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La comunidad de la sangre (Pdf o Epub)

Ficha

Título: La comunidad de la sangre (Crónicas Vampíricas 13)
Autores: Anne Rice
Editorial: Acantilado
Fecha: 01 ene 2020
Tamaño: 2.48MB
Idiomas: Español
ISBN/ASIN: 9788466666732
Literatura: Libros de Terror
Páginas: 214
ASIN: B07X44WKB6
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

La historia de cómo Lestat se convirtió en líder de los vampiros.
El nuevo libro de la serie Crónicas Vampíricas.
Mitad suspense, mitad aventura, el príncipe Lestat contará la historia de la formación de la Comunidad de la Sangre y de cómo llegó a convertirse en el príncipe del mundo vampírico.

Es la historia de una eterna búsqueda de pertenencia y de cómo Lestat tendrá que luchar contra Rhoshamandes, un espíritu demoníaco que amenaza con destruir el inframundo y la armónica convivencia entre vampiros que tanto le ha costado conseguir.

Leer el primer capítulo:

»Así pues, lo primero que debo decir es que dos no son suficientes. No, dos no son suficientes
en esta vida. Debe haber otros. Nos engañamos a nosotros mismos cuando pensamos que una
pareja puede ser una asociación segura contra los horrores del tiempo.

No es verdad. Y lo que se
ha creado en esta Corte es un refugio y un lugar sagrado donde cualquiera y todos pueden
encontrar a otros con quienes formar esos lazos que tanto importan. —Vi a Marius asentir con la
cabeza ante aquellas palabras. De repente Gregory parecía triste, terriblemente triste. Y por un
instante, lo vi como se había presentado ante mí solo una hora antes, como el gran rey, como el
ángel sumerio; tal vez a partir de entonces vería siempre aquella barba y cabellos brillantes
cuando lo mirase.

»Nunca penséis que dos es suficiente —insistió Benedict—. Nunca lo imaginéis. Y nunca os
dejéis paralizar por creer que no podéis vivir sin otro ser, y solo ese ser. Debéis tener más
oportunidades para amar, porque amar, amarnos, nos mantiene vivos, amar es nuestra mejor
defensa contra el tiempo, y el tiempo es despiadado. El tiempo es un monstruo. El tiempo lo
devora todo. —Se estremeció. Contra todo pronóstico esperaba que Benedict no empezara a
llorar, porque no quería llorar.

»No quiero entreteneros mucho —dijo. Entrelazó los dedos y apretó las manos con ansiedad.
Sus mejillas se pusieron repentinamente rojas.
»Y la otra cosa que debo decir, y que me resulta doloroso hacerlo, es que tengáis cuidado
cuando golpeáis, tened cuidado con qué tipo de golpe atacáis, tened cuidado de que nunca, nunca,
a menos que debáis hacerlo, golpeéis de manera que el otro no pueda perdonaros, como separar
una mano de un brazo, o separar un brazo de un hombro, porque eso es algo salvaje, que provoca
el odio del alma de la víctima, que es primitivo y catastrófico.

—Oh, Benedict —intervino Gregory—. ¿Quieres decir que el príncipe no debería haber
golpeado la mano y el brazo de Rhoshamandes cuando Rhoshamandes mantuvo cautiva a Mekare y
ya había matado a Maharet bajo su propio techo? Seguramente…
—Ahora no hablo de justicia, Gregory —replicó Benedict. Armand intervino antes de que
Benedict pudiera continuar.

—¡Asesinasteis a Maharet, miserables cobardes! —exclamó. Era evidente que bullía de rabia
—. La golpeasteis hasta la muerte con un hacha en la santidad de su propia casa, y vienes aquí
esperando compasión para tu amo. No me importa lo que el espíritu os haya llevado a creer. Sois
los peores asesinos de nuestra especie.
Benedict cerró los ojos y se cubrió la cara con las manos. Su cuerpo al completo empezó a
temblar.
—¡Tanto tú como su maestro deberíais ser destruidos! —prosiguió Armand con el rostroenrojecido.
Marius se levantó, avanzó hasta donde estaba Armand y le puso las manos sobre los hombros.
Pero Armand se levantó e ignoró a Marius, como si no estuviera allí.
Podía sentir la hostilidad ardiendo en el interior de Armand.

—Soñaba con pasar una noche con ella —contó Armand—. Soñaba con pasar horas, semanas,
meses en su divina compañía —continuó, siseando y con los ojos fijos en Benedict—. Soñaba con
hacerle preguntas sin fin y consultar sus archivos y recorrer sus bibliotecas. Soñaba con pedirle
que me regalara su mejor sabiduría, y tú la destruiste, tú y tu egoísta e imbécil maestro, la
destruisteis, asaltando su cuerpo como bárbaros con vuestras armas…
Benedict estaba encorvado por el llanto, ahogándose en sollozos. Pero de repente se puso de
pie, la sangre corría por su rostro.

—Y tú, vil malhechor —respondió Benedict a Armand—, ¿qué hiciste con tus poderes?
Esclavizaste a los Hijos de Satán con teologías podridas bajo el cementerio de Les Innocents
cuando podrías haberlos liberado para que vieran las maravillas que Marius te reveló, toda la
belleza del mundo y su gran arte. ¿Quién eres tú para maldecirme? Te diré lo que he aprendido
antes de morir.

—Oh, muere ya de una vez —dijo Armand—. ¿Quieres que te ayude?
—Sí, quiero —contestó Benedict—. Pero no de la manera que crees.
Allesandra se levantó y, después de un momento de vacilación, se colocó detrás de Benedict
con las manos en sus hombros, justo como Marius se había colocado detrás de Armand.
—Yo había sido engañado por la Voz, y lo sabes —dijo Benedict—, y estaba cumpliendo las
órdenes de mi maestro, lo admito.

Aqui abajo les dejare los enlaces directos para su descarga gratis:

La comunidad de la sangre (Cron – Anne Rice.epub
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