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Caballero de la Armadura Oxidada (Pdf o Epub)

Ficha

Título: El Caballero de la Armadura Oxidada
Autores: Robert Fisher
Editorial: Harlequin Ibérica
Fecha: 09 feb 2020
Tamaño: 0.45MB
Idiomas: Español
Genero: Libros juveniles
Páginas: 390
ISBN-10: 849777230X
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

El Caballero de la armadura oxidada no es un libro… es una experiencia que expande nuestra mente, que nos llega al corazón y alimenta nuestra alma. Sus profundas enseñanzas éticas son de una sencillez y humildad tal que se consiguen interiorizar naturalmente y la riqueza de su prosa nos inunda de belleza.

El protagonista, un caballero deslumbrado por el brillo de su propia armadura, a pesar de ser bueno, generoso y amoroso, no consigue comprender y valorar con profundidad lo que tiene, descuidando sin querer las cosas y las personas que le rodean. Su armadura se va oxidando hasta que deja de brillar y, cuando se da cuenta, ya no puede quitársela. Prisionero de sí mismo, emprende entonces un viaje al final del cual, gracias a la ayuda de diversos personajes, logra deshacerse de la armadura que le ha imposibilitado abrirse al mundo.

Este libro nos enseña, con un sutil sentido del humor, que debemos liberarnos de las barreras que nos impiden conocernos y amarnos a nosotros mismos para poder ser capaces de dar y recibir amor en abundancia

Leer el primer capítulo:

El caballero, Ardilla y Rebeca continuaron el viaje por el Sendero de la Verdad
en dirección al Castillo del Conocimiento.

Se detuvieron tan solo dos veces ese
día, una para comer y otra para que el caballero afeitara su escuálida barba y
cortara su largo cabello con el borde afilado del guantelete. Una vez hecho esto,
el caballero tuvo mejor aspecto y se sintió mucho mejor, más libre que antes. Sin
el y elmo podía comer nueces sin la ay uda de Ardilla.

Aunque había apreciado la
técnica salvavidas, no consideraba que aquello fuera un modo de vida realmente
elegante. Se podía alimentar también de frutas y raíces a las que se había
acostumbrado.

Nunca más comería paloma ni ninguna otra ave o carne, pues se
daba cuenta que hacerlo sería, literalmente, como comerse a sus amigos.
Justo antes de caer la noche, el trío continuó caminando penosamente por un
monte y contempló el Castillo del Conocimiento en la distancia. Era más grande
que el Castillo del Silencio,

y la puerta era de oro sólido. Era el castillo más
grande que el caballero hubiera visto jamás, incluso más grande que el que el
caballero se había construido. El caballero contempló la impresionante estructura
y se preguntó quién lo habría diseñado.
En ese preciso momento, sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz
de Sam.
—El Castillo del Conocimiento fue diseñado por el propio Universo: la fuente
de todo conocimiento.

El caballero se sintió sorprendido y a la vez complacido de volver a oír la voz
de Sam.
—Me alegro que hay as vuelto —dijo.
—En realidad, nunca me fui —replicó Sam—. Recuerda que y o soy tú.

—Por favor, no quiero volver a oír eso. ¿Qué te parezco ahora que me he
afeitado y me he cortado el pelo?
—Es la primera vez que sacas provecho de ser esquilado —replicó Sam.
El caballero rio con la broma de Sam. Le gustaba su sentido del humor.

Si el
Castillo del Conocimiento se asemejaba al Castillo del Silencio, estaría feliz de
tener a Sam por compañía.
El caballero,

Rebeca y Ardilla cruzaron el puente levadizo por encima del
foso y se detuvieron ante la dorada puerta. El caballero cogió la llave que
colgaba de su cuello e hizo girar la cerradura. Al abrir la puerta, le preguntó a
Rebeca y a Ardilla si se irían como lo habían hecho en el Castillo del Silencio.

—No —replicó Ardilla—. El silencio es para uno; el conocimiento es para
todos.
El caballero se preguntó cómo era posible que se considerara a una paloma
un blanco fácil.

Los tres atravesaron la puerta y penetraron en una oscuridad tan densa que el
caballero no podía ver ni su propia mano. El caballero buscó a tientas las
acostumbradas antorchas que suelen estar en la entrada de los castillos, pero no
había ninguna.

¿Un castillo con puerta de oro y sin antorchas?
—Incluso los castillos de la zona barata tienen antorchas —refunfuñó el
caballero al tiempo que Ardilla lo llamaba.
El caballero tanteó el camino hasta donde se encontraba ella y vio que estaba
señalando una inscripción que brillaba en la pared. Ponía:

El conocimiento es la luz que iluminará vuestro camino.
« Prefería una antorcha —pensó el caballero—, ¡quien quiera que sea el que
gestiona este castillo, está decidido a reducir las facturas de la luz!» .
Sam habló:

—Significa que cuantas más cosas sepas, más luz habrá en el interior del
castillo.

El Caballero de la Armadura Oxi – Robert Fisher.epub
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