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Recompensa, una familia

 Sinopsis

Rebeca fue condenada a un año de cárcel por agresión cuando, realmente, su única falta había sido defenderse de lo que, de otra forma, habría terminado siendo una violación. Lo que comienza como una enorme desgracia para ella, termina transformándose en una bendición. Ese paréntesis forzoso que padece su vida, le va a administrar lo que su severa rutina de estudio le había impedido tener hasta ahora: una familia.

Arturo se tiene por un patrón justo. Cuando una persona comienza a trabajar para él, solo le advierte 2 cosas. Que no deja que le desacaten y que no aguanta que le engañen. Y, personalmente, solo tiene una norma: sostener siempre y en todo momento la relación con sus trabajadores en un plano rigurosamente laboral.
Hasta ahora, con esas fáciles pautas, había sido suficiente. Hasta ahora.
Cuando conoce a Rebeca, le hace saltarse sus reglas e inclusive pone su vida en riesgo con tal de resguardarla.

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Ficha técnica

  • Título: Recompensa, una familia
    Autores: ROSA SÁENZ
    Tamaño: 0.88MB
    Nº de páginas: 324
    Idioma: Español

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Arturo percibió el malhumor de Rebeca.
—¿Enfadada?
—Si está tolerado que lo esté, sí. ¿Por qué no me sacó de mi fallo?
Él, bajó la cabeza intentado esconder su sonrisa.
—Lo siento, no pude resistirme. Tengo tan pocas ocasiones de pasar
inadvertido entre mis trabajadores que me fue imposible vencer la
tentación. Ya ves, hasta los desengañados tenemos en ocasiones ganas de divertirnos un
poco. Rebeca apreció como sus mejillas se ruborizaban. ¿Cuántas más
inconveniencias había dicho a lo largo de su breve encuentro?
—Luisa me ha dicho que vas a deber hacer reposo por lo menos dos días.
—Hoy ya no me duele, puedo regresar al trabajo esta tarde.
—No, quédate en cama y descansa. Si te hace sentir mejor, por día tras día
que pases en cama, entonces vas a trabajar día y medio.
A Rebeca le pareció justo.
—De pacto.
Arturo continuaba a los pies de la cama, sujeto con las dos manos al
armado de hierro de la cama. Al escuchar esto, volvió a sonreír y se inclinó hacia

delante tal y como si fuera a hacerle una confesión.
—No estoy proponiéndote un trato, solo te pongo al día. Es una de las
reglas que hay acá. Si te semeja bien, estupendo, si no, puedes retornar al
sitio de donde has venido.
Rebeca se quedó pasmada, sorprendida nuevamente y sin saber qué decir.
—Tengo que irme, hay mucho que hacer.
Arturo se despidió camino ya de la puerta.
—¡Adiós sabelotodo!
Rebeca se sintió colérica y sin darse mucha cuenta de lo que hacía le chilló.
—Me llamo Rebeca.

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Arturo, sin volverse, detuvo su marcha al oírla.
Rebeca se percató de lo que había hecho y cerró los ojos deseando
recular en el tiempo solo un minuto. El patrón parecía enfadado por su
osadía. Guardó silencio unos inacabables segundos tras los que, volvió
levemente la cabeza y mirándola de reojo preguntó.
—¿Decías?
Rebeca inclinó la cabeza y con una vocecita prácticamente imperceptible repitió:
—Que tengo por nombre Rebeca.
Arturo, aprovechando que ni le miraba, volvió a sonreír entretenido
frente al respeto que le infundía y ya antes de irse claramente añadió:
—Intentaré recordarlo, sabelotodo.
Rebeca estaba colérica, mas se cuidó mucho de probarlo mientras que
su patrón estuvo allá. Pero cuando oyó que se cerraba la puerta, soltó un
puñetazo en el jergón y exclamó malhumorada:
—¡Mierda!
Arturo que proseguía dentro del edificio y que solo había fingido su

marcha, rio satisfecho al revisar que había atinado con el pronóstico.
Estaba seguro que esa iba a ser la reacción de la mujer cuando se supiese a
solas. Como trabajadora no salía muy rentable, mas quizás tendría
que finalizar por agradecerle al alcaide por haberle proporcionado una
nueva forma de diversión. Cuando salió claramente del barracón se
aseguró de hacer bien de estruendos, volviendo a oír como la mujer
exclamaba nuevamente, si cabe, más enojada todavía:
—¡Mierda, Mierda!
Rebeca tardó un buen rato en calmarse, mas entonces se auto-persuadió de
que había sido la última vez que aquel hombre le había tomado el pelo. Ahora
que conocía su identidad, no volvería a haber equívocos ni malos
entendidos.

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