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Las 48 leyes del poder (Pdf o Epub)

Libro editado en  https://libros5.com/

Ficha

Título: Las 48 Leyes del Poder
Autores: Robert Greene
Fecha: 05 feb 2020
Tamaño: 2.19MB
ISBN/ASIN: 9789500837682
Literatura: Libros de Historia
Páginas: 289
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Amoral, merciless, ruthless, and above all, instructive, this multi-million-copy New York Times bestseller combines three thousand years of the history of power into forty-eight clear and concise laws. Robert Green details the laws of power in the rawest sense, synthesizing the thoughts of Sun Tzu,

Carl von Clausewitz and other great theorists and strategists. This is the definitive manual for anyone interested in gaining, observing, or defending against ultimate control.

Leer el primer capítulo:

Conserve sus fuerzas y su energía, manteniéndolas con-
centradas en su punto más fuerte. Ganará más
descubriendo un rico yacimiento y explotándolo en pro-
fundidad, que pasando de un yacimiento pobre a otro:
la intensidad siempre triunfa sobre la dispersión.

Cuan-
do busque fuentes de poder que puedan promoverlo,
procure encontrar siempre el patrón clave único, la va-
ca lechera que pueda ordeñar durante largo tiempo. TRANSGRESIÓN DE LA LEY
En China, a principios del siglo vi a.C.,

el reino de Wu inició tina
guerra con las vecinas provincias del norte del Reino del Medio.
Wu era una potencia en expansión pero carecía de la gran historia
y civilización del Reino del Medio, que durante siglos había sido
el centro de la cultura china. Al derrotar al Reino del Medio, el
rey Wu elevaría de inmediato su posición.
La guerra comenzó con grandes fanfarrias y varias victorias,
pero pronto se estancó.

Una victoria en un frente sólo lograba que
los ejércitos de Wu quedaran vulnerables en el otro. El principal
ministro y asesor del rey, Wu Tzu-hsiu, le advirtió que el estado
bárbaro de Yueh, ubicado hacia el sur, estaba comenzando a
advertir los problemas del reino de Wu y planeaba invadirlo. El
rey rió: una victoria importante más y el gran Reino del Medio
sería suyo.

En el año 490, Wu Tzu-hsiu envió a su hijo al reino de Ch’i,
donde se hallaría a salvo. Con este proceder dio al rey una clara
señal de que desaprobaba la guerra y creía que la ambición
egoísta del soberano estaba conduciendo a Wu a la ruina. El rey,
que se sintió traicionado, se volvió contra su ministro, lo acusó de
deslealtad y, en un acceso de ira, le ordenó suicidarse.

Wu Tzu-
hsiu obedeció, pero antes de hundir el cuchillo en su pecho gritó:
«Arráncame los ojos, oh rey, y colócalos en la puerta del reino de
Wu, para que pueda ver la entrada triunfante de Yueh».
Tal como Wu Tzu-hsiu había predicho, algunos años más
tarde un ejército de Yueh pasó por las puertas de Wu. Cuando los
bárbaros comenzaron a rodear el palacio, el rey recordó las
últimas palabras de su ministro y le pareció ver los ojos del
hombre muerto observando su desgracia. Incapaz de soportar la
vergüenza, el rey se suicidó, «cubriendo su rostro para no tener
que enfrentar la mirada acusadora de su ministro en el otro
mundo».

Interpretación
La historia de Wu es un paradigma de todos los imperios que han
caído en la ruina a causa de la excesiva confianza en su poderío.
Embriagados por el éxito y enfermos de ambición, tales imperios
se expanden hasta alcanzar proporciones absurdas y terminan
destruidos. Es lo que sucedió a la antigua Atenas, que codiciaba
la lejana isla de Sicilia y terminó perdiendo todo su imperio.

Los
romanos extendieron las fronteras de su imperio hasta abarcar
vastos territorios; con ello incrementaron su vulnerabilidad y el
riesgo de ser invadidos por otras tribus bárbaras. Su inútil
expansión desembocó en la caída del imperio.

Para los chinos, el destino del reino de Wu constituye una
lección básica de lo que sucede cuando las fuerzas se dispersan en
diferentes frentes, perdiendo de vista los peligros distantes de
tanto codiciar la victoria inmediata. «Si no estás en peligro —dice
Sun-tzu—, no luches.» Esto es casi una ley física: lo que se infla
más allá de sus proporciones inevitablemente estalla. La mente
EL GANSO Y EL
CABALLO

Un ganso que estaba
comiendo pasto en un
prado se sintió molesto
por un caballo que
pastaba cerca de él. En
tono agresivo le dijo:

«No cabe duda de que
yo soy un animal más
noble y perfecto que tú,
dado que la extensión y
el espectro de tus
facultades está limitado
a un solo elemento. Yo
puedo caminar sobre el
suelo tan bien como tú,

y además tengo alas
para elevarme por los
aires, y cuando lo
deseo puedo nadar en
lagos y estanques y
refrescarme en la
frescura de las aguas.
.Disfuto del poder de
las aves, de los peces y

de los cuadrúpedos».
El caballo resopló de
forma un tanto
desdeñosa y replicó:
«Es verdad que habitas
los tres elementos, pero
no haces un papel muy
distinguido en ninguno

de ellos. Vuelas, es
verdad, pero tu vuelo
es tan torpe y pesado
que no tienes derecho
alguno a compararte
con las golondrinas o
las alondras. Puedes
nadar sobre la
super f icie de las aguas,

pero no puedes vivir
debajo y dentro de
ellas, como los peces;
no puedes alimentarte
en ese elemento ni
hundirte hasta el fondo
de las olas. Y cuando
caminas sobre el suelo
con tus anchas patas,

estirando tu largo
cuello y agrediendo
con tu grito sibilante a
quienquiera que pase
cerca de ti, sólo atraes
la burla y el desprecio
de quienes te ven.
LEY N° 23 I 227 Cuídate de dispersar

tus fuerzas; por el
contrario, procura
siempre concentrarlas.
El ingenio cree poder
hacer todo cuanto ve
hacer a los demás,
pero luego se
arrepentirá de cada
intento malogrado.
JOHANN VON GOETHE,

Las 48 Leyes del Poder – Robert Greene.epub
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