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Maribel y la extraña familia (Pdf o Epub)

Ficha

Título: Maribel y la extraña familia
Autores: Miguel Mihura
Editorial: Adriana Insaurralde
Fecha: 07 feb 2020
Tamaño: 0.59MB
Idiomas: Español
Genero: Novelas Románticas
Páginas: 435
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Para Miguel Mihura el humor es una posición ante la vida, y el objeto de humor es la propia existencia, la consideración del ser como absurdo. Con el uso de ese humor,

Mihura pretende mostrar la falsedad y la hipocresía de algunas normas y costumbres sociales, y le sirve para desenmascarar la sociedad más convencional. En Maribel y la extraña familia, Mihura indaga en el conflicto de la pareja.

Todo gira en torno al equívoco, la ambigüedad y la suposición, motores del humor del autor. El enredo, la mentira y las falsas apariencias dan paso a una divertida comedia de intriga.

Leer el primer capítulo:

ustedes prefieran.
Doña Paula:
Está bien. Si Maribel quiere que toque el piano, tocaré el piano. Yo no soy de las que
se hacen de rogar… Pero antes bebamos el cóctel.
(Marcelino ha ido sirviendo los vasos de «gin-fizz» y la familia los va repartiendo.

Maribel el suyo, se lo bebe de un trago. Y los demás brindan con acento tierno y
emocionado.)
Doña Matilde:
Por la felicidad de nuestros hijos.
Doña Paula:
Porque sean todo lo dichosos que merecen.
Doña Matilde:
Por su bienestar.

Don Luis:
Por su salud…
Maribel:
(En voz baja a Marcelino.) Dame otro.
Marcelino:
¿Te gusta?
Maribel:
Sí. Mucho. Dame otro.
(Y mientras Marcelino se lo da, y Maribel se lo bebe de un trago, doña Paula habla;
muy en plan de visita todos ellos.)

Doña Paula:
Por cierto, doctor, que no le he preguntado por sus niños. ¿Siguen tan guapos?
Don Luis:
Ya los he mandado a la Sierra, porque el calor de Madrid no les conviene nada.
Doña Paula:
¡Si vieras los niños que tiene el doctor, Maribel! ¡Una preciosidad! Un niño y una
niña, los dos rubios, que son una verdadera monería.
Doña Matilde:

¿Te gustan a ti los niños, Maribel?
Maribel:
—¡Liduvina, Liduvina! —Como usted quiera, señorito.
El pobre fue a acostarse ardiéndole la cabeza. Y al echarse en la cama, a cuyos
pies dormía Orfeo, se decía: «¡Ay, Orfeo, Orfeo, esto de dormir solo, solo, solo, de
dormir un solo sueño! El sueño de uno solo es la ilusión, la apariencia; el sueño de
dos es ya la verdad, la realidad. ¿Qué es el mundo real sino el sueño que soñamos
todos, el sueño común?»

Y cayó en el sueño.

No sé…
Doña Paula:
¿NO sabes?

Maribel:
(Las dos copas la han animado un poco. Y quiere hablar. Hablar como hablan los
demás.) Bueno, una amiga mía tiene uno, pero nunca lo veo. Pero a mi amiga sí le
gustan, ¿sabe? Y los domingos no sale a lo suyo, y se lo dedica a él y lo saca a paseo.
Y yo un día le compré una pelota de colores, de esas grandes, y su madre se la llevó,
y dice que se puso muy contento… Pero yo no estoy segura, claro. Son cosas que se
dicen por cumplir, ¿verdad?
Doña Paula:
Sí, a veces.

Maribel:
(Ya lanzada, quiere seguir.) Y la portera de mi casa, bueno, de la casa en donde está la
pensión en que estoy viviendo, también tiene un sobrino… Pero ése es más
travieso… ¡Jolín!

Doña Matilde:
(La interrumpe, ofreciéndola la bandeja.) ¿Un emparedado?
Maribel:
No. (A Marcelino.) Mejor otra copa… (Y vuelve a beber. Doña Paula ha ido a
sentarse al piano. Los demás, mientras, observan con curiosidad a Maribel.

Hay un
silencio que Maribel rompe.) Bueno, tía Paula… ¿Y qué hace usted que no toca el
piano?
Doña Paula:
(Solemne.) Sí, hija mía, sí. Para ustedes, y con todo mi cariño. «Para Elisa», de
Beethoven.

Maribel y la extrana familia – Miguel Mihura.epub
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