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Sin ver atrás – Carolina Méndez

Sin ver atras - Carolina Mendez

Sin ver atrás Sinopsis

Kara tiene un pasado del que no se siente muy orgullosa. Reírse de las personas menos agraciadas y hacer la vida imposible a los chicos inteligentes es algo de lo que está profundamente arrepentida, pero la vida tiene maneras de hacerte pagar todo lo que haces, y Kara no es la excepción a ello.

Owen Bates ha trabajado muy duro para eliminar todos los gramos de grasa con los que cargó durante su adolescencia. Las palabras hirientes de Kara, junto con las burlas de los demás, además de causarle daño le dieron el empujón que necesitaba y lo impulsaron a adelgazar. Sin embargo, ese pasado sigue persiguiéndolo después de varios años.
Ellos se reencuentran de nuevo y Kara está segura de que es el karma que quiere hacerle pagar todo aquello. Y él, Owen, no piensa desaprovechar la oportunidad que le ha dado la vida para poder vengarse de Kara y todo lo que le hizo pasar.


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Cuando llegó el día de su primer cumpleaños, el de Kayla; me hundí más
en mi hoyo de dolor. Recuerdo que ese día tomé las llaves de mi antiguo
coche, me dirigí a una farmacia y pedí unas medicinas sin receta. Compré
cinco cajas y una botella de licor. La cajera no pareció sospechar nada, o era
solo que no le interesaba lo que hiciera con mi vida. Llegué de nuevo a casa,
me tomé media botella de alcohol y luego rompí a llorar sin pudor. Mis
padres no me querían, mis supuestas amigas me habían dado la espalda y
Beck… Él me había abandonado cuando más lo necesité. La única personana vez, estaba
muerta por mi culpa.
Con ella en mente abrí las cajas, vacié todas las pastillas y decidida me
metí un puño a la boca. Le di un trago a la botella y me recosté sobre la cama.
Sonreí cuando comencé a sentirme oscura y vacía; un alma flotante. Pronto
me reuniría con ella. Cerré los ojos con la esperanza de que pronto el dolor
acabaría.
Cuando elevé los párpados de nuevo, me encontraba en una habitación
blanca, en el hospital. Y, para nada extraño, me encontraba sola. Duré ahí
cuatro días en observación y mis padres nunca se molestaron en visitarme.
Tiempo después me enteré de que se habían ido de viaje a Nueva York con
sus amigos. No fueron ellos quienes me encontraron, sino una chica del
servicio.
«¿Nuestra hija quiso matarse porque perdió a su bebé? Seguro que son
problemas de adolescentes, nada grave».
No me sorprendía eso, pero sí me sorprendí del rumbo que había tomado
mi vida; del camino por el que me estaba llevando. Valorarme tan poco que
quise dejar de existir. El último día en el hospital decidí que debía levantarme
y seguir caminando, que iba a avanzar sin ver atrás. Por mí, por Kayla,
porque mi vida ahora no podía ser peor. Les conté a mis padres que me iba de
nuevo; que iba a estudiar, pero ellos no me tomaron en serio. Dijeron que no
me iban a apoyar, no obstante, no me importó. De igual manera, estando en
su casa me encontraba sola y sin su apoyo.
Comencé a trabajar de nuevo en Butner’s y el personal se mostró amable
conmigo. Al parecer comprendían mi situación. Bueno, no la comprendían,
pero sabían que pasaba por una situación difícil así que no me pusieron trabas
para regresar a mi antiguo puesto.
Un día, Reil entró por esas puertas, me vio y me ofreció ser su modelo.
Dije que sí. Y desde ahí todo comenzó a ir mejor. Ahorré dinero, renté un
departamento y entré a la universidad, donde me había reencontrado con un
hombre que me hacía recordar mi pasado; uno que me hacía sentir como la
basura que fui hace tantos años con solo una mirada. Un hombre
increíblemente bien parecido, dulce y atento. Uno que me hacía querer ser
mejor; que me hacía sentir viva de nuevo.
Un hombre del que ya estaba comenzando a enamorarme con fuerza.
Pero él no me conocía en absoluto. No sabía lo que había hecho, que no
merecía ser feliz. Sin embargo, pronto lo sabría y, como todos, me daría la
espalda. Por eso era mejor comenzar a alejarme yo. No necesitaba volver a
hundirme y él era capaz de eso. Cuando se diera cuenta de que yo era poca
cosa para él, me abandonaría y yo volvería a mi oscuridad. Y lo peor era que
esta vez no sabría cómo salir adelante.
No querría salir adelante.
18
Owen
—Joder, Kara… Eso no fue tu culpa —susurré frotando su espalda,
tratando de reconfortarla mientras ella seguía llorando sobre mi pecho.
Acababa de contarme todo lo que había tenido que soportar desde pequeña
y se estaba viniendo abajo. Algo me decía que era la primera vez que se
desmoronaba así; que no se había permitido flaquear nunca de esa manera, y
si lo había hecho no había permitido que nadie fuera testigo de su angustia.

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    Ficha técnica

    Título: Sin ver atrás
    Autores: Carolina Méndez
    Nº de páginas: 890
    Idioma: Español
    OS: iOs, Android, Windows


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