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Loba – (Vengadoras 01)

 

 Sinopsis

Laura sabe que todo ha llegado a su fin.

Su sangre de Loba ulula en sus venas y su psique se retuerce en la agonía de perder a un ser amado.
Talía está fallecida y, con ella, su corazón. Su hermana lo era todo para ella, y ahora lo único que le queda son sus deseos de venganza. Quiere ver a Peter Ferryman, el asesino de Talía, fallecer en agonía ante sus ojos. Quiere probar su sangre y olisquear su terror.

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Pero en la vida hay algo más que atroz venganza, y hallará la esperanza y las ganas de vivir en la sonrisa de un macho que llega a su vida en su instante más agobiado para llenarla de luz de nuevo.

Para Víktor, vampiro de la Alta Nobleza y Jefe de El Concilio de Nueva York, la vida es una rutina sin fin. Tras quinientos años de existencia, todo ha llegado a semejarle un ciclo repetitivo y agotador.

Siglos de soledad llenos de tristezas y pesados recuerdos y del incesante deseo de tener una Compañera a su lado que había perdido la esperanza de localizar cualquier día.

Hasta que conoce a la Loba que rompe la balanza y pone su planeta patas hacia arriba con una sola petición: asistirle a localizar al asesino de su hermana.

Víktor descubre que la vida todavía puede sorprenderle, y que tal vez no todo esté perdido para él.

La Loba no solo es un misterio sino es, además de esto, un gozo para sus sentidos, y el vampiro se siente seducido por la belleza de su forma y el fuego de su carácter.

Pero pronto descubre que no solo desea a Laura en su cama, sino asimismo ansía el corazón de la Loba, y una eternidad a su lado.

Son como el hielo y el fuego. Vampiro y Loba. Guerrero y cazadora.

Y sus destinos están entrelazados de forma ineludible.

Ficha técnica

  • Título: Loba
    Autores: T. N. Hawke
    Serie: I de Vengadoras
    Tamaño: 1.34MB
    Nº de páginas: 709
    Idioma: Español

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El vampiro suspiró y forzó una sonrisa para Miranda.
La mujer humana de unos cincuenta años había estado a su servicio a lo largo de
los últimos treinta, desde el momento en que la había contratado el día en el que la
halló limosneando en una de las calles de Madrid tras haber perdido su
empleo y su piso por culpa de las deudas de un marido maltratador, y
desde ese momento habían mantenido algo semejante a la amistad.
Era una de las pocas mujeres de su vida con las que Víktor no se había
recostado jamás, ni tampoco lo había intentado. La amistad que tenían era
suficiente para él.
—Pésimo—le confesó sin tapujos a sabiendas de que lo que le afirmara jamás
saldría de allá. —Te agradecería si pudieses hacer algo por ella. No está
pasando por un buen instante.
Miranda le sonrió con cariño y asintió tras dejar la bandeja cargada de
comida sobre la pequeña mesa, y Víktor la vio distanciarse y se relajó con alivio
cuando la escuchó llamar a la puerta del baño y charlar silenciosamente con Laura
a lo largo de múltiples minutos.
Recostándose pesadamente sobre su asiento, el vampiro escuchó sin escuchar el
aviso de Harriett, su conduzco, mientras que utilizaba su fino oído para espiar la
charla que las 2 mujeres sostenían sin sentir vergüenza alguna por
ello.—
Necesitamos sentarnos, cariño, el aeroplano despegará. —Decía
Miranda en tono suave y calmante.
Víktor reconoció el lenguaje como de España y se percató de que Miranda
y Laura se estaban comunicando su lengua materna y no en inglés.
Se alegró de haber aprendido el idioma siglos atrás, si bien el suyo era
considerablemente más anticuado que el de España moderno de las 2 mujeres.
Laura abrió la puerta del baño y Víktor viró la cabeza y fingió que no
había estado observándolas, si bien vaciló de que la Loba se tragara el cuento.
Ella se sentó frente a él sin mediar palabra y se abrochó el cinturón
eludiendo mirarle y le sonrió a Miranda con agradecimiento cuando la
azafata pasó por al lado con rumbo a su asiento.
—¿Te sientes mejor?

Víktor se maldijo y supo que no debería haber abierto la boca cuando la
vio tensarse y asentir todavía sin charlar.
Los ojos de ella estaban enrojecidos y los gruesos labios prietos en una
pálida línea de enfado, y no sabía si estaba colérica con él o bien con ella
misma, mas sospechaba que era más de lo segundo que de lo primero.
—¿Te importa si cojo una cerveza? –Preguntó la Loba.
—Adelante —él le aproximó una al lado de un vaso y tomó de manera directa de
la botella prácticamente hasta terminársela y cogió la otra.
El vampiro evitó chasquear la lengua y sacó su teléfono del bolsillo de la
chaqueta de su esmoquin para revisar de nuevo que estaba en modo
aeroplano y que no tenía ningún mensaje esencial.
El viaje iba a ser de lo más interesante.
10
Hit me baby, one more time
—Quiero joder.

A Víktor la súbita declaración, dicha en castellano, le habría semejado mucho
más interesante si no hubiese estado a medio camino de estar borracha —
y no completamente ebria solo merced a que se había negado a darle más
alcohol y le había dicho a Miranda que le llevase cervezas sin alcohol una vez
Laura se había bebido 4 de ellas sin pestañear.
—Ajá. Ya veo.
—Hablo de verdad. Íbamos a hacerlo antes que lo estropeara todo,
¿no?
—No has deteriorado nada —suspiró , exasperado y separando la mano
de ella cuando la Loba se inclinó cara delante para sujetarle del bíceps y
manosear su brazo con ojos refulgentes por el alcohol y la creciente lascivia.
—Quiero que me muerdas. Y deseo morderte.
—Tomo nota. Lo voy a apuntar en mi agenda y le solicitaré a mi secretario que
haga un hueco en el apartado «Actividades Recreativas Interespecies.»
Ella se echó a reír y sonrió muy a pesar suyo y la empujó suavemente de
los hombros hasta sentarla nuevamente en su asiento cuando la Loba se levantó
para procurar subirse a su regazo.
—Laura, si bien me siento halagado por tu interés, todavía nos queda una hora
de viaje y tengo trabajo que hacer—le afirmó señalando al computador portátil,
que Víktor le había pedido a Miranda que le trajese poco una vez que su
acompañante decidiese ahogar sus penas en alcohol.
No es que desaprobase de ello —sería un hipócrita si lo hiciera— mas
el vampiro sabía que el alcohol no era exactamente la mejor forma de lidiar
con los inconvenientes y que era además de esto peligroso habituarse a ello.
Y además de esto jamás se había recostado con una mujer borracha y no tenía
ninguna pretensión de iniciar ahora.

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