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El asesino de Noxpoint (Pdf o Epub)

Ficha

Título: El asesino de Noxpoint
Autores: Janeth G. S.
Editorial: 13insurgentes
Fecha: 28 dic 2019
Tamaño: 1.18MB
Idiomas: Español
ISBN-10: 841752522X
Literatura: Libros de amor
Páginas: 256
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Noxpoint es un pequeño pueblo que está ubicado en el norte de los Estados Unidos, con no más de diez mil habitantes. Los residentes de aquel lugar se conocen desde que tienen memoria, y es totalmente inusual que alguien pase por desapercibido. Todos parecen conocerse a la perfección, o eso es lo que creen hasta que un terrible asesinato pone en duda su confianza y su seguridad.

Rachael Hill, una estudiante de la Universidad de Noxpoint aparece muerta en su habitación por estrangulación y sin ninguna pista viable llegar al culpable de la trágica muerte de la joven.

Detrás de todo eso está Max Russell, un chico de dieciocho años que comienza a tener tendencias psicópatas y en dónde sus instintos se vuelven más fuertes que su voluntad con cada día que pasa. Pero el impulso y la saciedad no terminan. Una parte de él quiere seguir torturando y matando a las personas que se cruzan en su camino.

Cuando el joven asesino mata a una tercera víctima, algo extraño sucede: Una cuarta persona aparece muerta en el lago del pueblo. Un lugar al que Max nunca asistió y en el que nunca mató a la cuarta víctima. Para Max parece una oportunidad: Culpar a aquella persona de sus crímenes y dejarlo todo atrás. Sin embargo, sus planes se verán más afectados que nunca.

Él recibe una nota en donde el nuevo homicida declara que sabe su secreto.

Ahora, Max no es el único asesino de Noxpoint, y solo le queda averiguar quién se encuentra detrás de todo esto para que su secreto no salga a la luz.

Leer el primer capítulo:

Capítulo 1
¿Alguna vez has sentido que no puedes más? ¿Has tenido la sensación de que todo el mundo se
cierra sobre ti como un caparazón que, al final del día, te arrastra hacia la oscuridad sin ni
siquiera avisar?

¿Has tenido tantos remordimientos que te ha dolido hasta el corazón? ¿Has
sentido que perdías tu alma y que, por un momento, no formabas parte de este mundo? ¿Te has
enfadado por algo sin motivo y has reaccionado con un escudo lanzallamas? ¿Has deseado salir
corriendo de una situación en la que no querías estar porque tenías miedo? ¿Te ha ocurrido que,

aunque intentases mantener los ojos abiertos para no hundirte en un agujero negro, estos se te
cerraban, traicionándote, como si quisieran robarte hasta el último aliento? ¿Has tenido la
sensación de que unas fuertes olas te arrastran hacia las profundidades del mar, donde ya ni
siquiera te esfuerzas por luchar porque no te queda energía? Entonces, tan solo te dejas llevar.

El
pecho se te hincha tanto que parece que los pulmones te van a reventar, dejando salir toda la
bondad que queda en tu interior y, aunque te duele, sigues aguantando la respiración porque es lo
que harían las personas buenas. Pero sabes que no puedes serlo porque no está en tu naturaleza. Y,
entonces, aceptas que esa fuerza te pertenece y que, si la destruyes, te matas.

Me sentía helado; las manos, los pies, el cuello y los ojos se habían desconectado de mi
cerebro. No podía ver lo que me rodeaba y tampoco podía oler ni saborear nada. Estaba bajo los
efectos de un poderoso veneno que me iba paralizando el cuerpo, pero no el cerebro. Quería
gritar, pero no podía ni levantarme de la cama. El pánico se apoderó de mí.

Me concentré en lo que me sucedía, pues luchar solo iba a empeorar las cosas. De pronto, mi
cuerpo empezó a relajarse, y sentí que me trasladaba a otro lugar fuera de mí.

Sucedió durante el invierno de 2009, un año que terminaba apagado y gris, con un frío que
helaba los huesos. Tenía los dedos de los pies congelados y las manos amoratadas. Tiritando,
encendí la calefacción para intentar entrar en calor. Esa mañana nublada, estaba en mi cueva
rodeado de comida basura. Se escuchaban risas en el exterior y alguien intentaba cantar en el piso
de abajo.

Me quedé observando las gotas que se iban condensando en la ventana, preguntándome si
había sido buena idea haberla encendido.Me limpié el sudor de la frente y me levanté de la cama. Bajé la temperatura, cerré las

cortinas que había dejado abiertas durante la noche y volví a sentarme sobre el colchón,
esperando a que me bajara la hinchazón de los ojos por la buena siesta.
El día anterior, 5 de diciembre, habíamos celebrado mi decimoctavo cumpleaños. Todo había
sido tan extraño que todavía me sentía confuso. En el momento en el que soplé las velas, supe que
todo había cambiado para mí.

Me acosté de nuevo y me tapé con la sábana azul, con la intención de dormir un poco más. Sin
embargo, no pude. A las risas de mis padres y a la ducha se les había sumado el rugido de los
coches que pasaban por la calle.

El asesino de Noxpoint – Janeth G. S_.epub
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