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El chico de las estrellas (Pdf o Epub)

Ficha

Título: El chico de las estrellas
Autores: Chris Pueyo
Editorial: Fabian Vazquez
Fecha: 09 feb 2020
Tamaño: 0.69MB
Genero: Novelas Románticas
ISBN-10: 607073288X
Páginas: 289
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

TIENES EL VALOR DE SER TÚ MISMO? PORQUE NO HAY CURA PARA DEJAR DE SER QUIEN ERES.

Érase un niño que jamás vivió más de dos años seguidos en una misma casa, por lo que decidió pintar las paredes de todas sus habitaciones con estrellas. Su rechazo al colegio y una familia inusual le empujarán a emprender un viaje donde no todo serán constelaciones y pedirle deseos a la luna.

Es hora de bajar al barro, equivocarse con una princesa y terminar encontrando un príncipe…¿o no? Sus ansias de libertad, tres antídotos de supervivencia y unas botas plateadas le acompañarán por un mundo muerto donde los sueños llegan descalzos y despeinados a Ninguna Parte.

Leer el primer capítulo:

Pero como El Chico de las Estrellas no había ido allí a hacer amigos, apenas pisó
aquella sala, donde además de ver televisión, podías jugar al futbolín y beber alcohol.

Él prefería pasar el tiempo recluido en su habitación, que casualmente era la más alta
de las más altas torres. Kambridge Terrace se reservó la última recámara para El
Chico de las Estrellas, la que estaba más lejos del suelo y más cerca de la luna.

Y fue en aquel desván número 53 donde empezó a cocinar El Chico de las
Estrellas, aunque a día de hoy, poco se parece al libro de entonces. (Recuérdame que
te cuente cuál fue su título original.) Las noches eran su momento favorito, a la par
que productivo.

Las noches hacían fuerte al Chico de las Estrellas. Y vulnerable.
De madrugada, la cabecita del Chico de las Estrellas queda a solas con sus
recuerdos.

Sufre una especie de metamorfosis y se transforma en uno de esos puestos
ambulantes de El Rastro.
Para el que no sepa qué es El Rastro, es una congregación de tiendas
especializadas en artesanía, cachimbas de colores, pañuelos de algodón, bisutería y
velas que, los domingos,

puedes encontrar en Madrid. La diferencia entre El Rastro
de Madrid y la cabeza del Chico de las Estrellas es que su tienda ambulante es
nocturna y solo abre cuando muerden las estrellas.
que los más altos, agacharse un poco, pues El Chico de
las Estrellas no es bajito ni exageradamente alto.
Si entiendes de puestos ambulantes, en el suyo no encontrarás colgantes,

sudaderas o piercings. En su cabeza están a la venta otro tipo de productos menos
materiales, los que debe vender para que la persiana metálica de sus párpados
concilie el sueño: Recuerdos.

Cada noche, El Chico de las Estrellas
abría su puesto ambulante en el que vendía recuerdos
para poder dormir.

Son curiosos de ver: algunos tienen colores llamativos, otros son horribles y no
los querrías ni regalados, y esos otros del fondo son muy caros.

Los que se guarda en
la retaguardia por si alguien se atreve a robar.
Cada noche, El Chico de las Estrellas colocaba sus recuerdos de manera estética
sobre las baldas rubias que le brotaban del cabello y escribía en un cartel que colgaba
de su corazón: Se Vende.

Para ser feliz es mejor tener mala memoria.
Aterrizó en el aeropuerto de Gatwick y lo primero que hizo fue buscar uno de esos
carteles que salen en las películas con su nombre. Pero no un cartel donde pusiera
«Welcome, Chico de las Estrellas»,

claro. Buscó su nombre real, que era menos
bonito pero estaba adornado con una «h» intercalada preciosa. No le gustaba cuando
escribían su nombre sin «h»,

es como si te llamas Iván y te quitan la «v». ¿Ian?, ¿a
que no? La hache es muda, no invisible. «Christian.»
Y un apellido salpicado por huellas valientes. «Pueyo.»
Te contaré un secreto: en realidad, los señores que sujetan estos carteles suelen
ser taxistas contratados por la residencia de estudiantes adonde van a vivir los
extranjeros, como fue en su caso.

El chico de las estrellas – Chris Pueyo.epub
El chico de las estrellas – Chris Pueyo.pdf