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La reina de diamantes (Pdf o Epub)

Ficha

Título: La reina de diamantes
Autores: Macip Moreno
Editorial: © Grupo Editorial Planeta S.A.I.C.
Fecha: 26 dic 2019
Tamaño: 0.54MB
ASIN: B07RCWVMW8
Idiomas: Español
Literatura: Libros policiacos
Páginas: 321
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Empresarios catalanes endeudados con quien no es recomendable. Gangsters rusos instalados en la Costa Brava. Prostíbulos en crisis que navegan a la deriva. Albanokosovares especialistas en asaltar chalets.

Y un buen puñado de diamantes dentro de una caja fuerte que resolverán la vida de quien los tenga en su poder… al final de la partida. Llort, Sebastià Bennasar, Marc Moreno y Salvador Macip narran una trama dividida en cuatro partes, manteniendo el estilo y la voz personales, cada uno de ellos a través de los ojos de uno de los personajes

Leer el primer capítulo:

Es de noche.
Lorik está escondido en el bosque cercano a su casa, en las afueras de Suharekë, en el distrito
de Prizren de Kosovo. Lo acompañan ocho miembros más de la guerrilla. Dos son sus hermanos
mayores, de veinte y veintidós años; él tiene diecinueve. Cuatro son primos.

Los dos últimos son
vecinos y amigos de toda la vida. Les han avisado de que se acerca un destacamento de soldados
serbios. Como en las dos ocasiones anteriores, han ocultado su ropa y algunos objetos personales
y han abandonado durante unas horas los respectivos hogares, con las madres, los abuelos, las

hermanas y primas, los hermanos y primos pequeños dentro. La mayoría de padres ya no están, han
sido asesinados o hace muchos meses que no reciben noticias de ellos. En los dos asaltos
anteriores, los soldados hicieron un registro rápido, insultaron y empujaron a los viejos, a las

mujeres y a los niños. Rompieron cuatro platos, tumbaron un par de sillas y se fueron. Unas horas
después, los jóvenes pudieron volver a casa, con las armas en las manos, y preparar un nuevo
ataque contra las fuerzas serbias.

Hoy no.
Es de noche y se oyen gritos. Alaridos de mujer. Risas de serbio. Un disparo, seguido del leve
fogonazo que la oscuridad reverbera. Los jóvenes se aferran unos a otros. Se retienen. Se
consuelan. El corazón los dispara hacia las últimas casas del barrio, sus casas. La supuesta

sensatez y las órdenes paramilitares les incrustan los pies en el suelo, hasta los tobillos. Hasta la
cintura. Hasta el cuello.
Más disparos. Más fogonazos. Gritos. Muchos gritos. Lorik llora. De rabia. Los soldados son
más numerosos y van mucho mejor equipados. Tienen armas automáticas. Algunos, gafas de visión
nocturna, como el que ahora busca a los jóvenes entre los árboles. Media docena de soldados

disparan contra el bosque, como si fuera una bestia gigantesca dormida, un dinosaurio o un dragón
negro, camuflado en la noche, que debe ser abatido con cientos de proyectiles. La guerrilla de
albanokosovares se dispersa,

corren por instinto, abandonan su casa, abandonan sus familias, son
despedidos con chillidos de mujer, con llantos, cargan el odio que segrega la violencia, arrastran
la impotencia de no poder defender a su gente, de no ceder a un suicidio tan noble como inútil.
Huyen.

Huyen y no volverán hasta dentro de dos días. Ojalá no hubiesen regresado. Las casas todavía
estarán humeando. Sólo se habrán salvado tres niñas, un niño y una anciana. El resto, veintiséis
personas más, habrán muerto a tiros, los que hayan tenido suerte. Los que no, habrán sido
torturados sin contemplaciones. Demasiado sufrimiento para conseguir un botín de pocas

revelaciones y tan siquiera valiosas. A ellas las habrán violado durante horas, sin pedir ninguna
información: puro recreo. De las tres niñas que queden vivas cuando se vayan los soldados, dos
agonizarán durante un par de días, antes de morir solas en un hospital saturado de heridos y
enfermos y con una larga lista de carencias, humanas y de aparatos clínicos y medicamentos.

La
tercera, todavía entre los restos de lo que ha sido su casa durante catorce años, se cortará la
yugular con un trozo de cristal que recogerá del suelo, y la poca sangre que quede en su cuerpo
adolescente saldrá a presión y dibujará un vigoroso garabato sobre la pared blanca ennegrecida
por el hollín.

La reina de diamantes – VVAA.epub
La reina de diamantes – VVAA.pdf

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