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El reino (Pdf o Epub)

Ficha

Título: El Reino
Autores: Kassfinol
Serie: I de Hijos de la Noche
Editorial: planeta
Fecha: 26 dic 2019
Tamaño: 0.63MB
ASIN: B0096H8GKE
Idiomas: Español
Literatura: Libros de Terror
Páginas: 342
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Es un hecho que en este plano terrenal existen muchos tipos de reinos, seres místicos y de leyendas.
Ángeles, hombres lobo, vampiros, demonios, todas estas criaturas tiene dones que le son propios y lo hacen muy diferente de los seres humanos. Esto lo sabe todo el mundo, lo ves en la televisión e incluso en el cine.

Soy Carolina y pensé que era una humana… hasta hace poco. Imagino tu cara y me río. No amigos, no he bebido ni una sola gota de alcohol, y todo lo que contaré no tiene ni una sola mancha de ficción. ¡Ojalá lo fuera! Convertirme en esta nueva Carolina no fue fácil; y saber qué se espera de mí tampoco… digamos que debes leer la historia para

que me entiendas.
Lo único que diré es que ser un ser humano tiene sus complicaciones, pero todo se acaba en el tiempo, ustedes no duran para siempre… es cruel pero es cierto. En mi caso, acabo de sacarme la lotería en problemas románticos y sociales hasta… mmm… ¿¡El fin de los tiempos?!

Leer el primer capítulo:

Capítulo 1
Existen dos realidades, la que nosotros vivimos y la que en realidad es
Mi madre siempre me habló de esos seres, pero siempre fui una escéptica, jamás le presté
ninguna atención… ¡Pero es que apenas creía en

Dios!… pero hoy, eso cambió.
Sé que Dios existe porque lo que vi en el cementerio era maldad pura. Es lógico ¿No? Si
existe la maldad, entonces debe ser cierto todo ese cuento de Dios y sus ángeles.
A decir verdad creo que

lo que vi era un animal, aunque no estoy segura, ya que tenía los ojos
de color rojos sangre. No recuerdo que en biología me hayan dicho que hay animales con ese
color de ojos. En cuanto me di cuenta que esos ojos extraños me veían, casi muero del susto.
Todo empezó cuando entré al cementerio.

Creo que alguien me observaba. No le di mucha
importancia, ya que en lugares como aquellos hay una que otra persona, visitando a un familiar o
amigo muerto y es inevitable que curioseen al ver a alguien caminar.
De repente me sentí como si estuviera a punto de ser cazada, estaba sentada contemplando la
tumba de mi madre cuando escuché algo detrás de mí, al

voltear me topé con esos ojos, lo primero
que pensé fue ¡Oh Dios mío me comerá! Y si esa cosa lo habría querido, lo hubiera logrado, ya
que quedé petrificada por segundos que me parecieron horas. El cuerpo no me reaccionó, solo no
logré moverme.
—Hola miedosa… y yo que pensé que no creías en el infierno.
Saludó Jess, mi mejor amiga, detrás de mí, literalmente brinqué y puse mis puños en modo de
querer golpear a alguien.

—¿Qué haces aquí? —Me preguntó. Al ver mi reacción soltó una carcajada, a los segundos
entre sus risas como pudo continuó: —¡Oh! yo que pensé que nada te asustaba, ¿Qué será lo que
viste? Te dejó toda susceptible y a punto de hacerte pis en el pantalón.
—¡Mejor cierra la boca! Debiste al menos anunciarte o hacer algún tipo de ruido.

—Carolina, tengo diez largos y aburridos minutos mirándote, tienes la mirada perdida,
pensando en sabrá Dios qué. Dime algo ¿te conseguiste un fantasma en el cementerio y te absorbió
el cerebro? ¿Es por eso que andas así de estúpida?
—Jess, los que chupan cerebros son los Zombis no los fantasmas —me burlé haciéndole mofa,
era irresistible no reírse con las estupideces que soltaba a veces mi amiga.

—Ahhh cierto… cierto… disculpa. Es que de verdad no creo en nada de esas estupideces y es
una lástima. Al parecer lo de hoy te ha hecho cambiar de opinión.
—Si no me piensas creer, entonces no sé ni para qué viniste —contesté molesta, invitándola
con una de mis manos a que saliera por la puerta.
—¿Me estás echando de tu cuarto? —preguntó casi haciendo puchero, logrando que respirara
hondo por su insolente dramatismo.

¿Pero qué carajo me pasa?
Aquí estaba pensando en esos horribles ojos y con un estado de ánimo de perros y tenía el
valor de tratar mal a mi mejor amiga.
—Discúlpame, Jess, no fue mi intención —solté cerrando la puerta, no quería que mi padre
escuchara lo que le contaría a mi amiga, si no lo más probable es que se burlaría de mí, él era

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