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Salvatierra (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Salvatierra
Autores: Pedro Mairal
Editorial: Grupo Planeta – Argentina
Fecha: 01 feb 2020
Tamaño: 0.47MB
Idiomas: Español
Literatura: Libros de Terror

Páginas: 349
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

A los nueve años, Juan Salvatierra quedó mudo después de un accidente de caballo. A los veinte, empezó a pintar en secreto una serie de larguísimos rollos de tela que registraban minuciosamente la vida de un pueblo litoraleño.
Tras su muerte, sus hijos viajan desde Buenos Aires para hacerse cargo de la herencia: un galpón inmenso atestado de rollos pintados. Intrigado por la obra monumental creada por su padre, el hijo menor, Miguel, se dispone a

ordenarla. Junto con las telas, desenrolla una intriga de secretos familiares que se hunde en el pasado y echa sus sombras sobre el presente. Solamente falta un rollo para completar el inmenso cuadro pintado por Salvatierra y Miguel siente la imperiosa necesidad de encontrarlo para que el cuadro no sea infinito, para que tenga un borde, un límite. Para tener una vida que no haya sido pintada ya por su padre. La búsqueda de Miguel se convertirá en una aventura, que lo llevará a descubrir algo nuevo sobre su padre y sobre sí mismo.

Leer el primer capítulo:

1
El cuadro (su reproducción) está en el Museo Röell, a lo largo de un gran pasillo curvo y
subterráneo que comunica el viejo edificio con el nuevo pabellón. Al bajar las escaleras, uno cree
haber llegado a un acuario. Por toda la pared interna de casi treinta metros, el cuadro va pasando
como un río. Contra la pared opuesta hay un banco donde la gente se sienta a descansar y mira

pasar el cuadro lentamente. Tarda un día en completar su ciclo. Son casi cuatro kilómetros de
imágenes que se mueven despacio de derecha a izquierda.
Si digo que mi padre tardó sesenta años en pintarlo, parece como si se hubiese impuesto la
tarea de completar una obra gigante. Es más justo decir que lo pintó a lo largo de sesenta años.

2
Este mito que se está armando en torno de la figura de Salvatierra nace a raíz de su silencio.
Es decir, de su mudez, de su vida anónima, de la larga existencia secreta de su obra y de la
desaparición casi total de ella. El hecho de que haya sobrevivido una sola tela hace que esa única
pieza valga muchísimo más. El hecho de que él no haya dado entrevistas, ni haya dejado nada

escrito acerca de su pintura, ni haya participado de la vida cultural, ni haya expuesto nunca, hace
que los curadores y críticos puedan llenar ese silencio con las opiniones y teorías más diversas.
Leí que un crítico lo calificaba como «art brut», un arte realizado de un modo absolutamente
ingenuo y autodidacta, sin intención artística. Otro crítico hablaba de la evidente influencia de los
luministas españoles de Mallorca en la obra de Salvatierra. De ser así, el camino que tuvo que

recorrer esa influencia es largo pero no imposible: de los luministas españoles a Bernaldo de
Quirós; de Quirós a su amigo y alumno Herbert Holt; y de Holt a Salvatierra. Otro mencionó
semejanzas con el «emakimono», esos largos dibujos enrollados, propios del arte chino y japonés.
Es cierto que Salvatierra había visto uno de esos dibujos, pero también es cierto que ya había

desarrollado su técnica de la continuidad antes de verlo.
Estas aclaraciones no tienen importancia. Si me pusiera a desmentir los errores en lo que se
está diciendo y escribiendo acerca de mi padre, no tendría tiempo para hacer otra cosa. Tengo que
acostumbrarme a que la obra de Salvatierra ya no es más nuestra (me refiero a mi familia) y que

ahora otros la ven, otros la miran, la interpretan, la malinterpretan, la critican y de algún modo se
la apropian. Así debe ser.
También entiendo que la ausencia del autor mejora la obra. No sólo por su muerte sino
también por el silencio al que me refería antes. El hecho de que el autor no esté presente,
incomodando entre el espectador y la obra, hace que el espectador pueda disfrutarla con mayor
libertad. En este sentido, el caso de Salvatierra es bastante extremo. Por ejemplo, en todo el

cuadro no hay un solo autorretrato; él no aparece en su propia pintura. En esa suerte de diario
personal en imágenes no figura él mismo. Es como escribir una autobiografía en la que uno no
esté. Y algo curioso: el cuadro no tiene firma. Aunque esto quizá no sea tan raro. Al fin y al cabo,
¿dónde ponerle la firma a una obra de ese tamaño?

Entre las falsedades que surgieron junto con la popularidad posmórtem de mi padre, la que
más me cuesta tolerar es la aparición de los supuestos amigos y conocidos. Sobre todo teniendo en
cuenta que casi nadie en Barrancales sabía que Salvatierra pintaba, y que a los pocos que sabían
no les interesaba. Hace un par de semanas vi un documental donde estaban hablando para las
cámaras varios ilustres desconocidos de Barrancales, con subtítulos en francés, contando

anécdotas sobre él, su carácter, su manera de trabajar. También aparecían mis tías, que lo
despreciaban, un secretario de cultura de la provincia que desdeñó la obra durante años, y hasta la
viuda del doctor Dávila, que no me quiso abrir la puerta cuando fui a visitarla. Todos muy bien
peinados, decentes, contando anécdotas falsas o verdaderas sobre mi padre. Si por lo menos los
hubiesen entrevistado a Jordán o a Aldo, habría sido más honesto.

Aqui abajo les dejare los enlaces directos para su descarga gratis:

Salvatierra – Pedro Mairal.epub
Salvatierra – Pedro Mairal.pdf