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Un buen partido (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Un buen partido
Autores: Vikram Seth
Editorial: Ediciones Alféizar
Fecha: 28 dic 2019
Tamaño: 5.99MB
ISBN-10: 8433967339
Idiomas: Español
Literatura: Libros de Historia
Páginas: 278
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

«Tú también te casarás con quien yo diga», le dice la señora Rupa Mehra a su hija Lata al principio de esta historia. Desde ese momento, la búsqueda de un buen partido para Lata se convierte en el motor de este extraordinario fresco de la India de los años cincuenta, un país que aún restaña las heridas de su

reciente independencia; donde los esfuerzos modernizadores tropiezan con las ancestrales costumbres y donde los matrimonios se concertan por intereses familiares. En la tradición de Tolstói, George Eliot o Jane Austen, Vikram Seth nos ofrece una verdadera tranche de vie en la que los personajes viven, sienten, aman, odian y luchan por escapar o alcanzar su destino.

Leer el primer capítulo:

—Tú también te casarás con quien yo diga —le dijo la señora Rupa Mehra a su hija pequeña.
Lata eludió el imperativo materno recorriendo con la mirada el enorme jardín de Prem Nivas.
Los invitados a la boda se congregaban en el césped, a la luz de los reverberos.
—Hummm —dijo Lata. Eso enfadó aún más a su madre.

—Sé lo que significan tus hummms, señorita, y puedo asegurarte que no te consentiré ningún
hummm por lo que a este tema se refiere. Sé lo que más te conviene. Todo lo hago por ti. ¿Crees
que me resulta fácil encargarme de mis cuatro hijos sin Su ayuda? —La nariz comenzó a
enrojecérsele al pensar en su marido, quien, estaba segura, compartiría su alegría con

benevolencia desde algún lugar del más allá. Naturalmente, la señora Rupa Mehra creía en la
reencarnación, aunque en momentos de excepcional sentimentalismo imaginaba que el difunto
Raghubir Mehra todavía conservaba el aspecto con que ella le conoció cuando estaba vivo: la

apariencia robusta y animosa de esa cuarentena que había iniciado poco antes de que, durante la
Segunda Guerra Mundial, el exceso de trabajo le provocara un ataque al corazón. Ya hace de eso
ocho años; ocho años, pensó con tristeza la señora Rupa Mehra.

—Vamos, mamá, no puedes llorar el día de la boda de Savita —dijo Lata, abrazándola
lentamente y sin darle mucha importancia a sus lágrimas.
—Si Él hubiera estado aquí, podría haberme puesto el sari patola[1] que me puse el día de mi
boda —suspiró la señora Rupa Mehra—. Pero es demasiado ostentoso para una viuda.

—¡Mamá! —dijo Lata, un poco exasperada ante el caudal sentimental que su madre insistía en
extraer de cada una de sus circunstancias—. La gente te está mirando. Quieren felicitarte, y se
llevarán una extraña impresión si te ven llorar de esta manera.
De hecho, varios invitados ya estaban haciendo namasté a la señora Rupa Mehra y
sonriéndole; la flor y nata de la sociedad de Bramphur, se complació en observar.

—¡Que me vean! —dijo la señora Rupa Mehra de manera desafiante, llevándose rápidamente
a los ojos un pañuelo perfumado con agua de colonia 4711—. Lo único que pensarán es que lloro
de felicidad por la boda de Savita. Todo lo hago por vosotros y nadie me lo agradece. He
escogido un excelente muchacho para Savita y todo el mundo se queja.
Lata reflexionó que, de sus cuatro hijos —dos chicos y dos chicas—, la única que no se había
quejado de esa elección había sido la hermosa Savita, de carácter afable y tez clara.

—Es un poco delgado, mamá —dijo Lata un tanto irreflexivamente, lo cual era una manera
suave de decirlo: Pran Kapoor, que pronto sería su cuñado, era larguirucho, de tez bastante
oscura, desgarbado y asmático.

—¿Delgado? ¿Qué es ser delgado? En estos tiempos todo el mundo quiere ser delgado.
Incluso yo he tenido que ayunar todo el día, y eso no es bueno para mi diabetes. Y si Savita no se
queja, todo el mundo debería sentirse feliz con él. Arun y Varun siempre se están quejando: ¿porqué entonces no eligen ellos un muchacho para su hermana? Pran es un muchacho khatri bueno,
decente y educado.

No había duda de que Pran, de treinta años, era un buen muchacho, un muchacho decente, y que
pertenecía a una casta idónea. Y, de hecho, a Lata le gustaba Pran. Por extraño que pueda parecer,
ella le conocía mejor que su hermana, o al menos le había visto durante más tiempo que ella. Lata
estudiaba literatura inglesa en la Universidad de Brahmpur,

donde Pran Kapoor era un profesor
bastante conocido. Lata había asistido a su clase sobre los isabelinos, mientras que Savita, la
novia, apenas había estado con él durante una hora, y eso en compañía de su madre.
—Además, Savita le engordará —añadió la señora Rupa Mehra—.

¿Por qué quieres que me
enfade cuando soy tan feliz? Y Pran y Savita serán felices, ya verás. Serán felices —prosiguió
enfáticamente—. Gracias, gracias. —Ahora sonreía alegremente a aquellos que se acercaban a
felicitarla—. Es tan maravilloso…, el muchacho de mis sueños, y de tan buena familia. El
ministro sahib ha sido muy amable con nosotros.

Un buen partido – Vikram Seth.epub
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