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Un problema encantador (Pdf o Epub) – (02)

Ficha

Título: Un problema encantador
Autores: Catherine Brook
Serie: II de Familia Allen
Editorial: Alberto Santos
ASIN: B083RYF62J
Fecha: 16 ene 2020
Tamaño: 0.87MB
Idiomas: Español
Literatura: Novelas Románticas
Páginas: 326
Formato de la descarga: epub y pdf

 Sinopsis

Ella solo quería una vida tranquila.
Él solo podía ofrecerle todo lo contrario.

Cuando su vida amenazó con convertirse en un infierno, Arleth Ritter tomó una decisión drástica: huir de su casa y conseguir empleo. Su idea era convertirse en institutriz y enseñar a una niña tranquila las buenas maneras, nunca imaginó terminar en una familia de locos, que le traerían más problemas de los que ya tenía, y mucho menos pensó en sentirse atraída por aquel irritable, problemático, y encantador hombre que casi provoca su muerte.

Richard Allen tenía una reputación de granuja. Miembro de la familia problemas a su lado solo podían acontecer desgracias. Siente una gran curiosidad, y una fuerte atracción por esa mujer que oculta más de lo que dice, y se decide a ayudarla, olvidándose de que por su apellido, solo la meterá en más líos.
¿Sera que Arleth podrá salir indemne de la situación? o por el contrario, el apellido hará de las suyas y ambos terminarán enredados en ese gran lío que la gente llama amor.

Leer el primer capítulo:

Confiar en él. En ese preciso instante confiar en él era lo mismo que confiar en el diablo. No
había tanta diferencia, ambos tenían una voz destinada a persuadir a pecar.
Richard quitó las manos de la cómoda, las trasladó a su cintura y la pegó a él. Arleth supo que
estaba perdida. Su cuerpo reaccionó y la necesidad fue más fuerte que la lógica.
Lo miró a los ojos y él encontró ahí la respuesta. Antes de que pudiera percatarse, tenía esa
boca cálida de nuevo sobre la suya, moviéndose con destreza, despertando sensaciones que no
sabía que sentía.

Arleth se aferró a él y respondió. Los labios masculinos le indicaban el movimiento a seguir, y
ella no tardó en adaptarse. ¡Qué delicioso! Por eso debía ser prohibido, porque era demasiado
tentador para resistirse. Sentía que daría todo porque la volvieran a besar así, por sentir ese calor
en el cuerpo, esas manos demasiado cerca de sus pechos, e incluso una molestia extraña entre sus
piernas que era muy placentera.
No fue consciente del tiempo, solo siguió el consejo de él y disfrutó. Bebió de sus labios al
igual que lo hacía él mientras durara, pues en el fondo sabía que no era una experiencia que se
pudiera repetir.

Cuando él se separó, ella sintió que le arrebataban algo esencial. Su piel escocía anhelando
algo desconocido, y sus ojos tardaron varios segundos en poder enfocar para ser capaz de mirarlo.
Visualizó en él la misma turbación que tenía ella, incluso con más intensidad.
No dijeron nada, en algunas ocasiones las palabras no eran necesarias. Así se quedaron, solo
mirándose por al menos dos minutos enteros.

—Mi hermano ha dicho que planea invitarte a cenar esta noche en remuneración por haber
aguantado tanto —informó él alejándose varios pasos. Él también deseaba poner distancia, pues,
como cada vez que se acercaba, parecía perder parte de su sentido racional, era capaz de volver a
tomarla en lo brazos y devorarla hasta que llegaran al final—. Te lo digo para que vayas
preparándote mentalmente y de preferencia, practicando tus reflejos—dicho eso, abrió un poco la
puerta, confirmó que no hubiera nadie en el pasillo, y se marchó.

Desconcertada, Arleth se quedó en la puerta un minuto más, con la vista fija por el pasillo por
donde había desaparecido el hombre. Su cuerpo aún resentido por el beso. Dios mío, ¿qué le
estaba pasando? Cerró la puerta y al igual que la última vez que había recibido la visita de ese
ser, se recostó en ella, suspirando y preguntándose dónde estaba esa parte de ella segura de sí
misma, esa parte que siempre tenía control de su cuerpo y no dejaba que nadie ni nada la
manipulase. Dónde estaba esa parte de la que al parecer, él se había apoderado. Ahora parecía

que algo suyo estaba en su poder, y era lo que le permitía manejarla como un títere, lo que
provocaba que ella no estuviera en sus cinco sentidos cuando lo veía, y era lo que causaba que
ella deseara hacer solo su voluntad, ceder a los deseos más oscuros de su cuerpo y olvidarse por
un rato de lo correcto o incorrecto que esto podía ser.

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Un problema encantador – Catherine Brook.epub
Un problema encantador – Catherine Brook.pdf

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