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Encuentra tu elemento: El camino para descubrir tu pasión y transformar tu vida (Pdf o Epub)

Ficha

Título: El Elemento
Autores: Ken Robinson & Lou Aronica
Editorial: HARLEQUIN
Fecha: 09 feb 2020
Tamaño: 1.53MB
Idiomas: Español
Genero: Libros juveniles
Páginas: 256
ISBN-10: 8490328137
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

El Elemento, el imprescindible libro de Ken Robinson, abrió a millones lectores en todo el mundo una nueva perspectiva acerca de la realización personal al unir el talento natural de cada individuo con sus pasiones personales.

Ken Robinson propone ahora una pauta práctica que continúa el camino abierto por su libro anterior. Encuentra tu Elemento es la guía,

tanto tiempo esperada, que ayudará a los lectores a encontrar su propio Elemento, y da respuesta a preguntas como:

¿Cómo puedo averiguar cuáles son mis talentos y mis pasiones?

¿Qué sucede si me gusta algo para lo que no sirvo?

¿Qué debo hacer si soy bueno en algo que no me gusta?

¿Qué ocurre si no puedo vivir de mi Elemento?

¿Cómo puedo ayudar a mis hijos a encontrar su Elemento?

Encuentra tu Elemento llega en un momento crítico cuando los retos de la economía, la educación y el medio ambiente requieren de nuestros talentos y pasiones más que nunca.

Tal como Robinson escribe en el prólogo, no importa dónde estés, ni a qué te dediques, ni tu edad. Si estás buscando tu Elemento, este libro es para ti.

Leer el primer capítulo:

su vida, siempre aparentó diez o quince años menos de lo que decía
su fecha de nacimiento.

Tenía una curiosidad insaciable por las otras personas y por el mundo
que le rodeaba. Bailaba, leía, le gustaban las fiestas y viajaba.

Divertía con su ingenio a todo
aquel que conocía, y los inspiraba con su buen gusto, su energía y su puro placer por la vida a
pesar de haber pasado muchas penalidades, luchas y crisis.

Soy uno de sus siete hijos, y ella también era una entre siete hermanos, así que cuando
nuestra extensa familia se reunía en algún lugar formábamos un grupo considerable.

Mi madre
se ocupó de nosotros durante una época en la que había pocas comodidades modernas y poca
ayuda aparte de la que podía obtener de mala gana por nuestra parte cuando verdaderamente
no le causábamos trabajo.

Cuando yo tenía nueve años, todos tuvimos que hacer frente a una
gran catástrofe. Mi padre, que era el pilar de la familia y a quien le había perturbado tanto que
enfermara de poliomielitis, tuvo un accidente laboral: se rompió el cuello y quedó parapléjico
para el resto de su vida.

Fue un hombre extraordinario, y continuó estando firmemente en el centro de nuestra
familia.

Era agudo y divertido, profundamente inteligente y una inspiración para todo aquel
que se cruzaba en su camino. Así fue también mi madre. Su energía y su pasión por la vida
nunca disminuyeron.

Siempre estaba dedicándose a nuevos proyectos y aprendiendo cosas
nuevas. En las reuniones familiares, siempre era la primera en salir a la pista de baile. Y
durante el último año de su vida estudió bailes de salón y aprendió a hacer casas de muñecas
y miniaturas.

Siempre hubo, tanto en mi padre como en mi madre, una clara y considerable
diferencia entre su edad biológica y su verdadera edad.
No son pocas las personas que consiguen cosas importantes durante los últimos años de su
vida.

Benjamin Franklin inventó las lentes bifocales cuando tenía setenta y ocho años. Esa
misma edad tenía la abuela Moses cuando decidió dedicarse en serio a la pintura. Agatha
Christie escribió La ratonera,

la obra que lleva más tiempo en cartelera, cuando tenía sesenta
y dos. Jessica Tandy ganó el Oscar a la mejor actriz a los ochenta años. Vladimir Horowitz
dio su última serie de recitales de piano, con todas las entradas agotadas, cuando tenía ochenta
y cuatro.

Compara estos logros con la renuncia prematura de personas que conozcas de treinta o
cuarenta años de edad que actúan como si su vida se hubiese acomodado en una aburrida
rutina y no vieran oportunidades de cambiar y evolucionar.

Si tienes cincuenta años, ejercita tu mente y tu cuerpo con regularidad, come bien y mantén
un entusiasmo general por la vida; es probable que seas más joven —en términos reales,

físicos— que tu vecino que tiene cuarenta y cuatro años, un trabajo sin porvenir, come alitas
de pollo dos veces al día, le parece demasiado extenuante pensar y cree que levantar un vaso
de cerveza es un ejercicio diario razonable.

El Elemento – Ken Robinson.epub
El Elemento – Ken Robinson.pdf