da un poco de
vergüenza ajena pero tiene la costumbre de poner nota a las mujeres: A, B, C, D, E, como en la
escuela, y esta clasificación es como mínimo tan social como sexual. Con la radiante excepción de
Elena, a la que siempre ha considerado la quintaesencia de la chica A,

aun cuando se pregunta si
no es una calificación excesiva, hay muchas D en su vida y hasta varias E: chicas a las que te tiras
sin alardear de ello. ¿Jenny? Pongamos una C. Las mujeres que se levantan de la cama de Steven
son como las que encuentras en las veladas de los Liberman: todas A. Como esta condesa inglesa,
no muy guapa pero tan elegante, de la que Jenny asegura que en Inglaterra posee un castillo con
trescientos criados.
«¡Trescientos criados!», repite ella con orgullo, como si fuera ella la que los tiene, y lo que
más sorprende a Eduard es que parece estar sinceramente alborozada, tanto por la condesa como
por ella, que tiene la suerte de servirla. Él habría querido que se lo tragase la tierra cuando Steven
le presentó cordialmente a la condesa como «el boyfriend de nuestra querida Jenny». En una isla
desierta, no lo duda en absoluto: la condesa lo encontraría seductor. Pero ser el novio del ama de
llaves de pantorrillas gruesas, le elimina totalmente como candidato sexual. Se vuelve

transparente y le guarda a Jenny un rencor feroz. No soporta ya su buen humor, que esté siempre
contenta de su suerte, que se siente separando los muslos carnosos, que ni siquiera se esconda
para quitarse las espinillas de la nariz. No soporta a sus dos mejores amigas, que en cuanto Steven
se ha ido se presentan en la casa para fumar porros y hablar de sus chakras y sus dietas

macrobióticas. Ni siquiera son verdaderas hippies, como la familia de Charles Manson: una es
secretaria, la otra ayudante de un dentista. En definitiva, prefiere incluso a los padres de Jenny,
auténticos rednecks del Medio Oeste, a los que ella se empeña en presentarle cuando vienen a
pasar una semana en la metrópoli. El padre, un antiguo miembro del FBI, se parece

asombrosamente a Veniamín. Cuando Eduard se lo dice y añade que su padre trabajaba para el
KGB, el otro baja la cabeza y declara sentenciosamente que hay gente como Dios manda en todas
partes: «En el pueblo americano y en el ruso hay cantidad de gente bien, sólo son los dirigentes
los que embrollan, y después los judíos.» Cuenta con orgullo que Edgar Hoover le envió regalos
por el nacimiento de cada uno de sus hijos, y al enterarse de que Eduard escribe, le desea que
tenga tanto éxito como Peter Benchley, el autor de Tiburón.

Limonov – Emmanuel Carrere.epub
Limonov – Emmanuel Carrere.pdf

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