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La amante encanta a su marqués (Pdf o Epub) (02)

Ficha

Título: La Amante Encanta a Su Marquès (Serie Craven House – Libro dos)
Autores: Christina McKnight
Editorial: La Loma Elite Publishing
Fecha: 01 ene 2020
Tamaño: 1.17MB
Idiomas: Español
Literatura: Novelas Románticas
Páginas: 234
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

El nieto de un marqués poco convencional e hijo de una mujer desgraciadamente famosa, Elijah Watson, Marqués de Ridgefeld, ha pasado la mayor parte de su vida fuera de Londres. Su crianza atípica le ha dejado un profundo deseo de echar raíces y de llevar la vida de una familia tradicional, y está determinado a vivir más allá de todo reproche. Cuando conoce a la señorita Samantha Pengarden, cree que ha encontrado la mujer con la cual desea casarse –excepto que ella le tiene reservadas otras ideas mucho más sensuales.

Conocida en la alta sociedad como la hija rebelde e ilegítima de la no muy respetable madama de la londinense Craven House, Samantha nunca antes había tenido que enfrentar al mundo sin su tímida gemela –hasta ahora. El casamiento de su hermana y el regreso del canalla de su padre la dejan sola y sin rumbo. Cuando Elijah accede a acompañarla a los sitios de la peor calaña de la ciudad, piensa que por fin ha encontrado un hombre con un gusto por el escándalo y el conocimiento de los asuntos de la carne.

Pero nunca contó con que Elijah fuera tan honorable. Cuando el nombre de Samantha aparece como la amante del Marqués de Ridgefeld en una lista en el libro de apuesta del club de caballeros White, su reputación está en ruinas –y solo Elijah puede salvarla. ¿Podrán dos almas completamente opuestas unirse en un amor que es seguro durará por siempre

Leer el primer capítulo:

Notó su necesidad de cambiar de tema y fingir interés en la mesa que
estaba ubicada a lo largo de la pared del fondo. Dos sirvientes estaban listos
para servir jerez o algo más fuerte a los invitados reunidos allí.
Mientras cruzaban la habitación, Sam hizo un gesto de asentimiento con la
cabeza a varias personas y saludó a los demás, pero no hizo ningún
movimiento para detenerse a conversar y prefirió seguir su camino. Sus ojos

recorrían la habitación continuamente, solo se detenían brevemente mientras
observaban a las alrededor de veinte personas presentes. Era como si buscara
a alguien específico, pero no estaba presente. Sus hombros se relajaron y dejó
de sujetarle el brazo con tanta fuerza.
Eli se preguntó si tenía otra razón para haberle ofrecido quedarse a su lado
durante su estada en Hollybrooke.
—¿A quién planeas presentarme luego? —preguntó—. Me temo que he
olvidado los nombres de las pocas personas que conocí esta mañana. ¿Qué hay
de ese hombre de allí? —Eli señaló con un rápido movimiento de cabeza a un

hombre de pie, solo, junto a las ventanas. No había quitado los ojos de Samdesde que habían entrado en la habitación. El hombre, mayor que Eli por, al
menos, una década, lo miraba a él y a Sam, con una expresión nerviosa en el
rostro. Apretaba y soltaba los puños antes de girarse bruscamente para mirar
por una de las ventanas hacia la creciente oscuridad.
Sam aceptó una copa de jerez, de un sirviente antes de responder.
—Ese es Lord Gunther.
—Lord Gunther, ¿dices? —por supuesto que Eli nunca lo había visto, pero
algo sobre el nombre le resultaba familiar—. ¿Dónde he escuchado ese
nombre?

—En The Post, me atrevo a decir. Él y Cartwright se enredaron en un
escándalo no hace mucho tiempo.
—¿Y aun así el hombre recibió una invitación a la boda?
—La invitación fue la que dio por finalizado el desacuerdo entre el par —
Ella miró rápidamente al hombre por última vez antes de guiar a Eli hacia la
puerta. Y de alguna manera convenció al hombre de que su persecución de la
nueva cuñada de Lord Cartwright era deseada (y, se atrevía a decir, esperada)

—. Él fue en realidad la razón por la que me embarqué en aquella caminata el
otro día y la razón por la que casi me atrapó la tormenta. Ha confesado su
afecto por mí y ha estado enamorado por varios meses. No puede comprender
razonablemente que no sienta lo mismo por él.
Su seguridad no hizo nada para calmar el ataque de celos de Elijah.

—¿Qué problema tiene? —insitió, no dispuesto a permitir cambiar el tema
de conversación
Le dio un largo sorbo a su bebida, miró con atención a la puerta una vez
más cuando otra pareja entró a la habitación.
—Oh, el hombre no tiene problema alguno si uno se resigna a vivir en una
casa que no ha visto una limpieza adecuada en más de una década, o si cree
que un hombre adulto que colecciona muñecas de porcelana no es un tanto
peculiar.
—¿Muñecas? —Eli no pudo evitar mirar más de cerca al hombre.
—Una habitación completa en el piso de arriba llena: demasiados estantes
como para contarlos. Y probablemente me agregaría a su colección si
estuviera interesada en ser su novia.
—Interesante —murmuró Eli.

—Ciertamente no es tan interesante como el hombre de allí — señaló con
el mentón a un caballero delgado como una espiga, con el cabello lacio y duro
como pinchos, junto a la puerta y demasiado cerca de Lord Cartwright.—¿Quién es él?
—Sólo el propietario de la mejor casa de subastas en todo Londres, el Sr.

Lewis Stanford —se inclinó hacia Eli, como si sus siguientes palabras fueran
tan interesantes que temía que otros las oyeran—. Se rumorea que el hombre
se viste con ropas de mujer y por la noche camina por las calles de Londres.
Eli resopló, incapaz de contener su regocijo, en el preciso momento en que
el señor Stanford se dirigía hacia ellos.

La Amante Encanta a Su Marques – Christina McKnight.epub
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