Saltar al contenido

Al borde del infierno [PDF o EPUB]

 

 Sinopsis

El petróleo es fundamental para dejarlo a cargo de los árabes La siguiente obra de ficción va a dejar de serlo alrededor del año 2012

ADVERTENCIA: La cuenta atrás ya ha comenzado… Año 2007, la guerra va mal, y el presidente Bush se niega a dar marcha atrás. Mientras tanto, la carrera nuclear iraní generará uranio enriquecido en unos 5 años. Un uranio que va a poder ser usado para fabricar cabezas nucleares.

Ficha técnica

  • Título: Al Borde del Infierno
  • Género: Novelas Románticas
    Autores: Steve Alten
    Tamaño: 1.92MB
    Nº de páginas: 689
    Idioma: Español

Descargar libro de Al borde del averno  en pdf o bien epub

Saddam no tenía medios para abonar el préstamo, de tal modo que Kuwait vendió los
títulos de préstamo con un enorme descuento, previniendo que Irak consiguiera préstamos
en el mercado internacional. Durante los próximos dieciséis meses, los oficiales
iraquíes procuraron poner punto y final a su disputa por las fronteras, mas los saudíes se
negaron a dejar que una comisión árabe interviniese. Fue un juego de presiones a
la vieja usanza que forzó a Saddam a recurrir a su viejo aliado, los Estados Unidos.

Mientras las tropas iraquíes se reunían durante la frontera kuwaití, el
presidente Bush mandó a April Glaspie, la embajadora estadounidense en Irak, a una
asamblea con Saddam el 25 de julio de 1990. Glaspie dio a Saddam el permiso de
América para elevar el coste del petróleo, provocando una disputa entre los países
árabes. Cuando la embajadora preguntó al dictador qué más deseaba, Saddam respondió
que la voluntad de su país era demandar Shatt al Arab, una zona de Irak que era
entonces una parte de Kuwait. La contestación de Glaspie fue que «Kuwait no guarda relación
con América». En resumen, Estados Unidos terminaba de dar a Saddam luz verde para
invadir Kuwait.

El dos de agosto de 1990, Irak invadió Kuwait. En contestación, el rey Hussein de
Jordania preparó una asamblea de los jefes de estado árabes, con el objetivo de eludir otra
guerra. Saddam estuvo conforme en retirar los veinte mil soldados iraquíes de
Kuwait. Parecía que una solución pacífica estaba al alcance de la mano.
Entra en escena el ministro de Defensa estadounidense, Dick cheney. El seis de
agosto, Cheney y su séquito se reunieron con el rey Fahd y sus ministros,
¡proporcionándoles fotografías por satélite de la CIA y el NSC que mostraban doscientos
mil soldados iraquíes listos para agredir Arabia Saudí! Cheney solicitó al rey que
dejara la entrada de tropas americanas a su país. Cuando el príncipe heredero
Abdullah se alarmó, Cheney insistió en que Arabia Saudí estaba en riesgo de caer en
una invasión ¡raquí-yemení.

Kuwait no era una democracia. Era un régimen oligárquico islámico rico en
petróleo dirigido por la familia real al-Sabah, quienes, como la Casa de Saud,
violaban por sistema los derechos de sus ciudadanos. Sabiendo que la
opinión pública americana jamás apoyaría una invasión dirigida por Estados Unidos
para liberar otro régimen represivo, la administración Bush recurrió a la compañía de
relaciones públicas Hill & Knowlton, que recibió un pago de 10.7 millones por parte

de una organización llamada «Ciudadanos por una Kuwait Libre». Craig Fuller, el
presidente de la firma, había sido el jefe de personal de George Bush cuando este fue
vicepresidente de Ronald Reagan. Después de múltiples intentos errados de conectar con
el pueblo americano, la compañía fabricó una nueva en la que se notificaba de que
los soldados iraquíes habían sacado a trescientos 12 bebés de sus incubadoras y los
habían dejado fallecer en el suelo de un centro de salud de la urbe de Kuwait. La firma
aun se sacó de la manga un testigo… una pequeña kuwaití de 15 años que
testimonió frente al Congreso de los Derechos Humanos del 10 de octubre. Este «testigo»
era realmente la hija de Saud al-Sabah, el embajador de Kuwait en los Estados
Unidos.

Durante las próximas 5 semanas, el presidente Bush empleó la historia de las
incubadoras no menos de doce de veces en sus alegatos. Los engañados
americanos cambiaron de opinión.
El 16 de enero de 1991, el presidente Bush desarrolló la Operación Tormenta del
Desierto, una guerra desarrollada para «liberar» a la monarquía de Kuwait.
Saddam se rindió el 27 de febrero. George Bush logró lo que quería… Irak ya
no era una amenaza para la Casa de Saud. Pero el presidente detuvo con brusquedad la
invasión de Irak, y este movimiento irritó a muchos miembros neoconservadores de
su partido, entre ellos Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz.

Enlaces:

 

 

PDF

 

EPUB

Si te a gustado el libro de Al borde del infierno [PDF o EPUB] ala mejor te pueden gustar estos otros: