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La jugadora apuesta a su Barón (Pdf o Epub) (04)

Ficha

Título: La Jugadora apuesta a su Barón.
Autores: Christina McKnight
Editorial: La Loma Elite Publishing
Fecha: 01 ene 2020
Tamaño: 1.16MB
ASIN: B07MN31M1Y
Idiomas: Español
Literatura: Novelas Románticas
Páginas: 234
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Cuando felices por siempre es el nombre del juego, los jugadores deben arriesgarlo todo en esta conclusión emocional de la serie de Craven House más vendida de Christina McKnight.

LAS APUESTAS SALEN MAL.

Payton Samuels siempre supo que deseaba más de la vida que ser la hija menor de la familia más deshonrosa de la ciudad. Mientras sus hermanos se contentaban en apostar su futura felicidad en el matrimonio, Payton había aprendido, desde temprano, de su madre que el amor es pasajero y lleva sólo a la decepción. Tiene un plan diferente: trabajará como institutriz para los hijos del Barón Ashford, pero sólo lo suficiente para ganar una fortuna en una de sus infames fiestas de máscaras. Cuando pierde mucho, Payton ve su oportunidad de tener una vida independiente en peligro – hasta que Lord Ashford la sorprende pagando sus deudas.
CUANDO EL AMOR ESTÁ EN LAS CARTAS.

Desde la muerte trágica de su esposa, Damon Kinder, Lord Ashford, ha sido un hombre hecho de hielo. Su determinación de nunca más ser herido por el amor es tan profunda que ni logra conectarse con los propios hijos. Cuando ellos rápidamente se aferran a Payton, él cree que encontró una solución: ella les dará el cariño y el apoyo que él no puede dar.

Como pasa más tiempo alrededor de Payton, su corazón comienza a descongelar, y no puede parar de pensar en la cautivadora institutriz.
Pero todo jugador experimentado sabe que, eventualmente, la suerte se agota. ¿Dos almas tan heridas por amores del pasado pueden forjar un nuevo futuro juntos?

Leer el primer capítulo:

Joy se inclinó sobre su libro de primaria, pronunciando las palabras
mientras su dedo trazaba las letras. El casi podía imaginar una versión más
adulta de su hija, inclinada diligentemente sobre un gran tomo, leyendo en voz
alta las nuevas progresiones en medicina o ciencias.

Abram, al otro lado de la habitación, había dejado su escritorio por un
almohadón en el suelo, tres libros abiertos y extendidos ante él mientras
apresuradamente tomaba notas en un pedazo de papel antes de mirar uno de los
libros, pasando las páginas , y asintiendo como si hubiera encontrado algo
inesperado pero seductor.

La hermana de Damon podría pensar que sus hijos florecerían si tuvieran
la oportunidad de estudiar fuera de su casa; sin embargo, Flora no era su
padre. Damon era su padre, y a pesar de todos los años de incertidumbre,
sabía que pertenecían allí, con él. Al menos por unos años más.
Una vez que la señorita Samuels les enseñara todo lo que sabía,
contrataría a otros tutores. Estudiarían lenguas antiguas, tierras extranjeras y
más ciencias. Tal vez música y arte si lo deseaban.

Hablando de la institutriz, que se paseaba por la parte delantera de la sala,
con la nariz metida en un libro. No podía decir desde la distancia si el
volumen era de naturaleza educativa o de placer. Él se escondía en el oscuro
pasillo al otro lado de la puerta, confiando en que su presencia no sea notada.

Después de aventurarse la noche anterior, exigiendo que Rigby lo llevara a
la ciudad durante varias horas, Damon se alegró de escuchar que la señorita
Samuels había llegado a casa antes que él, a salvo e ilesa. Era inconcebible
que lo hubieran obligado a salir de su casa por el simple hecho de que no
parecía poder ordenar sus pensamientos con Payton cerca.

De a ratos, no deseaba nada más que ir hacia ella. Y al siguiente,
recordaba la dificultad de la pérdida cuando alguien a quien apreciaba
profundamente ya no estaba allí. Era una lucha constante entre sus deseos y sus
necesidades.

Quería abrazarla, tocarla, besarla.
Sin embargo, necesitaba permanecer separado y no permitir que sus
emociones dicten sus acciones. Tenerla cerca, permitirle entrar, solo haría que
el dolor de ella partiendo fuera más profundo.Las emociones de Damon estaban en guerra con su sentido común, sin
encontrar una victoria clara.

Él caminó de puntillas por el pasillo que albergaba su habitación,
presionando su oreja contra cada puerta al pasar, pero no se escucharon
ruidos. Él sabía que ella estaba dentro; sin embargo, una parte de él necesitaba
la comodidad para confirmarlo. Al final, él seguiría hasta su recamara y caería
en un sueño intermitente. Realmente se preguntó si alguna vez podría conciliar
otro tipo de sueño.

Todo el mundo estaba levantado.
¿Se preguntó Payton sobre su paradero la noche anterior? ¿Se habría
inquietado al llegar a la casa y ver que él no estaba?
Le causó mucha gracia sus pensamientos. Era probable que ella ni siquiera
haya notado su ausencia.

La Jugadora apuesta a su Baron_ – Christina McKnight.epub
La Jugadora apuesta a su Baron_ – Christina McKnight.pdf